Imagen: PrensaLibre.com
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Publicado & archivado en Ojo del Editor.

Por: Sala de Redacción

Un hecho que ocurrió nueve días antes de la segunda vuelta electoral pasó prácticamente desapercibido para la prensa nacional: el activista de un movimiento contra la minería en Jalapa, Edwin Alexander Reynoso Bran, fue baleado y gravemente herido junto a dos acompañantes en Mataquescuintla, municipio del citado departamento.

La noticia sólo apareció en los breves informativos de la sección departamental en la edición impresa de Prensa Libre (además de la elección electrónica), a pesar de que este es el segundo ataque contra el activista. Según la nota, en abril de 2014, Reynoso Bran sufrió otro ataque armado durante el cual resultó mortalmente herida su hija Merilyn Topacio Reynoso Pacheco, de 16 años de edad. La adolescente era coordinadora del movimiento Juventud Mataquescuintleca en Resistencia.

Ningún otro medio tradicional, que también cuenta con edición electrónica, reprodujo la nota. Pero además, quien lo hizo, no explicó cuáles son las implicaciones de los ataques, no sólo para la familia de las víctimas, sino para el movimiento contra la minería. El lector se queda sin saber el impacto de la noticia y una porción importante de la realidad nacional. De hecho, se trata de un aspecto (la minería) que no fue abordado a profundidad por los candidatos presidenciales, y que los gobiernos de turno no tratan como un tema prioritario—al menos lo relativo a las repercusiones negativas para las comunidades. Dos semanas después del hecho, no aparece ningún seguimiento noticioso. Y el lector también se queda sin saber si las autoridades investigan el hecho, o (peor aún) sospechando que este será un caso más que quedará impune.

La prensa no siempre capta el impacto de las coberturas noticiosas, o la decisión editorial de no cubrir determinados hechos. En algunas ocasiones, la inacción total de las autoridades pasa desapercibida por la falta de cobertura noticiosa. En otras, la cobertura empuja a las autoridades a hacer su trabajo.

Este año, en un condado pequeño de Wisconsin, EE.UU., un oficial municipal pedía a los medios de comunicación lo siguiente: “¿Podrían enviar algunos periodistas para que al menos nos veamos obligados a portarnos bien?”, según lo reportó la revista especializada en periodismo Columbia Journalism Review. La pregunta subraya que los mismos funcionarios públicos reconocen que la función fiscalizadora de la prensa es necesaria. Si no lo hace la prensa, ¿quién lo va a hacer?

Guatemala es un país donde la muerte es noticia dependiendo de quién es el muerto. Sin embargo, mientras un hecho tenga impacto en un ser humano, y ese impacto se mulitiplique porque la agresión contra la víctima afecta a toda una comunidad, hay noticia y merece un espacio prominente en la agenda noticiosa. En este caso, la importancia es mayor aún porque la explotación minera es objeto de rechazo en varias comunidades en el país, y debe ser un tema prioritario para la nueva administración presidencial. Esto, en un país donde el presidente electo, Jimmy Morales, ha anunciado que “los conflictos sociales también matan”, pero que la minería “es necesaria para el desarrollo de Guatemala”.

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