(Imágenes de Soy502.com, Guatevisión, rpp.pe y Emisoras Unidas).
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Por Herberth Pineda*

De cara a las elecciones generales del próximo 6 de septiembre, hay 23 municipios que tienen el nivel más alto de conflictividad, según lo registró el Instituto de Centroamérica de Estudios para la Democracia Social (Demos) en su informe sobre Observación de Violencia Electoral, actualizado hasta el pasado 26 de julio. El citado informe abarca el análisis de temas “relacionados con la violencia generada por la interrelación de actores que intervienen en el proceso electoral 2015”. De no cambiar las condiciones políticas actuales en el país, estos datos son indispensables para las y los periodistas que cubrirán las elecciones en los municipios con mayor potencial para la conflictividad.

Solo durante la segunda vuelta en 2011 se registraron al menos tres sucesos en en los cuales hubo periodistas agredidos, lesionados, amenazados y hasta vetados de su derecho a informar.

Durante el proceso electoral anterior, entre los agresores de periodistas se identificó a agentes de la Secretaría de Asuntos Administrativos y Seguridad de la Presidencia (SAAS), simpatizantes de partidos políticos, y pobladores molestos por los resultados de las votaciones que, cuando generaban disturbios, fueron captados por reporteros.

El proceso electoral actual confirma que las elecciones son una coyuntura de riesgo para periodistas. Por ejemplo, el pasado 23 de julio, el periodista Edwin Pitán de Prensa Libre fue víctima de una agresión cuando cubría un evento del partido Libertad Democrática Renovada (Lider).

“Frente a estas nuevas elecciones y la conflictividad que es marcada en varios municipios y departamentos de la república, se eleva este riesgo eminente de agresiones a los comunicadores sociales”, afirma Héctor Reyes, abogado del Centro para la Acción Legal en Derechos Humanos de Guatemala (CALDH). Reyes subraya que, en un contexto en el cual el Estado incumple su deber de proveer seguridad a sus ciudadanos, los periodistas son uno de los gremios más vulnerables.

Zonas y detonantes de conflictividad

Demos revela que los municipios donde se han observado casos de violencia verbal, violencia física y otras anomalías (acarreos, coacciones, etc.) son los siguientes:

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Mientras tanto, cuando se hizo la convocatoria oficial a las elecciones generales en mayo pasado, la oficina del Procurador de los Derechos Humanos (PDH), publicó un informe sobre conflictividad social durante elecciones en el que identifica diversos principales detonantes de conflictividad:

  • Ausencia y debilidad del Estado, especialmente en regiones fronterizas.
  • Falta de información acerca de proyectos de extracción de recursos naturales, y de generación, transporte y comercio de energía eléctrica.
  • Descalificación, disputas y ataques entre (potenciales) candidatos a puestos de elección popular, con énfasis en municipios fronterizos.
  • Ausencia de espacios de interlocución y diálogos, en especial de tipo intercultural.
  • Criminalización de los actores sociales y sus demandas.
  • Negativas a aceptar resultados de consultas comunitarias –o en su efecto, los resultados de las elecciones.
  • Movilización de ciudadanía en rechazo a los partidos y sus candidatos.

Los 42 municipios con un alto riesgo de conflictividad que la PDH identificó, dada su condición de fronterizos, son los siguientes:

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Se observa que mientras la PDH ubicó los municipios más conflictivos en el nororiente y occidente del país, Demos lo hizo en el noroccidente y costa sur. El único que se replica en las dos listas es Malacatán, San Marcos.

Otros antecedentes

Del 2008 al 2009 las agresiones contra periodistas aumentaron en más de 350%, con respecto al 2007 que fue un año electoral, sin embargo, dichas agresiones vincularon a temas electorales durante dicho período. Así lo reportó Claudia Samayoa a Sala de Redacción durante una entrevista.

En esa ocasión Samayora alertó que las agresiones en épocas electorales sí se incrementa. “Esperamos que la situación no se agrave durante éste y el próximo año, ya que durante los periodos electorales suele agredirse a periodistas para provocar climas de inestabilidad”, expresó la defensora de Derechos Humanos en dicha ocasión.

Por aparte, al menos el 73.9% de 1,212 entrevistados en diversas zonas del país consideró que en su localidad no había ningún riesgo para candidatos, dirigentes o activistas; los periodistas no fueron mencionados. La Asociación Desarrollo, Organización, Servicios y Estudios Socioculturales (Doses), como parte del consorcio Mirador Electoral, realizó esta encuesta acerca de seguridad electoral en abril pasado. Doses también reveló que los principales focos de conflictividad provenían del narcotráfico y las pandillas. Este dato podría explicar por qué la PDH considera que los municipios fronterizos son los más vulnerables.

La encuesta de Doses también reveló datos acerca de la influencia y papel de los medios de comunicación durante el proceso electoral. Por ejemplo, estableció que el 42.2% de los entrevistados se entera de las noticias por televisión nacional, seguida de la televisión por cable con un 19%, y la radio con un 16.6%. Mientras tanto, la prensa escrita abarca un 12.7% de audiencia.

Pese al auge de las redes sociales en años recientes, el 52.6% de la muestra entrevistada no utiliza Internet, frente a un 26.4% que asegura navegar diariamente. La ficha técnica de la encuesta indica que la muestra fue aleatoria, en áreas rurales y urbanas. Asimismo, al menos la mitad de los entrevistados reconoce que la influencia de los medios es alta o grande para decidir por quien votar.

El Tribunal Supremo Electoral elaboró un mapa interactivo que puede encontrarse en su sitio Web, en este se muestran los puntos de conflictividad detectados por esa entidad. Mientras tanto, Sala de Redacción realizó mapas donde se señalan las zonas de conflictividad reportas. (Para descargar la información haga click en el siguiente mapa).

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Sin garantías estatales para la libertad de prensa y seguridad

Reyes advirtió que el país está en las vísperas de un proceso eleccionario atípico para Guatemala, en el cual los sectores sociales han demostrado estar en desacuerdo con que se lleven a cabo las elecciones. Además, el analista Gustavo Berganza recuerda que el país tiene un clima de violencia e impunidad generalizada, donde es muy difícil cumplir una demanda puntual de protección para periodistas. El analista afirma que el riesgo para la libertad de prensa también “está en la distorsión de la información”, si se considera que hay lugares “en los que los candidatos a diputados, alcaldes o los actuales alcaldes, son los dueños de los sistemas de cable”.

En las zonas en las que podría ocurrir alguna confrontación, por cualquier motivo, aumenta la vulnerabilidad de las y los comunicadores. Asimismo, hay un nuevo factor de riesgo según Berganza. “Existe un riesgo adicional por el mensaje del Presidente llamando a grupos afines al Gobierno a confrontarse con quienes exigen su renuncia, y no sabemos si este clima va a perdurar hasta el día de las votaciones”, señala.

Violaciones a la Libertad de Expresión y recomendaciones

En un contexto de conflicto, pueden ocurrir los siguientes tipos de violación a la libertad de expresión:

– Bloqueo informativo: Se impide el acceso a eventos informativos, se excluya a la prensa o determinados periodistas de convocatorias, se niega información pública por parte de autoridades electorales, se bloquea o interviene equipos de comunicación o dispositivos con conexión a Internet.

– Detención ilegal

– Amenazas e intimidaciones para provocar censura, autocensura o manipulación de líneas informativas

– Agresiones físicas o materiales: Ataques que afectan la integridad física o psicológica, con los fines mencionados anteriormente; daños o desaparición de su equipo de trabajo o vehículos, eliminación del material recabado.

– Agresiones graves: Desaparición o asesinato.

El Centro Civitas recomienda que, en caso de bloqueo informativo, si su sitio o plataforma web sufre algún ataque cibernético o sus vías de transmisión de información fuesen bloqueadas, debe denunciar el hecho a todas las entidades pertinentes (SIP, Relatoría, observadores electorales, PDH, ONG). Es de suma importancia documentar bien los hechos o denuncias.

Si es detenido, tenga presente los artículos constitucionales del 5º al 14º. Si es agredido, procure resguardarse, informe a sus contactos, preserve y recolecte las evidencias (siempre que esto no represente vulnerarse de nuevo), sistematice la información, incluso si hay fallas de procedimiento por parte de las autoridades; intégrese a espacios de difusión o denuncia pública.

La prevención y las buenas prácticas son las mejores medidas de seguridad o recomendaciones, tales como: sortear la censura y la autocensura, trabajo en equipo, cobertura plural, informar sobre antecedentes de candidatos, considerar actores alrededor de candidatos, citar fuentes, asesorarse para interpretar encuestas, permitir la expresión de voces sociales, establecer agendas propias y no seguir las de los candidatos, entre otras.

Berganza subraya que el Director de la organización internacional Artículo XIX, Darío Ramírez, dijo que si bien el Estado debe garantizar la seguridad de la ciudadanía y periodistas, en estados como el mexicano o el guatemalteco que están al borde del colapso, los mecanismos de protección gubernamentales resultan poco prácticos cuando se suscitan hechos violentos. El analista dice que resta entonces establecer otros mecanismos de protección alternos, que no necesariamente sean de periodistas, sino de otras instituciones y organizaciones civiles, para que estas puedan dar un soporte si surge la necesidad.

“Podría instalarse algún tipo de ‘central’ donde se monitoreen dónde andan los muchachos, y que esa central tuviera la comunicación con otras redes de protección, como la de la Fiscalía, PDH u otros mecanismos formales”,recomienda Berganza. En suma, son fundamentales la organización y prevención, especialmente si la cobertura abarca alguno de los 64 municipios que Demos y la PDH han identificado como conflictivos.

* Con información de Ligia Flores.

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