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Publicado & archivado en De la casa, Opiniones.

Iniciaba la década del 2000 y yo incursionaba en los medios de comunicación. Logré ubicarme y recuerdo que a finales de año la emoción imperaba por la cercanía de los convivios. Bailé, comí y me la pasé bien, como se podrán imaginar: fui a bastantes convivios y, con mucha vergüenza, reconozco que asistí a más de alguno adonde no fui convocada.

Por Jéssica Osorio, periodista

@jessicaosorio

RECOMENDACIONES

  • Lo ideal es no asistir. Recuerde el principio de comunicación política: “Nada es gratis”.
  • Consulte con su jefe si considera que en el convivio de su fuente es necesario hacer acto de presencia. No vaya adonde no le inviten. Y si lo considera, pare, reflexione y no asista.
  • Si es muy amigo de las bebidas alcohólicas, por favor, absténgase de ingerirlas. Es fácil si se pone la meta de las 24 horas como lo recomiendan los grupos de AA.
  • No intente, busque o promueva el baile u otros hechos de confianza con los anfitriones. Nunca. No son sus amigos y una vez usted esté afuera de los medios no lo voltearán a ver.
  • Si no cachó regalo no insista.
  • Avise a sus jefes que va a asistir y respete los criterios de su medio de comunicación para evitar malentendidos e incluso despidos (como pueden dar fe varios colegas).
  • Aplique su instinto periodístico en estos casos: ¿Por qué nos convocan?, ¿qué gana una empresa o institución con la presencia de un periodista?, ¿si hay crisis económica… por qué gastar en licor y viandas?

Lea este reportaje elaborado por El Faro en El Salvador, no hay mucha diferencia con el ambiente que se arma aquí: http://archivo.elfaro.net/secciones/Noticias/20060807/noticias3_20060807.asp.

No quiero justificar mi comportamiento como una novatada porque tampoco se trata de tirar la piedra para esconder la mano, pero ahora entiendo por qué algunos colegas criticaron mi proceder. Este es un tema que algunas personas podrían calificar de ligero, pero también hay un silencio cómplice que preocupa.

En mi caso, bastó un breve paso por el ámbito de las relaciones públicas y conocer a personas que se desenvuelven en ese mundillo, para abrir los ojos y jurar que no asistiría nuevamente a esas actividades. No voy a mencionar aquí los comentarios que escuché por parte de relacionistas tanto de Gobierno como de empresas tras convocar a los periodistas a una cena con tragos, pero estoy segura de que quienes me leen tienen suficiente imaginación para recrearlo.

Hacer la pregunta en redes sociales arrojó información bastante interesante. Edgar Rosales, quien se desempeñó como reportero, editor de opinión y relacionista público, comentó en mi muro de Facebook que la mejor anécdota es de tipo general: “Mientras a los reporteros se nos imponía restricciones de tipo ético (ese era el término que se empleaba) a los jefes no les alcanzaba la agenda para atender tanta invitación a convivios”. En algún momento escuché una anécdota relacionada con un director de un medio de comunicación a quien no le alcanzó una “picopada” para meter ahí todos los regalos que recibía.

También hay historias trágicas, como la que relata el comunicador Gustavo Valle, quien describe cómo su vida cambió tras el accidente en donde perdió la vida su hermano, Édgar Valle, al salir de un convivio. Valle reflexiona: “No vayas a convivios si te pones hasta las chanclas porque no terminan en una goma, terminan en una caja. Mi hermano dejó a tres hijos y mucho dolor en la familia”.

Y es que para nadie es un secreto que en los últimos meses del año se aglomeran los regalos para editores y jefes. Recuerdo que alguien me comentó una experiencia de cuando se regresaron las canastas que mandó alguien del extinto Frente Republicano Guatemalteco (FRG), pero aceptaron las que llegaban del partido de corte empresarial que estaba en el poder.

Una compañera que fue reportera y ahora se desempeña en las relaciones públicas lo ve de esta manera: “En la mayoría de casos, es una forma que utilizan las fuentes para asegurar un mejor trato en los medios de comunicación”. Ella describe que algunas organizaciones planifican comprar licor “porque esos (los periodistas) son bolos”. En fin…

Otro compañero refiere de manera tajante: “Creo que entre menos convivencias de este tipo existan quizás pueda que los periodistas seamos más objetivos y critiquemos lo que debe ser (…) A veces por un regalo, trago o comida piensan que no los debemos cuestionar o fiscalizar” y finaliza con que es crucial que apliquemos el dicho: “Voy adonde me invitan”.

 Lo que dicen los directores

Óscar Lesser, director de Radio Punto, explica que se recomienda a los reporteros que si van a los convivios mantengan un comportamiento adecuado porque llevan la representación de la empresa donde laboran. “Se les dice que no ingieran bebidas alcohólicas. Si por alegría provocan escándalos o relajos es mejor que no asistan. Hay quienes no avisan o consultan y esto genera problemas, sobre todo cuando acuden a convivios en horario laboral. Cuando es al mediodía y pasa algo genera problemas a la empresa porque los estamos llamando y dicen que no están enterados. No se les veda, pero se les hace ver la importancia de cumplir con su trabajo”, explica.

Para Héctor Salvatierra, director del Diario de Centro América, la recomendación en estos casos va más allá de los convivios porque la moderación es una práctica de vida. “Como periodistas tenemos una responsabilidad y todo lo que hacemos es una exposición ante la sociedad. Tenemos que actuar con sentido común, aunque este no sea el más común de los sentidos. Si el convivio se asocia con bebidas alcohólicas, no solo los periodistas, sino cualquier persona, deben tener un manejo moderado de estas para evitar problemas de comportamiento”, comenta.

El director del Noticiero Guatevisión, Haroldo Sánchez, relata de manera recurrente la anécdota del periodista que asistió a una embajada y se emborrachó durante un convivio, a tal extremo que cayó en una piscina. “De repente empiezan a flotar alrededor de él los sanwiches que se había metido en el saco”, relata.

Según Sánchez, “muchas veces los periodistas van a convivios convocados por las empresas privadas y ahí colocan botellas en las mesas, pero terminan robándoselas porque se cree que hay derecho de llevársela. Eso hace un terrible daño al gremio porque las empresas lo que comentan al final es sobre el tipo de periodistas que hay en Guatemala”.

Recomendación de Sánchez: “Los periodistas tienen derecho a disfrutar, pero no olvidemos que somos servidores y tenemos que ser ejemplo para no convertirnos en animales con la ingesta de alcohol”.

6 Comentarios para “El dilema de fin de año para los periodistas: Ir o no a los convivios”

  1. Enrique Canahuí

    “…se recomienda a los reporteros que si van a los convivios mantengan un comportamiento adecuado porque llevan la representación de la empresa donde laboran”- Óscar Lesser

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    • Rony Zuñiga Najarro

      He estado en los dos lados de la moneda, y ta como dice la colega Osorio, asistì a muchos convivios, algunos invitado, otros no, en el campo de las Relaciones Pùblicas, me ha tocado incluso, tratar de evitar comentarios como “Dèmoles guaro, eso les encanta..” el haber estado en ambos bandos, no me permite compartir esas formas de pensar. El funcionario o Relacionista, cree que dàndo dàdivas a los periodistas, se les compra su voluntad, lamentablemente, algunos se prestan al jueguito, pero antes pienso, està la dignidad y los valores. Por eso, si te invitan, ve y compòrtate, porque luego no dicen el reportero de tal medio, dicen, “esos periodistas…” Me consta.

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  2. Manuel

    Interesantes puntos de vista, creo que deberá ser tomado en cuenta para hacer cosas diferentes para convivir.

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  3. Flor Calderón

    Siempre entendí esta situación, sin embargo acepto que asistí a uno no más por tener esa experiencia. Además compartí la postura de no asistir con mi jefe. Si quieren quedar bien con los medios porque gastar el dinero de esta forma y no invertirlo con publicidad de una manera mas sana a través de servicio.

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  4. Saravioletason

    Mis respetos para Jéssica que se ha atrevido a tocar el tema, complejo porque al final todo mundo critica pero también todo mundo quiere que lo inviten, creo que tanto quienes invitan como quienes asisten tienen que tener claro, es una convivencia y tenemos derecho a eso, no es una compra de voluntades y el periodismo debe ejercerse en libertad, del otro bando como dice Rony nos corresponde asesorar a los funcionarios o empresarios para que no se creen una idea errónea de los profesionales de los medios.

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  5. Celeste Alvarado

    Me encantó tu artículo Jessi porque todo es cierto y como dice el colega Sánchez, antes que nada somos servidores de una nación.

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