ArteUrbanoAbril014

Publicado & archivado en Sin categoría.

Silvia Trujillo, Socióloga

El VIII Festival Nacional de Teatro concluyó el domingo 13 de abril con la presentación de la obra Uk´u´x  Ulew (Esencia de la tierra) del Grupo Sotz´il. Después de doce días a puro teatro, el balance deja ganas de más. No cabe duda que ni la violencia cotidiana que obliga al encierro, ni el tráfico entorpecido por las procesiones que preludian la semana santa, han podido frenar la necesidad de gozar del arte escénico. La respuesta del público ha sido contundente, lleno total de la sala del Teatro de Cámara  “Hugo Carrillo” en la mayoría de las presentaciones.

“El Festival” (re)nacido en 2006 bajo el amparo del proyecto centroamericano “El Carromato” ha sabido continuar una línea histórica de festivales y muestras surgida en los años 60 en Guatemala, que logró vencer el terror de estado durante los años más duros de la censura y muerte y llegar hasta el año 2000, poniendo en escena lo mejor del teatro y la dramaturgia nacional. Desde entonces, han trascurrido ocho años donde se han tenido que enfrentar diversos desafíos, desde los cambios en la coordinación, que ha sufrido tres transiciones, hasta el más difícil, seguir adelante sin apoyo presupuestario del estado, trabajar ad honorem, poner recursos de su propia bolsa, tejer alianzas, seguir, seguir mientras el cuerpo aguante!

Para esta edición se presentaron a la convocatoria 31 propuestas, incluyendo tres de otros países (Chile, Costa Rica y El Salvador) las cuales no pudieron participar debido a que la Red Nacional de Teatro –cuyos integrantes organizan actualmente el FNT- no cuenta con los fondos para su traslado. Fueron seleccionadas dieciséis de ellas, La orgía, de Enrique Buenaventura, dirigida por Ángelo Medina que fue la elegida para abrir el Festival; La música desde la ventana, creación colectiva del Laboratorio de Artes Rafael Landívar que dirige Patricia Orantes; Dios es máquina, dirigida por Daneri Gudiel; Tierra de la compañía Andamios Teatro Raro que dirige Luis Carlos Pineda; Un botón en mi cabeza (Chile) de la compañía Arriba las Humanos, integrada por  Enrique Crohare Niño y Laura Soledad Mac Laughlin; El hombre que lo tenía todo, todo, todo, todo de la compañía Títere Fue, integrada por Antonio González; Jícaras, Chicharras y Bambú de la Compañía Hormigas, Domingo Mañana de Somos Teatro dirigida por Cesia Franco, Cementerio de Elefantes, dirigida por Mercedes Blanco; La Lección de la compañía Raíces; El Zoo de Cristal dirigida por Fernando Juárez; Las preciosas ridículas, de la compañía la Lumbre dirigida por Flora Méndez; La cuerda y el fuego, creación colectiva dirigida por Patricia Orantes; Historias de mi pueblo, dirigida por Efraín Tunche y Edgar Apixola, El principito de la compañía Thriambos, dirigida por Luis Román y el Grupo Sotz´il dirigido por Víctor Barillas.

Sotzil/Bernardo Euler Coy

Sotzil/Bernardo Euler Coy

El esfuerzo ha sido grande, explican Magdalena Morales y Margarita López, dos de las organizadoras, pero los resultados dejan muchas gratificaciones, “esto es una fiesta del teatro” explican casi al unísono. Respecto a los cambios de horarios y algunos retrasos en el comienzo de ciertas obras, explicaron que son los ajustes que aún hace falta pulir porque la organización es colectiva y el procedimiento se está aprendiendo sobre la marcha. Sin embargo, rescataron todo lo positivo de esta octava edición, se homenajeó al dramaturgo, creador y entusiasta impulsor del teatro Antonio Guitrón, quien se ha caracterizado por la descentralización de la escena teatral forjando una compañía desde Coatepeque que luego se proyectó a todo el continente, además, se presentaron compañías de Sacatepéquez, Sololá y Totonicapán y se dedicó una jornada completa al teatro de títeres.

Otro de los aciertos que queda como experiencia ha sido la multiplicidad de identidades que se entrelazaron en este festival, no solo porque es una de las escasas oportunidades en el año para que las y los artistas del gremio se encuentren, sino que además se permite el intercambio de experiencias entre artistas de larga y reconocida trayectoria como Alfredo Porras y otros que recién inician en esta aventura de la creación y actuación. Lo que se fortalece y sigue forjando es el compromiso político con el teatro, que hace que esta fiesta siga ocurriendo cada año, haciendo lo posible por vencer las dificultades, sorteándolas de la mejor manera posible. “Sostener este festival implica enormes esfuerzos, pero lo hacemos porque sabemos que contribuimos al desarrollo del país en la medida que nos organizamos, que nos fortalecemos, nos formamos, nos encontramos, nos nutrimos de la diversidad que somos”, sentencia Magdalena. Morales.Margarita López agrega “el Festival es un umbral, es una manera de unir horizontes”.

Para quienes estén interesados en obtener mayor información, pueden visitar: http://festivalnacionaldeteatroredguate.wordpress.com/

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *