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En su conjunto, los estudios de economía política de la comunicación han supuesto una ruptura con ciertos análisis marxistas que, a partir de una aceptación no problemática del modelo base-superestrutura, entienden a los medios de comunicación como instrumentos del dominio de las clases en el poder. Esta visión reduccionista del rol de los medios de comunicación en la sociedad ha sido rebatida desde la economía política, ya que si bien se asume la importancia de la estructura económica en el funcionamiento de los medios, y especialmente la necesidad de analizarla, se ha insistido en no caer en el error de un traslado mecanicista de los efectos de los medios.

Por otra parte, los estudios de la economía política de los medios se distancian de las teorías que proclaman una excesiva autonomía de los niveles ideológicos o políticos y eliminan cualquier influencia de las relaciones económicas en el proceso de significación. Al respecto, Garnham (1990) señala: “Esta posición ha desarrollado correctamente las intuiciones de la Escuela de Frankfurt sobre la importancia de la superestructura y de la mediación pero ha prescindido de que en la época del capitalismo monopólico la superestructura se industrializa, es invadida por la estructura”. Así, aparece el reclamo de dejar de considerar a los medios de comunicación como aparatos ideológicos y se insiste en la necesidad de centrarse en su función económica.

El desarrollo de la economía política de la comunicación masiva ha estado influido por la transformación de la prensa, los medios electrónicos y las telecomunicaciones, desde modestas empresas familiares a las corporaciones multinacionales actuales. Uno de los desafíos de hoy para los estudios de la economía política es analizar cómo se organiza la producción para los nuevos mercados de la información segmentados y específicos, y cómo la comunicación participa del circuito de acumulación del capital y de las necesidades de la estructura económica basada en la rapidez del consumo (Mosco, 1996). El aumento de la capacidad de los canales de comunicación sugiere que los nuevos medios “especializados” para las cada vez más fragmentadas audiencias son una consecuencia concreta del proceso de reconversión económica.

Fragmento de “Globalización y monopolios en la comunicación en América Latina, de los editores Guillermo Mastrini y César Bolaño, páginas 16 y 17.

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