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Por Evelyn Blanck

El nuevo o la nueva gobernante de la República de Guatemala no llega a pintar un lienzo en blanco. En su cuadro hay ya trazos que debe completar bien para realizar una obra exitosa. Uno de estos es el Programa de protección a periodistas, aun no elaborado, pero que cuenta ya con un importante desarrollo y con aval institucional. Aunque esto es ya un importante avance, al próximo gobierno se exigirá que haga la protección efectiva y que mejore sustancialmente el clima de seguridad para las y los periodistas.

Pero hay muchos otros asuntos pendientes que el o la próxima gobernante deberá resolver, si realmente posee aspiraciones democráticas. Uno de estos es la concentración de la propiedad de los medios y la democratización del acceso de las frecuencias radioeléctricas, que es parte de garantizar el acceso a emprendimientos de medios a aquellas poblaciones más excluidas.

Otro tema importante es el cierre de la brecha digital, la cual afecta la oportunidad de desarrollo y restringe la Libertad de Expresión sobre todo de quienes habitan áreas rurales. El acceso a la internet y a servicios digitales es cada vez más mandatorio para las niñas, niños, adolescentes y jóvenes.

Otro de los temas iniciados y pendientes, que más bien ha ido en retroceso, es el acceso a la información pública, derecho cada vez más negado desde la aprobación de la ley. Según reportes de la oficina del Procurador de los Derechos Humanos, en 2014 casi la mitad de sujetos obligados estatales negaron la información solicitada desde un año antes. Aún prima en el Estado la cultura del secreto.

El nuevo gobierno también debería revisar la pauta publicitaria, que hasta ahora ha destinado solo para algunas e importantes empresas de medios, como ha destacado en varias publicaciones el medio digital Plaza Pública. En otros países, el dinero que el Estado invierte en publicidad es destinado en parte a fortalecer pequeños y medianos medios, en busca de un balance informativo y de favorecer la libertad de empresa y el desarrollo de quienes más lo necesitan.

Todos estos retos deberían ser asumidos desde los ámbitos legal y de políticas públicas, si es que la persona que presida el Ejecutivo comprende que sin posibilidades de comunicación, sin libertades de Expresión, Prensa y Opinión no hay desarrollo democrático.

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