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Por. Evelyn Blanck.

 

El martes 29 de junio pasado, recibí una invitación telefónica de parte de la diputada Sandra Morán para participar en un desayuno, cuyo propósito era, según la persona que llamó, conversar con periodistas para explorar si la congresista podía apoyar en algo el desarrollo de medidas para su protección, debido a la situación preocupante de violencia contra periodistas en Guatemala.

 

Como la problemática de seguridad de periodistas es y ha sido de interés del Centro Civitas, acepté la invitación. Al llegar al sitio del encuentro, encontré a la diputada, a dos de sus asistentes y a un pequeño grupo de reporteras y reporteros representantes de varios medios de comunicación social, entre estos de la Federación Guatemalteca de Escuelas Radiofónicas de Guatemala (FGER), Noti7, Sonora y el Diario de Centroamérica, quienes también pueden corroborar la narración de lo sucedido esa mañana.

 

La representante congresal inició el encuentro, manifestando que su intención era dialogar respecto a lo dicho, más con la intención de comenzar a andar un camino que de desarrollar acciones para un futuro inmediato. De parte de las y los reporteros, la diputada Morán escuchó solicitudes de apoyarlos para que hubiera más respeto a la labor periodística. También escuchó cómo son víctimas de la precariedad laboral y más de alguno de ellos mencionó la importancia de rescatar la organización sindical, entre otros temas.

 

De parte del Centro Civitas, escuchó las sugerencias de rescatar la creación del mecanismo de protección de periodistas desde el Congreso, como se hizo en Honduras, dado que el Ejecutivo no ha dado muestras de interés de cumplir con ese compromiso de Estado. También le manifestamos la necesidad de que el Legislativo comenzara a trabajar en una iniciativa de Ley general de medios, que ordenara el sistema de medios guatemaltecos, reconociera el derecho de las comunidades a los emprendimientos de este tipo y diera paso a la democratización en ese ámbito. Además, le trasladamos la idea de apoyar los esfuerzos desde espacios democráticos para que cese la persecución en contra de operadores de radios comunitarias desde el Ministerio Público. Sugerencias hechas con el entendido de que hacía falta trabajo y tiempo para lograrlas.

 

Con respecto al mecanismo de protección para periodistas, le advertimos que debía conversar con las principales asociaciones de prensa, ya que, en opinión nuestra, habían descalificado las actividades desarrolladas durante la administración de Pérez Molina –incluso utilizando argumentos falsos como el de que nunca fueron consultados y por tanto quedaron excluidos del proceso –. Le explicamos que durante el actual gobierno las asociaciones se habían apoderado de la iniciativa de creación del mecanismo, excluyendo a actores de la sociedad civil –los que, más que emitir simplemente comunicados, efectivamente realizan tareas de protección de periodistas –, con lo cual durante la administración de Jimmy Morales en efecto sí se produjo un efecto de exclusión. Suponíamos que como el Ejecutivo ha desoído los llamados de estos actores para la creación del mecanismo, podría interesarles que la iniciativa fuera lanzada desde el Congreso.

 

Sin embargo, dos días después, nuestra sorpresa fue observar la reacción inmediata de la columnista de prensa Ileana Alamilla (Asociación de Periodistas de Guatemala –APG –), calificando de oportunista la intervención de Sandra Morán. Al día siguiente, en un espacio breve en el diario Prensa Libre se agregaba que la diputada impulsaba una iniciativa que pretendía afectar a los medios y restringir la libertad de expresión, publicación reproducida por Cerigua, donde incluso se comparó la presunta acción de Sandra Morán con otras iniciativas presentadas por el diputado Fernando Linares Beltranena, notorio defensor de intereses de sectores antidemocráticos. A esa publicación siguió por lo menos un comunicado de prensa signado por las asociaciones gremiales, por medio del cual repitieron las acusaciones y que fue remitido a actores nacionales e internacionales. Estas acusaciones no pasaron desapercibidas y originaron un intercambio de señalamientos.

 

Para quienes realmente desarrollamos acciones en favor de la libertad de expresión, el episodio fue muy preocupante y revelador. Preocupante, porque fue evidente cómo utilizaron argumentos falsos para descalificar a Morán, a quien los dirigentes de estas asociaciones –para no generalizar –evidentemente identificaron como una posible competidora, en términos de protagonismo. ¿Cómo se atrevieron a decir que la diputada pretendía perjudicar a los medios y restringir la libertad de expresión, si en realidad no existe una iniciativa y la propuesta ni siquiera vino de ella? ¿Qué fuertes intereses hay detrás de todo esto como para atreverse a atacar y mentir sobre una parlamentaria de esta manera?

 

Pero también fue revelador, porque quedó claro cómo estas asociaciones no están dispuestas a permitir a otros actores en el esfuerzo de creación del mecanismo, aún cuando estos pudieran representar un rol positivo. Además, porque hace evidente que las asociaciones de prensa (que deberían llamarse de medios, porque no han sabido defender los intereses gremiales), atacarán cualquier iniciativa que pretenda democratizar el espectro mediático y poner fin a la era de los monopolios en Guatemala.

 

¿Qué más decir? No busco hacer una defensa oficiosa de la diputada Morán, sino contar la verdad de lo sucedido, pues me indigna que en un país como el nuestro hasta las asociaciones de prensa, que deberían ser espacios democráticos, acudan a la estrategia de descalificar a quienes perciben como sus oponentes, preocupados más por su protagonismo que por la defensa de los intereses gremiales y sociales.

2 Comentarios para “Cuando la indignación te alcanza”

  1. Lilian Ramírez

    Solidaridad con la diputada Sandra Morán, las fuerzas oscuras del poder se sienten amenazados.

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  2. Francisco Hurtarte

    Estuve poco tiempo en la reunión, que me pareció sana, pese a que el ataque, en un inicio lo sentí contra el IPSP, institución a la que honrosamente represento como directivo. La verdad que el ataque de Ileana, contra la diputada, no le puse atención, pues no comparto muchas de las ideas de la periodista Alamilla. Es interesante el punto de vista de Evelyn y si creo, que deben de haber más espacios democráticos. Tampoco estoy de acuerdo con el hecho que el Ejecutivo se adueñara de una defensa para los periodistas.

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