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Publicado & archivado en De la casa, Opiniones.

¿Cómo lograr que la sociedad civil capte que sin libertad de prensa no habría noticias?

Por Julie López, @‪JLobo2011

Los países con poca libertad de prensa también están entre los peor calificados en el Índice de Percepción de Corrupción (IPC) y tienen una alta tasa de homicidios, según Transparencia Internacional. Esto no es casualidad. Toda red del crimen organizado necesita funcionarios corruptos, y la corrupción genera impunidad. No es difícil que en este coctel el trabajo de la prensa sea un obstáculo.

Así se explica que en Guatemala capturen ilegalmente a periodistas que reportan casos de abuso de autoridad contra la población, que un funcionario del Ejecutivo amenace verbalmente a una periodista, o que el gobierno acuda a vías económicas o legales. Resalta el caso de Jose Rubén Zamora, presidente de elPeriódico, y las acusaciones de femicidio y extorsión que presentaron contra él la vicepresidenta Roxana Baldetti (quien ya la retiró) y el presidente Otto Pérez Molina, respectivamente.

El Gobierno también inyecta millones de quetzales en publicidad a los medios de comunicación para luego presionar con retirar la pauta publicitaria cuando la prensa se vuelve incómoda. De hecho, algunos periodistas amenazados tienen tan poco respaldo de sus medios que plantean denuncias a título personal, y el medio no mueve un dedo.

En Sinaloa, México, el Gobierno aprobó una ley mordaza que prohibía la cobertura periodística de hechos violentos, pero ante las críticas tuvo que derogarla. En Venezuela, el Gobierno amenaza a las fuentes para que no ofrezcan declaraciones que le perjudiquen, según periodistas de medios independientes.

Es válido decir que cuando hay amenazas los periodistas están haciendo su trabajo. Pero el precio de hacerlo es alto, y aunque la prensa divulga casos de interés público, hay una brecha entre la importancia que el receptor de noticias le otorga a estas, y la importancia que otorga a que quien las escribió tenga la libertad de hacerlo. Sin periodistas no hay periodismo, pero las noticias de los ataques a la prensa se pierden en el océano de violencia contra la población en general.

La vida de un periodista no es más importante que la de otros ciudadanos, pero el ataque contra un periodista es un ataque contra el derecho de los ciudadanos a conocer la calidad de funcionarios que les gobiernan. ¿Cómo lograr que la sociedad civil capte que sin libertad de prensa no habría noticias? Esto es un punto de reflexión para los periodistas en esta coyuntura, y para quienes les leen o escuchan. La lucha de una sociedad es la lucha de sus periodistas, pero la lucha de los periodistas también es la lucha de la sociedad.

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