Diseño de imagen: Sala de Redacción.
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Por Sala de Redacción

“No maten al mensajero” es una frase que Shakespeare acuñó en su obra “Henry IV” (1598), cuando correos humanos trasladaban las noticias. Más de 400 años después, el mensajero moderno en Internet, televisión, radio o prensa—el periodista—sigue en la mira.

Ese podría ser el caso de Juan Luis Font Monzón y otros periodistas que laboran en medios del ex ministro de Energía y Minas, Erick Archila, quienes han sufrido fuertes ataques judiciales y desde medios propiedad del candidato presidencial Manuel Baldizón, del partido Libertad Democrática Renovada (Líder).

“Los acompañantes del señor Baldizón han procurado descalificar nuestra práctica periodística a partir del hecho de que Canal Antigua y ContraPoder surgieron gracias al capital de Erick Archila, ex ministro de Energía y Minas”, indica Font Monzón. De acuerdo con el director de ContraPoder, le corresponde a la audiencia de estos medios juzgar si el ejercicio periodístico en los mismos es independiente.

Además, según declaraciones de Rolando Archila a Emisoras Unidas, Baldizón lo extorsionó al ofrecer que la bancada de Líder en el Congreso no llevaría a su hermano (el entonces ministro) ante una comisión pesquisidora. Eso, si renunciaban varios periodistas en ContraPoder y Canal Antigua y si recibía una cuota favorable para anuncios de propaganda política de Líder en sus medios de comunicación.

En declaraciones a Emisoras Unidas, Fridel de León, portavoz de Líder, negó que Baldizón difamara a Archila, pero ninguna declaración suya fue publicada con respecto a las acusaciones de extorsión. Se intentó entrevistar a León, pero no fue posible localizarle después de siete llamadas telefónicas a la sede del partido y tres a su teléfono móvil.

Según Font, “los miembros de Líder tienen todo el derecho (y en buena medida la obligación como diputados) de cuestionar a un funcionario por sus ejecutorias, y al funcionario le corresponde defender, sea de viva voz o en tribunales, su buena práctica”.

En este conflicto, los cuestionamientos contra contra Archila y los periodistas que laboran para él destacan en los medios cuya propiedad se le atribuyen a Baldizón, como accionista principal o mediante otras modalidades: La Nación, el semanario La Tribuna, la revista mensual Es Primicia, el canal de televisión por cable NTV y canales de televisión por cable en los departamentos. También es accionista de otros medios como elPeriódico. En el caso de Archila, su familia es propietaria del grupo de Emidoras Unidas, Canal Antigua, revista ContraPoder y Publinews.

Génesis del conflicto

Los pleitos que involucran a monopolios de medios de comunicación y a sus propietarios no siempre surgen “por tener o no las frecuencias, sino de los intereses que giran en torno a los proyectos políticos de los dueños”, según el diputado Óscar Chichilla, de la bancada Compromiso, Renovación y Orden (Creo). “Cuando los accionistas mayoritarios o los empresarios se involucran en algún proyecto político, se parcializan”, opina Chinchilla. Esa situación también los hace más vulnerables. Si Archila no hubiese sido funcionario público, por ejemplo, quizá Baldizón no habría atacado a los periodistas de sus medios, más que a los de otras empresas.

Erick Archila comenzó como empresario de medios y se involucró en política al sumarse al gabinete del actual presidente Otto Pérez Molina. Su hermano Rolando sostiene que los periodistas que trabajan para el ex ministro mantuvieron un perfil profesional y objetivo. No obstante, no permanecieron ajenos a los ataques, como en el caso de Font Monzón. Baldizón, en cambio, surgió primero como político y después personajes de su partido crearon los medios de comunicación cuya propiedad se le atribuyen y que gozan de poca credibilidad, según algunos analistas. El antropólogo Estuardo Zapeta escribió que los “mass media comprometidos políticamente nacen ‘muertos’….y con cero credibilidad”, refiriéndose a los medios asociados a Baldizón.

El periodista y sociólogo Gustavo Beganza dijo en enero pasado que se puede observar el surgimiento de “medios sin legitimidad, no como empresas de comunicación, sino como vehículos propagandísticos destinados a promover la imagen de un candidato”. Berganza lamentó que estos medios no tratan de atacar a los rivales políticos del citado candidato, sino “la han emprendido contra columnistas y periodistas que han criticado o manifestado su desacuerdo respecto a cómo se maneja este candidato”. Es decir, es el mensajero quien está bajo fuego.

Para Zapeta, la utilización de estos medios es preocupante. En enero pasado, el analista y columnista Phillip Chicola observó que los medios de Baldizón atacaron duramente al Tribunal Supremo Electoral cuando este sancionó a Líder por su campaña anticipada y rechazó la renuncia de Baldizón como Secretario General. Además, Chicola subrayó que “publicaron una serie de reportajes difamatorios contra Juan Luis Font y Pedro Trujillo (anfitrión y analista en programas de Canal Antigua)”. Según este columnista, Baldizón acude al “uso de propaganda como medio de control social” y a la “instrumentalización de medios para desprestigiar a quienes lo critican”.

Baldizón y sus medios

Una investigación del diario digital RepúblicaGT divulgó que el consorcio de medios de comunicación asociados con Baldizón fue creado en octubre de 2012 bajo el nombre de Nacional, S.A. Según la publicación, Cruz Ortiz Ortiz y Wagner Miguel Jácome Alvarado crearon la sociedad anónima. Hace tres años, Ortiz era residente del Hogar Dulce Refugio, que Baldizón promueve y financia. Jácome es afiliado de Líder, perteneció a la secretaría departamental de la juventud del partido en El Progreso, en 2013, y aparece como gerente general en el documento de ampliación de capital de la sociedad anónima, ese mismo año.

Se intentó obtener la versión de Eddy Castillo, director de el diario La Nación, parte del citado consorcio, pero no atendió una llamada para solicitarle una entrevista, y en otras seis ocasiones no hubo alguien que respondiera el teléfono. Sin embargo, otro empleado del medio, quien habló a título extraoficial, niega vínculos con Baldizón: “Hasta donde yo sé, no hay ninguna relación”.

Está claro que la visión que estos medios tienen de sí mismos dista de la percepción que generan. En una columna de opinión en La Nación, en noviembre de 2014, el economista Rodrigo Alfonso Ponce Chavarría (miembro de la Junta Monetaria en 2013) escribió que en el proceso electoral 2015, “las plataformas informativas de La Nación, La Tribuna, esPrimicia y NTV se convertirán en los paladines de la democracia y la libre emisión del pensamiento” y que el “Consorcio Nacional….es el contrapeso a los otros medios de coumunicación tradicionales que se creen dueños de la agenda del país, que muchas veces han sesgado la información y difundido mentiras y medias verdades”.

Intereses económicos en juego

Los conflictos mediáticos también involucran intereses empresariales y económicos. Hace varios años, cuando surgió Guatevisión, estaba en apogeo la pugna entre los accionistas en Prensa Libre y otros accionistas adversos a ellos. La televisión abierta aprovechó la situación para que un grupo de los socios en disputa atacara a los otros y, con ello, desacreditara a directivos de Guatevisión. Al final, las partes optaron por un cese de hostilidades porque la confrontación perjudicaba su imagen pública, según un allegado al caso. De esta época data un video en Youtube cargado en 2009, todavía disponible, con un editorial de Telediario/Canal 3, que acusa a Prensa Libre de calumnia y difamación, y hasta a la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) de haber sido creada por la Agencia Central de Inteligencia de EE.UU. (CIA) para controlar la información que difunden sus afiliados.

La televisión abierta, especialmente los canales 3 y 7 que cubrieron la ofensiva de Líder contra Archila por supuestos actos de corrupción, incluyó en cada reporte la lista de medios de Archila (ContraPoder, Canal Antigua, PubliNews), mostrando su parcialidad. Entre abril y mayo, cuando se gestaron manifestaciones callejeras para exigir la renuncia de la entonces vicepresidenta Roxana Baldetti, la televisión abierta transmitió cómo un grupo de personas frente al Congreso sostenía una manta de tres “personajes corruptos” y cuyas fotografías correspondían a Baldetti, Erick Archila y Font Monzón. Simultáneamente, los canales incluían vídeos de los mitines de Baldizón en espacios de noticias, sin ningún balance noticioso.

Más allá de la veracidad o no de las sindicaciones contra Erick Archila (quien no respondió a varias solicitudes de entrevista), el uso de la manta y la cobertura de la manifestación en medios de difusión masiva buscaba generar la percepción de que había una relación entre Baldetti, Archila y los periodistas que trabajan en sus medios de comunicación. Cerca de la intersección entre la 2ª avenida y 19 calle de la zona 1 capitalina, en mayo pasado, se leía todavía sobre la pared de un comercio, “Archila corrupto, Canal Antigua explotador”.

“La audiencia es capaz de identificar la animosidad de Baldizón hacia ContraPoder desde que esta revista difundió el reportaje sobre el uso de contenidos plagiados (no atribuidos a su autor original) en el libro ‘Rompiendo Paradigmas’ y en su tesis doctoral”, dijo el director de ContraPoder. “Las seis denuncias penales en fila que han enderezado en mi contra resultan una evidencia elocuente de esa animosidad. Me han acusado de extosionar, discriminar, amenazar de muerte a un diputado, etcétera. Ninguna de sus denuncias ha prosperado porque carecen de fundamento y son espurias”.

Hay otros ejemplos menos obvios como el hecho de que miembros de la seguridad de Baldizón le impidieron a un reportero de Emisoras Unidas cubrir un mitín de Líder en Zacapa este año. Un caso así, si no se hace público, afecta la percepción pública de estos eventos y de la imparcialidad de la prensa.

Copar espacios mediáticos

Con el transcurrir de los años, y las elecciones, varios políticos establecieron que no bastaba la publicación de anuncios en los medios. Había que tener poder de decisión adentro de estos. Por ejemplo, en marzo pasado, la SIP dijo que los candidatos presidenciales suelen reunirse en Miami con el empresario mexicano Ángel González (dueño de la mayoría de canales de televisión abierta) para asegurarse los espacios necesarios de propaganda política.

Luego del año electoral, los victoriosos son bien servidos por los medios de González, como sucedió con el Frente Republicano Guatemalteco (FRG) cuando ocupó el gobierno, pues ejerció su influencia por medio de la cadena de Radio Sonora, de la cual Luis Rabbé, emparentado por González, es co-propietario. En ese entonces Rabbé era Ministro de Comunicaciones y ahora es presidente del Congreso.

Durante el actual Gobierno la alianza pareció ir más allá, pues reporteros de la fuente palaciega se quejaron con frecuencia de que trabajadores de Sonora no hacían más que obstaculizar su ejercicio periodístico, facilitando al presidente Otto Pérez Molina evadir respuestas ante preguntas difíciles. Lo que puso en evidencia esta manipulación fue el ataque a puñetazos contra el periodista Pavel Vega, de El Periódico en marzo de 2014, a manos de un periodista de Radio Sonora, Raúl Morales.

Sin embargo, para muchos políticos, ser influyentes con el monopolio es insuficiente; necesitan convertirse en propietarios. En las páginas de opinión de El Periódico se conoció que la familia Baldizón era propietaria de algunas acciones de este diario y que Baldetti tuvo o tiene acciones en Corporación de Noticias (Siglo Veintiuno y Al Día).

Según la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI, “los periodistas no deben actuar en nombre de intereses específicos (políticos, empresariales o culturales), y deben dejar clara ante los editores y audiencia cualquier afiliación política, financiera o personal que constituya un conflicto de intereses”.

Font Monzón reconoce que un periodista empleado o socio de una empresa propiedad de un funcionario “difícilmente puede cubrir, sin entrar en conflicto de interés, la función de ese funcionario”, y que ese fue el caso de la revista. “[Nosotros] ventilamos de manera abierta nuestro conflicto de ínterés respecto a la gestión del señor Archila”, agregó.

No obstante, en la oferta general de noticias en los medios de comunicación masiva, la coexistencia de contenidos de interés público con contenidos movidos por intereses particulares puede generar una percepción fragmentada de la realidad e incluso distorsionarla. El daño colateral más temible es la erosión de la credibilidad de los medios de comunicación, y que el mensajero siga en la mira.

Un Comentario para “Intereses económicos y políticos en prensa, daños colaterales”

  1. Julio Sicán Aquino

    Estoy de acuerdo que el periodista no debe estar vinculado a ninguna organización política pero no hay más politico que el periodista, que no lo sepa es otra cosa. Además debe estar consciente para quién trabaja.

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