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Prensa Libre inobservó denuncias contra su corresponsal en Jutiapa.

Por: Gerardo José Sandoval

En Guatemala, el periodista departamental resulta más vulnerable ante agresiones y amenazas, razón por la cual investigar y divulgar temas como el narcotráfico, la trata de personas, el lavado de dinero o la corrupción gubernamental son tareas a lo que pocos se atreven. A pesar de lo desigual de las condiciones, muchas y muchos periodistas hacen su tarea con apego al profesionalismo y a la ética. También es cierto que el panorma adverso provoca autocensura, conformismo y quizá surja con mayor frecuencia otro fenómeno, poco atendido: el del periodista corrupto, que se cuela en los entresijos de la política y los gobiernos locales, para conseguir prebendas que los beneficien a ellos mismos o a sus familiares, sin que sus empleadores los fiscalicen.

 

PLAZAS FANTASMAS REVELADAS

En febrero de este año, el alcalde de la ciudad de Jutiapa, Edwin Castillo, fue entrevistado por dos emisoras del departamento, sus declaraciones fueron transmitidas en igual número de espacios noticiosos. En Radio Jutiapa, primero, y luego en Radio Tamazulapa, Castillo reveló a los oyentes una información que era conocida por muchos pero nunca confirmada por autoridad alguna, hasta ese día: familiares de por lo menos tres periodistas jutiapanecos gozaban de plazas fantasmas en la administración municipal anterior, presidida por Basilio Cordero.

Cordero, contra quien el MP solicitó su arraigo, sindicado por el MP y la CICIG de “planificar y ejecutar el desvío de recursos de la municipalidad con documentación falsa”, asumió la administración municipal tras el asesinato del alcalde, Carlos Enrique Castillo, en enero de 2013, gracias a su condición de Concejal primero. Durante su gestión como alcalde, fue criticado ampliamente por la sociedad jutiapaneca y la mayoría de medios locales. Problemas con el tren de aseo, impago de deudas, gastos innecesarios, atraso en pago de salarios a empleados y opacidad en la administración fueron algunos de los temas que los medios radiales departamentales trataron en sus noticieros durante los tres años de Cordero al frente de la comuna. Sin embargo, en los medios nacionales impresos, sobre todo Prensa Libre, la cobertura a estos temas fue escasa o nula.

Uno de los casos denunciados pudo ser plenamente confirmado. Cordero puso en nómina a Elena Patricia Polanco, quien de diciembre de 2014 a diciembre de 2015 cobró Q35,500 de la comuna jutiapaneca por trabajar presuntamente como encargada de uno de los baños del Mercado Municipal. Sin embargo, según el expediente de Recursos Humanos de la comuna ella cobró ese dinero sin presentarse a laborar un solo día. Polanco es esposa del periodista Oscar González, corresponsal de Prensa Libre en Jutiapa.

Planilla en la que consta la plaza fantasma.

Planilla en la que consta la plaza fantasma.

 

PERIODISTA SEÑALADO, MEDIO CONSENTIDOR

Los señalamientos contra el periodista no eran nuevos. Óscar Armando González se ha desempeñado como corresponsal de Prensa Libre en Jutiapa durante más de cinco años. Es egresado de la Escuela de Ciencias de la Comunicación de la universidad estatal y durante varios años trabajó para otros medios de comunicación a nivel nacional y departamental, como Emisoras Unidas y las radios locales, Tamazulapa y KBuena. Además, laboró en el Departamento de Comunicación de la Dirección Departamental de Educación, del cual se ausentaba durante varias horas al día con el fin de reportear para los medios locales.

En 2012, luego de que Roberto Salguero y Salguero asumiera como nuevo Director Departamental de Educación, las cosas comenzaron a cambiar para González. Notificado por las inasistencias del periodista, en varias ocasiones el nuevo director lo instó a escoger entre su labor en la DIDEDUC o su trabajo como corresponsal, según confirmó el funcionario de Educación para este reportaje. Finalmente, meses después, González presentaría su renuncia a la DIDEDUC. Sin embargo, según Salguero, el periodista no se quedó de brazos cruzados.

El 4 de febrero de 2015, Prensa Libre publicó en la página 4 la noticia titulada “Rechazan compra de útiles”. La nota fue elaborada por la periodista Andrea Orozco y los corresponsales de Quiché, Sololá y Jutiapa. En el apartado que correspondía a la presunta investigación de Oscar González, el periodista consignó el nombre de tres personas que adversaban el nuevo sistema de contrato abierto que aplicaría ese año el MINEDUC para la compra de útiles, información que ponía en entredicho a Salguero.

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El medio había publicado información falsa, pues resultó que ninguno de los mencionados existía. La nota expone primero las declaraciones del presunto maestro de Conguaco Matías Castro, para luego agregar las declaraciones de la supuesta madre de una estudiante de la escuela Lorenzo Montufar, en la ciudad de Jutiapa, identificada como Sandra Lucero y, por último, agregó las declaraciones de un presunto maestro de una comunidad rural del departamento, identificado como Gerardo Díaz.

La DIDEDUC consultó en la base de datos del departamento y se confirmó que no hay maestros con ese nombre y tampoco madre alguna de una estudiante de la escuela Montúfar nombrada de esa manera. Tras recolectar esa evidencia, el Director Departamental llamó al director de la sección de Departamentales de Prensa Libre, el periodista Roberto Morales, para explicarle sus hallazgos y pedirle una aclaración en el medio, además de exponer sus sospechas acerca de la motivación del periodista al falsear nombres en la nota periodística: vengarse por obligarlo a renunciar a la DIDEDUC.

Personal de DIDEDUC confirma que no existen los supuestos maestros

Personal de DIDEDUC confirma que no existen los supuestos maestros.

 

Según Salguero y Salguero, el periodista Morales le confió su preocupación ante lo expuesto, le solicitó que enviara una carta exponiendo el caso y pidiendo su derecho de respuesta o aclaración a la noticia publicada. Atendiendo a la solicitud, la DIDEDUC envió la carta a Morales, como consta en este correo electrónico. Sin embargo, no hubo ni aclaración ni derecho de respuesta por parte de Prensa Libre.

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Fragmento de carta enviada por el alcalde Castillo a Prensa Libre.

 

Luego de consultar para este trabajo periodístico a Morales sobre por qué no cumplió con la promesa de aclaración, este respondió que había enviado la denuncia a su jefe, el Director Editorial, Gerardo Jiménez y que era este finalmente quien decidía. Consultado a Jiménez al respecto, dijo que hablaría con Morales para tener toda la información y aclarar las dudas. Finalmente, en una segunda llamada telefónica, Jiménez confirmó que Morales fue llamado por el director de la DIDEDUC y que les enviaron un correo electrónico, pero como la denuncia fue enviada a Morales y no al Director Editorial entonces no aclararon, pues “el trámite no fue el adecuado”. Al solicitarle a Jiménez que ratificara si fue por un error de procedimiento del denunciante que la información no fue rectificada, este dijo que no se atrevía a afirmar eso. Al preguntarle si investigaron de oficio a su corresponsal tras la denuncia, respondió: “No”.

 

PROBLEMA GENERALIZADO

La corrupción en el periodismo adopta distintas formas y atrapa a periodistas y medios, ya sea juntos o por separado. En Guatemala, ha sido un mal histórico, expuesto por los propios periodistas en libros, blogs y columnas, tales los casos de Mario Carpio Nicolle, Marco Antonio Barrios, Hugo Gordillo, Dina Fernández y Martín Rodríguez. No es desconocida, pero sí muy acallada, tolerada y menos se la discute en búsqueda de soluciones.

Una de las formas en que se expresa la corrupción en la prensa, a nivel personal, es la llamada fafa o soborno, que consiste en aceptar pagos en efectivo o dádivas. Otra es recibir prebendas para familiares, siendo muy comunes casos como los expuestos, donde los periodistas prestan sus favores a políticos o funcionarios a cambio de la contratación de familiares. También están quienes prestan sus servicios a políticos o grupos poderosos, incluyendo los mediáticos, a cambio de mejorar laboralmente y en términos de poder e influencia. La práctica puede ser observada a nivel nacional.

El periodista antigüeño Julio Sicán, menciona que en esa ciudad “una vieja escuela de periodistas marcó la tradicional fafa, que a decir de algunos políticos y funcionarios no es más que una extorsión. Eso convierte al periodista en un relacionista público o en un defensor oficioso de quien le paga a regañadientes. Esa práctica nefasta tuvo su mayor auge durante el gobierno municipal del exalcalde Adolfo Vivar, quien guarda prisión preventiva por presuntos actos de corrupción. Al parecer la nueva generación de periodistas está tomando distancia de esa práctica, pero los salarios miserables y el impago de prestaciones laborales generan tentación y contribuyen a que la fafa se resista a morir”.

En Quetzaltenango, la periodista Lucero Sapalú afirma que en ese departamento: “la corrupción en el periodismo ha llegado a niveles tan altos, que para algunos colegas es normal. Me ha tocado vivir muy de cerca cómo algunos incluso ven obligatorio que algunos funcionarios les paguen por la cobertura. Es inaudito que siga este problema, así como escuchar a un colega justificar la práctica por lo poco que se paga en los medios de comunicación. Para mí, es un problema de principios, la verdad no está a la venta”.

Percy Catalán, periodista de Huehuetenango, menciona que localmente hay por lo menos dos periodistas muy señalados por el resto y que han estado al servicio de partidos políticos durante procesos electorales. Él indica, que pudo observar cómo uno de estas personas recibía dinero de un alcalde. “Aunque muchos los señalan en forma burlona, porque son descarados, hay colegas que los defienden y lo justifican debido a los salarios bajos”.

Erick Maldonado, de Mazatenango, indica que, según lo conocido, en esa localidad hasta antes de poner periodistas en planilla los alcaldes podían destinar hasta Q10 mil mensuales para pagos a periodistas. “Es una tristeza, eso me desmotivó a practicar el periodismo en Mazate”.

En el caso de la capital, Carlos Arrazola, editor de Plaza Pública, opina que el problema de la fafa es minoritario, pero todavía sucede. También hay compra de voluntades mediante viajes y otras prebendas: “Hay medios que lo justifican para poder seguir pagando salarios de hambre. Es perverso e irresponsable, porque mercadean con el periodismo y lo denigran”.

Desde Jutiapa, el periodista Rubén Darío Godoy opina que “la escasa profesionalización y la falta de aplicación de la ética de quienes ejercen el periodismo en medios de comunicación jutiapanecos los convierte día con día (a los periodistas) en presas de la fafa. Los salarios que devengan mensualmente no satisfacen sus necesidades básicas”.

El periodista y sociólogo Gustavo Berganza opina que hay trasfondos sociales, como el del desconocimiento de derechos, y por ende el no reclamo, que favorecen esta práctica: “Los periodistas no se cuestionan sobre el tema de los ingresos. Muchos perciben menos dinero aún, pues no ejercen el periodismo a tiempo completo. Al no existir ese marco que cuestione, se junta el hambre con las ganas de comer y la gente termina aceptando el soborno sin cuestionamientos éticos”. En suma, muchos periodistas aceptan sobornos antes que exigir salarios dignos a sus empleadores.

 

TAMBIÉN A NIVEL MEDIOS

Si bien se han colado algunos escándalos, en otros países el quehacer periodístico está bajo la observación rigurosa de los jefes editoriales. Una nota con información falsa basta para el inmediato despido del periodista responsable. Sin embargo, los medios masivos en Guatemala no siempre trabajan con ese nivel de rigurosidad y de ética. ¿Por qué razón Prensa Libre no despidió a su corresponsal en Jutiapa? ¿Por qué justifican haber incumplido con el derecho de respuesta?

Así como podría ser un inexcusable descuido, también es cierto que en el país hay medios y directivos de medios que toleran las acciones de periodistas corruptos para continuar pagando salarios de hambre o que utilizan los espacios para favorecer intereses particulares, malversando los fines del periodismo. Por lo general, estos últimos coaccionan a los periodistas que trabajan ahí, para que se ajusten a sus directrices. Así lo expone la periodista Eluvia Morales: “Recibir fafa por la cobertura, por publicar o censurar la información es constante y (se produce) a todo nivel dentro de las empresas periodísticas.  El mayor riesgo de ese mal es la manipulación del contenido de la información en favor de los intereses de quienes con dinero o favores compran la voluntad, la voz o la pluma del periodista o inciden en la toma de decisiones en la empresa”, indica. De tal magnitud parece ser la problemática, que es muy común hablar en Guatemala de “los medios tradicionales” y “los medios independientes”, para hacer una justa diferenciación.

En el segmento tres del capítulo tercero de su informe “Financiamiento de la política en Guatemala”, la Comisión Internacional contra la Impunidad (CICIG) se aborda el problema de cómo medios y periodistas se prestan a los intereses de políticos o grupos poderosos, ya sea a cambio de pauta comercial o de prebendas tales como las plazas laborales en el Estado, la renovación de licencias y posiciones de toma de decisión, como parece ser el caso del monopolio de facto de la televisión abierta.

Una de las muestras más recientes de lo aseverado son las actuaciones del ex candidato presidencial y ex presidente del Congreso, Luis Rabbé Tejada, quien llega a los más altos cargos como consecuencia de su impacto mediático y su relación familiar con Ángel González, y no de su trayectoria política. El pasado jueves 26 de mayo, el Ministerio Público, acompañado de la CICIG, presentó solicitudes de antejuicio contra Rabbé Tejada y otros siete ex integrantes de su junta directa, acusados de peculado. Ese mismo día, Rabbé utilizaba la cadena radiofónica más escuchada del país, Radio Sonora, para asegurar que las acciones en su contra obedecían a una persecución política. Lo sucedido muestra no solo la relación perversa entre medios y políticos, sino que también lo perjudicial que esta puede resultar para la democracia.

Esta malsana convivencia entre políticos y periodistas no solo afecta la validez de la información recibida por la ciudadanía, sino la sostenibilidad misma de los medios, sobre todo en el ámbito departamental. Erick Maldonado indica que: “como localmente muchas empresas de cable son propiedad de políticos, los periodistas que operan canales en estas tienen que adaptarse a los lineamientos de estos o desaparecer”. Este había sido el caso del canal Óptimo 23 en Mazatenango, según una versión no confirmada. Así como en la televisión por cable, el mismo panorama se produce en la radio.

Situaciones como estas, que tampoco son denunciadas ante autoridades judiciales –y que de suceder eso quizá tampoco prosperarían las denuncias, pues Guatemala es un país donde prima la defensa de la libertad de empresa por encima de los derechos de acceso a la información – pervierten de inicio los fines del periodismo, perjudican los derechos ciudadanos de informar y ser informados, generan censura y hasta desaparición de medios. Hablar de libertad de expresión en este contexto resulta dificultoso.

Si de respeto y promoción de las libertades se trata, entrarle de lleno a la corrupción de periodistas y medios es, pues, tarea obligada, mas parece importante hacer una diferenciación: la representada por unos periodistas vulnerados laboralmente por los medios y unas empresas de medios que pueden verse como todopoderosas y que actúan en convivencia con políticos y poderes abusivos. ¿Quién le pone el cascabel al gato? ¿Es que sólo la CICIG hará visibles a los alcaldes u otros poderes, a los mismos medios, o las y los periodistas asumiremos  algún día la tarea de denuncia, exigencia y defensa que nos corresponde?

3 Comentarios para “PLAZAS FANTASMA TAMBIÉN EN EL PERIODISMO”

  1. Iduvina Hernández

    Felicittaciones. Un excelente reportaje. Ya era tiempo de abordar esta problematica. Una investigación impecable e irrefutable. Muchas gracias.

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    • Ivan galvez aqueche

      Ahora habria que saber la version de la parte aludida ya que este reportaje gira alrededor de revanchas y pleitos anteriores entre ellos. Es en realidad el tema central del asunto.

      Responder
    • Ivan galvez aqueche

      Ahora habria que saber la version de la parte aludida ya que este reportaje gira alrededor de revanchas y pleitos anteriores entre ellos. Es en realidad el tema central del asunto.

      Responder

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