Fotografía por: Hilda Mérida (RepublicaGT)
Fotografía por: Hilda Mérida (RepublicaGT)

Publicado & archivado en De la casa, Opiniones.

Por Jéssica Osorio / @jessicaosorio 

La manera de hacer coberturas periodísticas cambió en la última década. En las elecciones de 2003, recuerdo que la información y convocatorias llegaba vía fax a la redacción de los periódicos. Quienes trabajábamos en medios escritos sin posibilidades de desplazarnos, con suerte contactábamos al vocero de los partidos, esperábamos a que finalizaran las actividades para obtener una declaración, o monitoreábamos la radio.

En 2007, la cosa cambió. Así sucedió con las campañas negras. En el correo electrónico estaba la información y también los datos falsos hechos con métodos rudimentarios para alterar las fotografías. Eran los tiempos en que los medios con posibilidades económicas tenían reporteros asignados para cada candidato, incluso antes de la primera vuelta.

La cobertura era total en los mítines, pero no había espacio para describir todo lo que ahí acontecía, excepto en contadas ocasiones. Es a partir de 2011 que la Internet abrió la puerta a un espacio sin restricciones, aunque los medios tímidamente habían explorado ese universo con la inmediatez y efectividad de ahora.

¿Qué pasó en 2015? Convocatorias a través de grupos de Whatsapp, chats en Facebook, transmisión de audios y fotografías en redes sociales, drons, cobertura en tiempo real en Twitter y el famoso webfirst que ahora implementan algunas redacciones. Todo este escenario dejó nuevos protagonistas: los medios digitales.

Ahora, hacer una nota sobre los mítines resulta hasta exótico. Hay una competencia por ver quién pega primero, pero no por ver quién pega mejor, y los gazapos de los cuales ninguno estamos exentos son más visibles debido al ojo fiscalizador de los internautas.

Entre todo esto hay una constante: la fiscalización de los lectores que no perdonan una. No les pasa que se recurra a notas sobre sexo para levantar visitas, o que el titular no tenga nada que ver con el contenido de la información.

También se forma un debate en redes sociales sobre la tendencia o el interés que tiene cada medio sobre ciertos temas en particular, y los periodistas estamos cada vez más en el ojo del huracán con nuestras publicaciones en redes, sean o no opiniones personales.

Pese a estos cambios en la forma, debemos cuidar el fondo para evitar que el periodismo sea un pliego de información superficial y aprovechar las herramientas que brinda la tecnología (como el periodismo de datos y herramientas digitales) para explicar mejor los contenidos al lector. Es un universo sin límites que debemos aprovechar. Definitivamente, la manera de hacer las coberturas cambió.

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