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De la emotividad por la aprobación en segunda lectura de la iniciativa de Ley de Medios de Comunicación comunitarios (4087) se pasó a la indignación por las actuaciones de los empresarios privados que comercian con el espectro radiofónico, quienes inmediatamente luego de percatarse de los avances pusieron manos a la obra para detener la discusión de dicha iniciativa en el Congreso.

Los empresarios no solo reiniciaron una campaña donde se esgrimen falsedades fácilmente rebatibles, sino que además pusieron en marcha la maquinaria en favor de los intereses empresariales en un legislativo que continúa siéndoles favorable, por su mayoría conservadora.

Esta situación hace evidente la necesidad de legislar en favor de una representatividad auténtica en el Congreso, para que ese organismo deje de actuar primariamente en favor de los sectores conservadores y empresariales en Guatemala. Esto significaría que a la par de insistir contracorriente en una regulación que democratice el espacio mediático, los sectores que buscan la democratización de Guatemala deben sumarse a los esfuerzos para aprobar reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos, que permitan una verdadera legitimidad y representatividad de la ciudadanía.

Una de las discusiones más actuales en este contexto es la de la paridad, que busca abrir espacios para que las mujeres puedan ejercer su derecho a la participación política. En una reunión reciente, el politólogo Luis Mack retaba a las y los presentes a imaginarse cómo sería distinto el panorama congresil, si en ese organizamo no hubiera solo una Sandra Morán, sino diez o más como ella. No cabe duda, indicaba, que este país comenzaría a cambiar.

Es indudable que todos los sectores nacionales, incluso el periodístico, estamos llamados a apoyar esas luchas necesarias para lograr transformaciones importantes en Guatemala, en nuestro caso, no solo informando sin prejuicios sobre las actuaciones políticas, sino que también contribuyendo a educar a una población que aún desconoce en gran medida sus derechos. A final, siempre lo hemos dicho en el Centro Civitas, por ser periodistas no dejamos de ser ciudadanas y ciudadanos. Además, no podemos obviar que ser periodistas nos convierte en facilitadores de derechos de otras personas. Si tenemos esas comprensiones, podemos aportar a los cambios.

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