esquinero

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Por Ligia Flores

Las y los jóvenes que tomaron el edificio de Rectoría de la Usac desde hace varias semanas gritan frente a un mar de abúlicos. Cartelones, pequeños volantes, música irreverente, así como una ínfima organización les ha permitido llegar a otras unidades académicas, pero no hay ningún movimiento masivo que les apoye en la defensa y exigencia de la demanda justa de una reforma universitaria auténtica. Ni el mismo estudiantado ni la sociedad que necesitan de la única universidad pública, se impresionan cuando los medios dicen que esta no aguanta más la crisis financiera, porque el Estado no le garantiza presupuesto. No se sorprenden cuando el rector advierte que, de no recibir el dinero, no podrán continuar con las actividades de este año. La abulia parece infranqueable. Afortunadamente, el compromiso y la lucha de estos jóvenes también lo son. Me sumo a la lucha y también elevo mi canto para que despierten todos aquellos que no han querido mirar.

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