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Nací en Argentina, pero vivo en Guatemala desde que tengo dos años. Esta es una colaboración especial para “Pido la palabra”.

Por: Ludmila, 12 años.

Viajé a Buenos Aires en diciembre de 2012 y me sorprendieron muchas cosas de allá. Por ejemplo: hay seis grados en la educación primaria y seis en la secundaria. Cuando finaliza el ciclo escolar las chicas y los chicos se van de viaje a Bariloche. Hay más escuelas públicas y toda la educación es gratuita, hasta en las universidades. Me contaron que a las niñas y los niños con problemas sicológicos o con alguna discapacidad se les brinda ayuda en escuelas para ellos, las cuales son muy buenas. Además, hay oportunidades para que  la gente grande termine la secundaria en tres años.

En Argentina atienden en los hospitales sin pagar: si un niño o una niña tiene o no dinero se le trata de la misma manera. Además, hay hospitales especializados en cuidar a las y los infantes. Otra cosa que me gustó es que allá las niñas y los niños no trabajan para darle más dinero a la familia. Si una familia no es muy adinerada, el Estado les da dinero mensualmente para contribuir a mantener a los hijos e hijas.

Las camionetas se llaman “colectivos” y tienen una rampa, señalización y lugares reservados solamente para discapacitados. No hay tantos infantes que pidan monedas en los “colectivos”. En Argentina están rotas las calles, pero no tanto como en Guatemala.

Me molestó que en Buenos Aires haya muchos edificios y se está perdiendo la naturaleza, pues la infraestructura está en crecimiento constantemente. En cambio, en Guatemala hay más áreas rurales.

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