Publicado & archivado en Portada.

Por: Mirza Colindres

www.prensalibre.com

Cuando ese jueves 31 de octubre Esteban abrió los ojos su papá le dijo que ya estaba muy grande, al igual que su hermana. Como todos los días, junto con su mamá, los cuatro salieron a trabajar en el negocio de la familia. En un abrir y cerrar de ojos, el padre fue secuestrado y en un lapso no mayor de tres horas, asesinado.

Recuerdo que durante el velorio Esteban lloraba y decía: “¿En dónde está mi papi? Díganle que venga por mí; ya me quiero ir a mi casita”. El día del entierro, se sentó junto a su mamá y le preguntó por su papá. Ella trató de explicarle lo ocurrido y él inmediatamente comprendió. “Mamá, no te preocupes: de hoy en adelante voy a cuidar de ti y de mi hermanita. Papá se fue en una nave espacial al cielo y desde allí él nos va a proteger”. Después del sepelio, Esteban salió todas las noches a ver al cielo. Con un beso y un abrazo le decía a su mamá: “Te amo, mami. No me vayas a dejar, por favor”.

Según la Policía Nacional Civil, en 2012 se registraron 5,174 homicidios violentos, lo cual muestra que la seguridad en el país es tema pendiente, y las y los guatemaltecos seguimos esperando acciones concretas. Mientras tanto, el miedo y el temor bloquean mi mente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *