Imagen obtenida de: http://www.3djuegos.com/comunidad-foros/tema/32833829/0/frecuency-la-libertad-de-la-mujer-y-las-condiciones-que-son-llevadas-a-cabo/
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Publicado & archivado en La Columna de Olga.

Por Olga Villalta

Desde hace muchos años recorto las piezas informativas y publicitarias que circulan en los medios de comunicación en fechas emblemáticas para las mujeres. Trato de encontrar en ellas elementos que ayuden al avance de las mujeres, en el goce de sus derechos humanos. O si por el contrario, se sigue perpetuando conceptos, estereotipos y prejuicios que no promueven su desarrollo humano.

Para este 10 de mayo, día dedicado a las madres, de nuevo encuentro mensajes estereotipados de corte tradicional. Me parece pertinente aportar algunos conceptos que pueden servir de reflexión a las/los reporteros, así como a quienes se dedican a la publicidad.

Ser madre es una institución, pero la manera de ser madre tiene características históricas. El concepto de madre, tal como la concebimos hoy, como un ser sacrificado y amoroso, no surgió de manera espontánea, sino ha sido construido a lo largo de la historia. La Sociología ha definido a la madre como la “mujer casada y que tiene hijos”[1] En la ideología dominante la madre es la mujer que pare hijos, los cría y educa. A través de este acompañamiento permanente, la madre es transmisora de la cultura y el orden establecido en la sociedad a que pertenece.

Aunque la maternidad es un hecho biológico común a la mayoría de mujeres (porque hay sus excepciones), podemos constatar que cada una lo vive de manera diferente. Por ejemplo: nuestras abuelas ejercieron a maternidad sin el recurso de los métodos anticonceptivos, los cuáles ahora nos permiten espaciar los embarazos y evitar el excesivo desgaste físico con embarazos continuos. No es lo mismo ser madre en medio de la pobreza o en la riqueza. Es diferente tener un hijo cuando se está joven, que cuando se ronda los 40 años. No es lo mismo decidir continuar un embarazo sin el apoyo de la pareja, que sin él. Y mucho más difícil es cuando el embarazo es producto de violación sexual.

El caso extremo es el de las niñas víctimas de violencia sexual que resultan embarazadas y se enfrentan a una maternidad forzada.

La maternidad se concreta en cada mujer a través de su vida cotidiana, cada mujer recibe mensajes y mandatos de género que la llevan a desear ser madre. Uno de los mandatos más fuertes que de manera constante se repiten en los medios de comunicación es el que indica que todas las mujeres nacen con el instinto maternal. Los avances en psicología indican que no todas las mujeres tienen vocación para la maternidad y que debemos respetar la decisión de quienes no asumen la maternidad.

Debido a este mandato, muchas buscarán el sentido de su existencia a través de la gestación para llegar a la categoría de MADRE la cual, ante los ojos de los demás, la ubica como mujer completa. Esta categoría a nivel simbólico ha sido magnificada, no así monetariamente. Muchas mujeres exitosas en el ámbito empresarial, o político, siempre argumentarán que su principal papel en la vida es ser madre y esposa.

Pero la maternidad también es una cuestión de Estado. Él se encargará de que las mujeres continúen reproduciéndose como madres. En primer lugar, tratará de convencerlas de su papel y a la vez que ellas se sientan satisfechas de hacerlo a pesar de las dificultades que enfrenten. Si su vida corre peligro para ser madre, “todo valdrá la pena”.

Hasta ahora las madres han sido reproductoras de la cultura: son las primeras pedagogas, y cada madre hace una adaptación de su cultura a las/los hijas/os.

La transmisión de afectos, valores y el trato serán distintos dependiendo de muchos factores: si es hija o hijo, si es el primogénito o el doceavo, si nació después de haber perdido a otro hijo, si es producto de un reencuentro con la pareja o de violación (incluso dentro del matrimonio), si el padre asumió o no la paternidad, si lo encargó estando saludable o enferma, si fue el buscado después de haber tenido muchas niñas o al revés, si fue “colado/a” o “deseada/o”.

En nuestra sociedad, a nivel cultural aún perdura la creencia que el espacio destinado a las mujeres es la reproducción social. Se considera que su destino es concebir hijos, parirlos y cuidarlos, como si se tratara de una incubadora.

Quienes nos dedicamos a la transmisión de mensajes, ya sea noticias o productos publicitarios, debemos tomar en cuenta que las mujeres madres de hoy ya no permanecen solo en el hogar. Muchas de ellas son obreras, empleadas del comercio o servicios, por lo tanto sus vivencias sobre la maternidad son diferentes.

Es necesario profundizar en la maternidad como un hecho histórico socio-cultural y develar todos los mitos alrededor de ella, para construir un modelo no opresivo en la que las mujeres la vivan como opción y no como destino. Solo así creo que la maternidad se constituirá en un hecho enriquecedor y gratificante en la vida de las mujeres.

[1]Badinter (1981:15)

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