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Publicado & archivado en Portada.

Por Silvia Trujillo, socióloga y colaboradora de Sala de Redacción

Juan Luis Font (Retalhuleu, 1966) es un periodista, literalmente, de muchas palabras; tantas, que a veces se anticipa a responder adivinando la pregunta. Comenzó en el oficio en 1989, en la revista Crónica, de donde salió para trabajar en Siglo Veintiuno y después a elPeriódico. En este último medio permaneció durante 16 años (hasta finales de enero pasado) y parte de ese tiempo lo combinó con Emisoras Unidas y Canal Antigua.

En las líneas siguientes, Font evalúa la situación de los medios y comparte sobre sus nuevos proyectos periodísticos.

¿Cómo analiza el actual panorama de los medios a la luz de recientes hechos, como la llegada de nuevos socios a Corporación de Noticias —propietaria de Siglo.21 y Al Día—, el relanzamiento de la revista Crónica, incluso su salida de elPeriódico?

Estamos viendo un proceso evolutivo en la industria de medios en Guatemala.

Veo a Corporación de Noticias con agotamiento de su espacio de circulación y pérdida de presencia real para sentar agenda de discusión pública. En elPeriódico, un proceso de estancamiento. Con mi salida y la de otras personas, el diario tendrá que tomar un rumbo distinto para buscar mejor circulación y mejor posicionamiento en la agenda pública. Debo decir que este medio, contrario a Siglo.21, no ha perdido ese posicionamiento. Estoy hablando de dos medios impresos que no son, para nada, dominadores de mercado, pues Prensa Libre sigue teniendo el gran dominio y gozando de cierta estabilidad, proveyendo de notas que constantemente resaltan una agenda propia. Los cambios de los cuales estamos hablando se producen en la periferia y no en el centro, respecto de la prensa escrita.

¿Y en la radio y la TV?

Veo poca movilidad en la primera y dinamismo en la otra. Se habló de cambios dentro de Emisoras Unidas y supe que hay negociación dentro de alguna radio de la cadena RCN, pero nada de eso ha llegado a concretarse. En el caso de la televisión noticiosa de los canales abiertos, desde hace unos dos años hay un mayor dinamismo. Se orientan a cubrir mejor la violencia y los sucesos diarios, pero no la discusión política.

Veo dinamismo en Guatevisión, que produce constantemente cosas nuevas. De Canal Antigua también puedo hablar, porque soy parte de ese esfuerzo y me tocará mejorar la calidad de los noticieros. Veo también cierta participación, nada desdeñable, en Azteca Guate.

Según usted, ¿a qué obedecen estos movimientos?

Lo que estamos viendo es una mezcla de evolución del mercado en términos económicos: en algunos medios hacia el declive y también de algunas personas por invertir en medios. Que surja una revista como Crónica, de Gonzalo Marroquín, que surja una revista como la que yo quiero lanzar, además de otra en camino, supone un interés por invertir en medios buscando un nicho de mercado. Y quienes están invirtiendo son empresarios –no tradicionales, sino a quienes veo en la economía emergente– que parecieran entender que en la industria de medios se puede obtener rentabilidad.

Y quiero creer —y esos son los indicadores que tengo hasta ahora, pero uno no puede apostarle a eso en el largo plazo— que parte de esas inversiones se dan a conciencia de que tienen que garantizarse libertad de expresión y el juego de ideas en esos medios, como una condición sine qua non para atraer audiencia y luego buscar rentabilidad.

En este panorama de medios nuevos Plaza Pública ya es un actor por derecho propio en el mundo digital. Lo leemos habitualmente y pienso que ya tiene su participación sólida.

Invariablemente, todos los medios –comerciales o no– tendrán mayores o menores límites para expresarse, dependiendo de su mercado publicitario o de quienes los financien.

Reconozco que en Guatemala hay bastante más oportunidad de decir cosas que afectan al poder establecido, al capital tradicional y al capital emergente, que hace 10 años. Y pongo por ejemplo lo que ha hecho elPeriódico en el último año, y más precisamente en los últimos dos meses, con una serie de investigaciones sobre el cálculo de los costos de mantenimiento de carreteras o las contrataciones a dedo. Eso no ocurre sin que haya presiones de quienes se ven afectados –que son, en muchos casos, gente que tiene participación accionaria pequeña o grande en el medio– y, sin embargo, se publica.

¿En dónde no han avanzado los medios?

En la integración de la visión indígena. Hay una laguna completa que tiene que ver con varias cosas, con la segregación de hecho que se vive en Guatemala a partir del racismo y cierta discriminación y también con la falta de formación de cuadros periodísticos en el mundo indígena.

Este país, que es bilingüe en muchas regiones, ha desarrollado pocos cuadros para salir a pelear posiciones en el plano de los medios que sean bilingües, que discutan abiertamente desde su visión las cosas que se están planteando. Nos hemos conformado con dejar la visión indígena solo en las páginas de opinión, como la remolacha que le pone color al fiambre. Falta la visión más amplia, más rica que puede ofrecer, por ejemplo, un reportero que sea bicultural, que sea castellano-kaqchikel y que pudiera explicar, reportear, de manera más rica cómo se mueve la justicia maya-kaqchikel en una comunidad, para dejar de verla con la actitud exotista que tenemos quienes no pertenecemos a esa cultura. Eso sí lo veo como una omisión grande en los medios.

Me llama la atención que a nivel mundial los medios como empresas están en crisis, aunque pareciera que Guatemala no va por esa vía.

Algunos medios, sí.

En todo caso, hay que ver cómo analizan los empresarios que están invirtiendo en medios en Guatemala la relación con operadores en el periodismo que tengan estas visiones de las usted habla.

Yo creo que hay una especie de claridad, pues se reconoce que hay nichos no explotados (el mercado de las revistas) y a mediano plazo el mercado de los diarios también va a ofrecer un nicho. No es natural que haya un dominador de mercado, como Prensa Libre, que tenga prácticamente concentrado el 85% o 90% de la pauta publicitaria de medios impresos.

Los inversionistas ven eso con claridad, encuentran espacios, como el de Canal Antigua en el tema de discusión de las noticias y lo ha redituado.

Lo que me sorprende, y sé que es por donde va la pregunta, es que pareciera haberse desarrollado cierta respetabilidad hacia el periodista independiente que creo que viene atado de su profesionalismo.

Cuando tienes periodistas que estudiaron maestrías en otro país –ya hay en Guatemala egresados de Columbia, de Stanford, de Harvard– los inversionistas llegan a cierta convicción de que pueden ser esos profesionales de nivel. Y que por ese nivel reclaman un margen de libertad en el cual tiene que haber el desarrollo de convicciones democráticas en la elite que tienen capital para invertir.

¿Entre esos empresarios está Gustavo Alejos, exsecretario privado del presidente Alvaro Colom?

Yo conozco a Alejos desde que estaba en el colegio. Es una figura pública que tiene un papel gigantesco como proveedor de medicamentos y de servicios al Estado, es un actor político que domina dos bancadas en el Congreso de la República, es inversionista en medios y una figura política de peso.

Pese a que es objeto de crítica constante –yo lo critico constantemente–, a mí me sorprende que Alejos nunca deja de responder el teléfono. Jamás lo encuentro hosco u hostil por las críticas que se le hacen. Eso te habla de un ambiente que va madurando en el país, el cual no veo en todos los casos, pues el capital tradicional tiende a ser bastante más quisquilloso, más delicadito, se molesta más y tolera menos la crítica.

Desde el ámbito de la investigación y en la academia el panorama se ve más oscuro.

Yo no lo veo así, y ahora mismo tengo evidencia en la mano: estoy empezando una revista en la que no tengo la menor cortapisa para contratar personal. Voy a trabajar con los periodistas que considere aptos, más capaces, apropiados. No son precisamente periodistas sin criterio y sin opinión, sino que critican constantemente y ahí creo que hay evidencia de cierta voluntad.

Y con todo esto y el tema del respeto a la libertad de expresión que usted decía que los empresarios deben tener, ¿cree que las audiencias salen ganando con el aparecimiento de nuevos medios o son otras formas para decir lo mismo?

Sí, porque creo que se enfrentan a más opciones y tienen oportunidad de elegir entre las que resulten más sólidas, más profesionales y mejor construidas. El problema es que, tú y yo lo sabemos, producir periodismo de calidad cuesta plata. Es una falacia, es una utopía, pensar que los periodistas podemos producir información de calidad y regalarla en la web y que todo el mundo tenga acceso a ella. Es esencial cobrar por ella.

Yo admiro mucho los esfuerzos de funcionar como medio en base a la cooperación o más en base a la vocación, esa especie de sacerdocio que algunos colegas míos ejercen, pero no los veo realistas y no los veo sostenibles a largo plazo.

¿Cuál es su análisis sobre los cambios que se han operado en los medios públicos/ oficiales de Guatemala?

En el gobierno anterior quienes se hicieron cargo de esos medios –un acierto del presidente Colom– fueron periodistas reales –como Ana María Rodas y Carlos Morales– que llegaron a desarrollar en el Diario de Centro América y en la TGW proyectos de periodismo.

Lo que encuentro en este gobierno es la involución: es entender los medios que he mencionado como parte del botín electoral. Se los entregaron a gente de muy baja estofa, de muy mala calaña realmente, profesionales sin escrúpulos que llegaron a pasearse en los medios. Va a haber que cobrarle caro al Partido Patriota (PP) ese daño que le causó a los medios estatales.

Y en ese sentido, ¿cómo analiza el rol de los medios privados frente al gobierno de Otto Pérez Molina? En general, parecieran haber tenido una actitud bastante condescendiente.

Yo no opino lo mismo. Siento que al principio hubo una Prensa Libre muy dócil, acrítica y luego vi que eso se rompió, como en octubre del año pasado. En el caso de elPeriódico, sin compartir yo la línea que asumió Jose Rubén (Zamora), me parece exacerbada y sin método periodístico, pero elPeriódico marcó desde el inicio una posición crítica y para nada condescendiente.

Usted mencionó que está en un nuevo proyecto, ¿puede profundizar al respecto?

Me hago cargo de la dirección de noticias del Canal Antigua. El paso en este momento consiste en la redacción de los noticieros, de los cuales tenemos seis al día. Es una redacción que ha trabajado con muy pocos recursos y de una manera bastante elemental, pero queremos que pueda dar un salto a ser una redacción mucho más profesional y mucho más rica. Hace muchos años oí decir en Costa Rica que hay que “cobrar soberanía sobre la agenda noticiosa”: que los periodistas digamos qué es realmente lo importante. Tal vez está hoy la vicepresidenta presentándonos un reparto de casas o un ministro entregando otra cosa, pero nosotros –que tenemos nuestro propio criterio– quizás definamos que la nota más importante del día tenga que ver con el esclarecimiento de un crimen. “Cobrar soberanía sobre la agenda noticiosa” es una tarea en la televisión que no se va a lograr en poco tiempo, porque hace falta capacitar, formar, hacer entender. Y, sin embargo, tengo que lograrlo.

¿Y la revista?

También la estamos creando en Canal Antigua. Tendrá la redacción –permíteme que me ufane– más profesional que se haya visto en Guatemala, con una pequeña unidad de investigación y con una pequeña unidad de periodismo de precisión.

¿Qué es lo que quiere hacer esta revista? Decirle al guatemalteco como va su país y cómo va el mundo cada semana, no quedarse solo en la parte tétrica y tenebrosa, sino destacar las cosas positivas del país.

¿Cómo lo logrará?

Con tres ejes concretos de cobertura. Uno de política-económica con profundidad, con investigación. Otro cultural: hay mucha más oferta cultural de la que conocemos y no está solo concentrada en el área metropolitana, está bastante difundida en otros lugares del país. Queremos reflejar la sociología que se refleja tanto en nuestro ocio.

El tercer eje es necesario y bastante más banal, y tiene que ver con la crónica rosa y la vida de las personas. Me encantaría que en una sección de Sociales me pudieran contar lo que sucede en el mundo indígena: ¿la gente se enamora igual?, ¿qué ha cambiado?, ¿qué efectos tienen los cambios?

La revista circulará a principios de mayo de este año.

6 Comentarios para “Font: La industria de medios está en evolución”

  1. Olga Villalta

    Pues ojalá que los sueños de Font de hacer una mejor periodismo en Guatemala los lleve a hacer realidad. Ya es hora de que las/os lectores recibamos medios de calidad.

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  2. Timoteo Tobar Salaza

    Gracias por generar y compartir información tan interesante sobre la evoluación de los medios de comunicación en Guatemala.

    Me encantó la aseveración de Juan Luis Font sobre “cobrar soberanía sobre la agenda noticiosa”, que realmente debe marca la independencia informativa y editorial de los medios de prensa en sociedad democráticas, respetuosas de los derechos humanos y las garantías constitucionales.

    Saludos cordiales desde Honduras con el calor humano de Guatemala.

    Timoteo Tobar Salazar
    Experto en periodismo, comunicación y visibilidad

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  3. Carlos Vásquez

    Conozco a Juan Luis, a través de los medios donde ha trabajado, espero que sus metas sean alcanzados, ya que hoy a nivel nacional los periodistas solo buscamos dónde explotó una bronca y ahí vamos, pero no contextualizamos ni mucho menos hay investigación porque casi todos están buscando la inmediatez y eso debe cambiar

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  4. Eduardo Cardago

    Toda iniciativa periodistica, en un pais como Guatemala, es de admirar. Que no sea un periodismo “aguado” como el que abunda por ahi. Enhorabuena y que el esfuerzo valga la pena.

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