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Hablar de medios y democracia en América Latina nunca ha sido fácil. Es histórica y se perpetúa la exclusión de voces representativas de los grupos más vulnerables, pues los sectores poderosos siempre han dominado los escenarios mediáticos, amparándose en los estados. Esa condición de desigualdad en el campo de derechos de la comunicación ha generado, sin embargo, desarrollos interesantes en términos de investigación, propuesta y acción social, desde México hasta Chile.

Centenares de activistas trabajan en el subcontinente para la democratización de los medios con el fin de que sean escuchadas las voces de quienes demandan cambios y se oponen a los poderes abusivos. Se han producido logros y retrocesos, a la par de una mejora en la coordinación de los actores regionales que demandan cambios.

Precisamente en la segunda semana de noviembre se produjo una reunión en Bogotá, Colombia, al amparo de la UNESCO y la Relatoría sobre Libertad de Expresión de la CIDH, para conversar acerca de un tema específico: la necesidad de que haya más medios independientes, plurales y diversos. Simple y sencillamente no podemos hablar de gobiernos democráticos si estos permiten la concentración de la propiedad de los medios, los acaparan ellos mismos o no actúan para democratizar los espacios.

El panorama político no es tan alentador, ahora el péndulo se corre hacia la derecha en muchos países de la región, lo cual favorece a los poderes tradicionales. En este contexto, lo primero que resalta es la necesidad de vigilancia ciudadana para no perder logros alcanzados, pero también para avanzar. Y en esta línea urge trabajar para que la internet siga siendo un recurso valioso para la diversidad.

También será más importante que nunca coordinar esfuerzos, analiza panoramas, construir propuestas y hacer cabildeo para lograr leyes y regulaciones. Pero, sobre todo, educar a la ciudadanía en términos de sus derechos.

Este reto no excluye a las y los periodistas, pues hoy más que nunca se analiza la sobrevivencia del periodismo de calidad, afectado por la existencia de los monopolios y sus intereses, sobre todo cuando muta el modelo económico que permitió ciertos desarrollos del periodismo. El periodismo no puede quedar atrapado entre las redes tejidas por los intereses de los grupos antidemocráticos. Es tiempo de buscar activamente las alianzas y reafirmar compromisos con las audiencias.

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