Imagen: www.ticbeat.com/cyborgcultura/periodismo-digital-nueva-edad-oro/
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Por: Sala de Redacción

La caída en la circulación de los medios impresos en países como Estados Unidos, presiona para que estas empresas busquen nuevas formas de supervivencia en el mundo. El diario inglés TheEconomist anunció hace pocos días que le apostará al negocio de la mensajería en línea, por medio de Line, donde compartirá fotografías, citas y videos.

Las empresas de medios están dispuestas a jugar en este nuevo escenario digital y a explorar todas las plataformas posibles y qué funciona mejor en estas, en tiempo récord. Hoy más que nunca los medios cuentan con información casi instantánea sobre los gustos e intereses de los públicos y pueden actuar rápidamente como consecuencia. Quienes redactan en el blog del sitio web Gawker pueden ver las estadísticas de consumo a tiempo real de cada una de sus entradas y saber al instante cómo adaptar los contenidos para llegar a más público.

Esto significa una imposición de contenidos dictada por la mayoría. Hoy más que nunca, las y los usuarios de la red, lugar donde ahora son consumidos los medios, dictan las agendas. La nueva dinámica ha hecho tambalear el rol que tradicionalmente habían asumido los periodistas. Antes, junto con las empresas de medios, éramos quienes imponíamos las agendas noticiosas, eso nos confería cierto estatus social. Además, antes de la Internet, las empresas contaban con un modelo económico que les permitía financiar planillas.

En Guatemala, la baja ha sido sensible en algunos medios. Mario Antonio Sandoval, presidente de Guatevisión, indica que esa empresa dejó de percibir en 2015 un 60% de los ingresos por publicidad, en comparación con el penúltimo año electoral (2011). “Puede ser que el aumento de la pauta en internet haya afectado, pero también hubo otras causas, entre estas, que candidatos como Baldizón decidieron dejar de pautar, molestos ante las críticas”. En todo caso, no descarta que el nuevo modelo afecte el campo laboral: “Si sucede en el mundo, sucederá en Guatemala”, opinó.

Pero tal y como sucedió en Guatemala durante el periodo electoral, muchos de los gastos en propaganda y publicidad que antes iban para las empresas tradicionales de medios se fueron ahora para Google y Facebook, o en el mejor de los casos para Line, como en el caso de TheEconomist. En Guatemala, la baja ha sido sensible en algunos medios. Mario Antonio Sandoval, presidente de Guatevisión, indica que esa empresa percibió menos ingresos por publicidad en 2015, en comparación con otros años electorales. “Si sucede en el mundo, sucederá en Guatemala”, dijo.

El asunto es que muchos periodistas han tenido que recolocarse a nivel mundial. Ahora, como gestores o curadores de contenidos, al servicio de los intereses de las audiencias. Solo aquellos muy respetados pueden aspirar a que sean consumidos sus blogs o a ser contratados para trabajos especiales. Incluso, en países como España, organizaciones gremiales han buscado soluciones para mejorar la situación de los periodistas despedidos por las bajas en la circulación.

Por otro lado, actividades como el crowdfunding que se constituye en una nueva forma de financiar el periodismo independiente en la web, por medio de recolectarlos aportes de personas interesadas en sostener medios o trabajos periodísticos, pueden ser realizadas con éxito en sociedades con mayores niveles de bienestar económico, pero se tornan cuesta arriba en Guatemala. Aún así, Martín Rodríguez, director de la revista digital Nómada, indicó que luego de haber lanzado de forma reciente su campaña de crowdfunding, a principios de febrero habían recibido 13,644 dólares, de parte de 354 lectores. A pesar de resultados como esos, persiste la pregunta: ¿Sobreviviremos las y los periodistas a la era digital?

Un kit de supervivencia

Jesús Canga, catedrático español de periodismo sostiene que el negocio no se ha terminado, lo que cambió, indica, es que este ahora no radica en la venta de espacio en el soporte, sino de la información misma. Opina, además, que el desarrollo tecnológico no solo no destruyó el periodismo, como se preveía hace diez años, sino que está siendo mejorado por este.

En consonancia con el pensamiento de Canga, la autora también española Silvia Cobo ha lanzado una propuesta sobre cómo deben los periodistas sobrevivir en la internet. En su libro “Internet para periodistas, kit de supervivencia en la era digital”, ella indica que para las y los periodistas no solo se trata de escribir usando la red como soporte, sino de entender cómo funciona y cuáles son sus ventajas. Al igual que lo están haciendo los medios.

Según ella, se debe saber cómo funciona un buscador (o conocer cuáles son y para qué funcionan los distintos tipos de buscadores). Además, entender cómo funciona la SearchEngineOptimization (SEO), definido como “El posicionamiento en buscadores u optimización de motores de búsqueda, es el proceso de mejorar la visibilidad de un sitio web en los resultados orgánicos de los diferentes buscadores”. Esto representa, en suma, la posibilidad de atraer más usuarios a los sitios.

Cobo indica asimismo que en esta era las y los periodistas necesitan tener conocimientos sobre analítica web, que permite realizar más detalladamente los resultados de márquetin y tomar mejores decisiones para optimizar el sitio web para captar nuevos clientes y vender más, mejorar el márquetin mismo, identificar a la audiencia correcta y conectarse con esta.

Añade que también son importantes los conocimientos en análisis de redes sociales y de contar con herramientas suficientes para saber distinguir la buena información, verificarla y además para distribuir la información y mejorar su rendimiento. Por último, indica Cobo, hay que saber cómo presentarse en este nuevo soporte; es decir, entender qué significa la identidad digital del periodista y cómo debe construirse la marca personal. Estos últimos dos aspectos suenan sencillo, pero no son nada fáciles, pues implican la habilidad de poder diferenciarse en el saturado contexto del ciberespacio.

En suma, de lo que se trata es de re-entender el periodismo como una profesión que permita la sostenibilidad. La buena noticia es que si alguna virtud tiene la internet es precisamente la de permitir la autoformación.

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