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Por Ligia Flores

Más de dos décadas han transcurrido desde que se fundó el Instituto de Previsión Social del Periodista (IPSP) y 18 años desde que 28 de sus afiliados recibieron por vez primera una prestación.

En la actualidad, hay unos 300 afiliados activos en la institución, la cual, según sus autoridades, afronta un proceso de transición, del que esperan conseguir una actualización jurídica y reglamentaria, “para adaptarla a las condiciones sociales del gremio de prensa”. Sin lugar a dudas, la refundación del IPSP debe pasar por la transparencia y el robustecimiento de sus finanzas, una revisión del modelo de afiliación, el fortalecimiento de los mecanismos de capitalización y coerción para quienes evaden el pago del Timbre de prensa, así como la creación de un programa de información para los aspirantes.

Una etapa oscura

En junio de 2010, se conoció públicamente la intención del entonces contralor general de Cuentas, Carlos Mencos, de solicitar a la Procuraduría General de la Nación (PGN) un dictamen que le permitiera auditar al IPSP, pues el Consejo Directivo les prohibió el ingreso a los auditores de la Contraloría.

Asimismo, en septiembre del mismo año, la Sala Tercera de Apelaciones, amparó a seis periodistas afiliados y ordenó al Consejo Directivo del Instituto que entregara los estados financieros, pues constantemente les había negado el acceso a la información. Estos hechos solo evidencian la etapa oscura, en términos financieros y de transparencia, en que había entrado la institución.

“Dos años es un corto periodo de dirección para mantener la sanidad cuando se trabaja con responsabilidad (…), pero también puede ser muy largo cuando se actúa en el lado oscuro y corrupto en el manejo de la institución” sentencia José Luis López Quiroa, actual presidente del Consejo Directivo del IPSP, quien asumió ese cargo el 30 de diciembre de 2010. Las palabras de López Quiroa adquieren sentido cuando se revisan los hechos recientes que debilitaron la institucionalidad del IPSP.

Durante la administración que le antecedió, se cometieron varias irregularidades, denunciadas al Ministerio Público (MP) por la directiva actual. En 2007, cuando Ricardo Castro Barillas presidía el Consejo Directivo, el IPSP adquirió un terreno por Q1.6 millones, ubicado en la 12 avenida y 10 calle de la zona 1, para construir la nueva sede del Instituto. El presupuesto estimado inicialmente por la directiva fue de Q6 millones. No obstante, el valor de la obra se duplicó y el monto finalmente asignado por el Consejo alcanzó los Q12.5 millones. En la actualidad, ese edificio es ocupado por el hospital de la Policía Nacional Civil (PNC).

El periodista Luis Morales Chua, quien presidía la Comisión Fiscalizadora y de Transparencia, detectó las primeras irregularidades en 2008. Indica que el dinero se erogó sin que existiera un contrato de obra basado en normas del Código Civil. “El Consejo de ese momento era muy ignorante en esa materia y contrataron a una empresa para construir un edificio, sin consultarle a la Asamblea, la Comisión (fiscalizadora) dijo que eso era ilegal”, asevera.

El presupuesto para esa fecha ascendía a Q13 millones 500 mil, sin embargo, la edificación, concluida en 2009, le costó finalmente al IPSP Q22 millones, de los cuales, únicamente se registró el pago de Q17 millones. “¿Qué pasó con los otros millones, están ahí, alguien se los quedó? Eso no se pudo establecer”, reconoce Morales Chua.

Un documento en el cual se constata la contratación de la empresa constructora responsable de los trabajos para la nueva sede del IPSP describe apenas las características de la edificación, consigna el nombre del contacto (Ricardo Castro), el nombre y el número telefónico del IPSP como propietario del proyecto. Asimismo, la fecha de inicio y término de la edificación. La empresa constructora que respalda dicho documento es Anzueto y Asociados.

Ricardo Castro Barillas, señalado como el contacto en el documento, ocupó la vicepresidencia del IPSP por primera vez en el período 2004-2006 y luego la presidencia entre 2006 y 2008. La última vez que estuvo al frente de la entidad fue en la administración 2008-2010, como vicepresidente, etapa en que se conoció la renuncia de ocho directivos, entre ellos el presidente Leonel Armando Guerra Saravia, tres secretarios, los tres vocales y el tesorero. Durante el mandato de Castro también se reportaron ingresos anómalos de personas inscritas con documentación falsa.

Más bien reacio a dar detalles sobre las investigaciones, José Luis López Quiroa –uno de los secretarios que renunció en julio de 2010–, aduce que “hubo sobrevaloración en adquisiciones, en la construcción del edificio y muchas anomalías que estamos por esclarecer en los tribunales, para de castigar lo que es punible”. Un tanto suspicaz, Morales Chua comenta: “Es riesgoso hablar de esto porque se puede crear un mal ambiente público del Instituto, pero es un hecho que se tuvo gente ladrona dirigiéndolo”.

Afiliados al Instituto indican que en ese entonces la Comisión de Transparencia cumplía sus fines y recomendaba a la junta directiva de la entidad, “sin embargo, no se hacía caso alguno, pues Castro era muy hábil para manipularla”.

Con la llegada de nuevos directivos, el grupo de afiliados denominado Alerta integra la Comisión de Transparencia y se dedica al encausamiento legal de los presuntos responsables del despojo. Este grupo está integrado por periodistas como Jesús Alvarado Mendizábal,  Carmen Escribano de De León, Rina Montalvo y Joaquín Medina.

Informes llegados a Sala de Redacción indican que en tiempos más recientes hubo otro intento de desvío de fondos de la entidad, cuando uno de sus ex personeros trató de tomar “un préstamo” de Q15 mil. López Quiroa lo niega.

Problema de fondo

El saqueo de los recursos, que descapitalizó en un 50% al IPSP,  es solo uno de los hechos que lo afectan financieramente, el otro es la negativa de las empresas como las publicitarias a cumplir sus compromisos sociales. Por ley, la entidad de previsión social tiene tres fuentes de capitalización: la cuota que pagan mensualmente sus afiliados (3% sobre el salario), el producto de inversiones y el ingreso por concepto del Timbre de Prensa.

El monto por las inversiones representa aproximadamente un 12% de los ingresos, en tanto que la venta de formularios, pago de cuotas ente otros, alcanza 13%. El cobro por el Timbre de Prensa conforma entre el 70 y 75% del capital que posee el IPSP. Por esta razón, reiteradamente han intentado fortalecer los mecanismos que le permitan garantizar sus ingresos, sobre todo de los que efectivamente les sostiene: el Timbre de Prensa.

Dicho timbre no es una carga tributaria que recolecte de manera directa el Estado, sino que representa un valor que se cobra en la factura al anunciante que usa cualquier medio de comunicación o propaganda difundida en el país. Los responsables del cobro y traslado al IPSP son las agencias de publicidad, las empresas de grabación o filmación de audiovisuales, así como las de impresiones en serigrafía, tipografía, tampografía y las de servicio de televisión por cable. Desde siempre la renuencia de algunas empresas responsables del cobro y entrega del timbre ha sido una limitante.

Pese a que existen dos áreas específicas de gestionar el cobro del Timbre –una de promotores y otra jurídica– , los resultados son “magros”, según sus directivos. “La mayoría (de empresas) se cierra y no responde preguntas que no están en la ley y esconden lo que nos interesa (estados financieros)”, asegura López Quiroa. Incluso, las denuncias hechas al Ministerio Público (MP) resultaron contraproducentes, pues aseguran que el ente investigador se negó a apoyarles, aduciendo que la intención era utilizarlo como un ente cobrador.

Pese a que el IPSP posee un registro actualizado de las empresas que se rehúsan al cobro y traslado del impuesto, sus directivos se niegan a publicarlo. “Es de manejo interno”, se excusan. Lo que López Quiroa sí señala es que el IPSP ha sido víctima del ataque de publicistas, gremiales, y voceros de las agrupaciones en desacuerdo con el Timbre de Prensa. “Huyen del trabajo de tener que recaudarlo y entregarlo. No les interesa apoyar al periodista”, asegura.

Se buscó la opinión del presidente de la Unión Guatemalteca de Agencias de Publicidad (UGAP), Eduardo Toriello, pero tras varios intentos no atendió nuestras llamadas a su oficina. Carolina Ladd, directora ejecutiva de la entidad, afirmó, sin dar mayores detalles, que “hay una oposición, pero es un tema legal”.

Derechos, más allá de expectativas

Quizá ajenos a la historia reciente del IPSP, periodistas departamentales que ejercen su profesión en condiciones muy distintas a los capitalinos muestran un creciente interés por afiliarse a la entidad, pero cuestionan los requerimientos exigidos.

En el artículo 70, la ley que da origen al IPSP consigna: “Para los efectos de este artículo se entenderá por Periodista, quien desempeñe funciones tales como Redactor, Reportero, Caricaturista de Planta, Reportero Gráfico, Camarógrafo de Telenoticiero, Columnista de Planta remunerado; Corresponsal de Agencia Internacional de Noticias, Corresponsal de medio informativo local o del exterior, Jefe de Información, Jefe de Redacción o Director de un periódico impreso, radioperiódico o telenoticiero”.

Como está redactada, esta normativa impediría el acceso al IPSP a locutores de programas noticiosos, entre otros. Pero además, otros requisitos de ingreso, como el salario fijo o el hecho de estar “en planilla” y el pago de prestaciones excluyen a la mayoría de periodistas departamentales.

Morales Chua recuerda que recientemente 45 locutores intentaron entrar al IPSP, pero no pudieron, porque ninguno había ejercido como periodista. El periodista y abogado traduce el espíritu de la disposición de esta manera: “Los periodistas tienen la expectativa jurídica de ingresar, pero solo el derecho, si llenan los requisitos”.

De esa cuenta, corresponsales de medios radiales que no reciben un salario, periodistas contratados a tiempo parcial –lo cual implica que no estén en planilla y no se les paguen prestaciones-, periodistas de medios digitales, locutores, presentadores y editores de televisión, entre otros, aún no caben en los parámetros que disponen el Decreto 56-90 y su reglamento, creados hace 22 años.

Estas disposiciones excluyen a la mayoría de periodistas departamentales que no viven exclusivamente de ejercer el periodismo. En la edición anterior, Sala de Redacción publicó que casi la mitad (48%) de las y los periodistas que respondieron una encuesta básica sobre condiciones laborales recibe una remuneración mensual que no supera los Q2 mil. Además, que ocho de cada diez (el 80%) ni siquiera sobrepasa los Q3 mil y que el 15% de quienes respondieron la encuesta no reciben ni Q1 mil mensuales en los medios en donde tiene estatus de “colaboradores”. Valga recordar que es una cantidad menor al salario mínimo de Q2,324 vigente para este año.

La realidad en que opera el periodismo departamental también dificulta el cumplimiento de otro de los requisitos, ya que la movilidad laboral es muy alta. “Tampoco es suficiente para entrar acá que tengamos el cartón universitario (…). Aquí puede venir alguien con licenciatura en la mano, pero si no tiene cinco años consecutivos de ejercer periodismo y no lo demuestra con documentos, no hay manera de que pueda entrar”, indica López Quiroa. Frente a este escenario, se observa difícil cumplir cabalmente con varias condiciones “sine qua non” que exige el reglamento para que alguien sea considerado como “auténtico periodista”.

Cuando se intenta compartir las críticas y comentarios de periodistas departamentales a este modelo previsional, el actual presidente del IPSP interrumpe: “Yo no necesito que usted me diga de qué tipo son, pero me imagino que fácilmente puede ser que alguien dirá: yo voy y solicito un formulario y me tiene que aceptar porque así me lo reconoce el gobernador, el alcalde, la comunidad donde yo vivo”.

A propósito de lo mencionado por López Quiroa, quizá la disposición adoptada alrededor del formulario de ingreso para los periodistas departamentales es la que más refleja este modelo excluyente: “Es absurdo que para comprar un formulario tengan que apadrinarme tres personas de la capital. A mí me conocen en la localidad”, afirma un periodista de Mazatenango, Suchitepéquez. Al respecto de esta medida, el periodista Morales Chua expresa: “Si no se conoce a tres periodistas de la capital, se está un poco en harapos”. Tan solo esta norma permite evidenciar que en el IPSP todavía se concuerda con la idea de un aval de los periodistas capitalinos para “legitimar” a los departamentales.

Durante el actual período administrativo se han vendido entre 50 y 60 formularios. De estos, son tres los expedientes a la espera del visto bueno del Consejo Directivo. No ha habido una sola afiliación del 30 de diciembre de 2010 a la fecha.

Desean actualizarse

Las autoridades del IPSP informan que recientemente se conformó la Comisión refundadora de dicha entidad, integrada por miembros del Consejo Directivo, el Departamento Jurídico y la Comisión de Transparencia, entre otros. Esta busca realizar una discusión profunda para poder concretar la revisión reglamentaria e incluso reformas del Decreto 56-90, que le permitan a la entidad, “actualizarse”.

Las ideas más claras y concretas que en este momento señalan son: La preparación de un programa de información que permita a los aspirantes conocer los requerimientos, así como los mecanismos de cumplimiento de estos. También modificaciones reglamentarias e incluso de la Ley, para fortalecer las formas de cobro y traslado del Timbre de Prensa. Asimismo, buscar las medidas coercitivas para quienes incumplan con trasladarlo.

Con relación a los requerimientos de la afiliación se estima incorporar “el aspecto electrónico, ser más puntual en las funciones que el periodista desempeña en la era moderna”. De momento, sus autoridades descartan una “apertura” que posibilite el ingreso masivo de afiliados.

Uno de los afiliados, Gustavo Berganza, opina que el modelo siempre ha sido participativo y permite a las y los afiliados detectar las anomalías. Indica que toda la información sobre manejos financieros es trasladada durante asamblea general, un sábado de cada mes. “El problema es que quienes están en activo no tienen el tiempo necesario para involucrarse más activamente en los manejos del Instituto”, apunta.

Más bien, dice Berganza, lo que le preocupa es que llegue el momento en que el IPSP incumpla su función de previsión social. “Es necesario que se piense en la manera de atraer nuevos ingresos, se han hecho intentos, pero bastante desafortunados”, señala. No falta quien haya expresado su opinión de que, así como está, el IPSP no da para más y que, por tanto, son necesarias transformaciones de fondo.

11 Comentarios para “Previsión social para periodistas, un modelo por discutir”

  1. Mario Morales

    La actual junta directiva ha hecho un buen trabajo, de acuerdo a sus posibilidades, pero debe ser más abierta a las críticas y divulgar sin sensura lo que adentro ocurre. Está mal que afuera de la institución nos enteremos de algunas situaciones, como la intención de quien fue gerente del IPSP de tomar prestado Q15 mil, cosa que al final no sucedio. Y eso debió haberse informado en la asamblea

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  2. Carlos Vásquez

    Una alternativa para los periodistas departamentales podría ser o debería ser la descentralización, es decir lo que se recaude en cuanto a timbre de prensa en los departamentos se quede ahí mismo, que se afilien los periodistas departamentales en su lugar de trabajo, que el Estado asigne un monto semilla para iniciar las filiales que señala la ley para no viajar a la capital a cada mes y poder participar en la asamblea y que los afiliados paguen puntualmente en una cuenta que se pueda crear en las filiales y así no depender de la ciudad capital, hasta ahora todos contribuimos para mantener a pocos afiliados de la capital, eso debe cambiar

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  3. Luis López Quiroa

    Es conveniente puntualizar en algunos aspectos del contenido del análisis: a) No se trata de una actitud “reacia” a dar detalles de las investigaciones, sino más bien manejo discresional de la información para no entorpecer el procedimiento judicial y para no alertar a posibles responsables de los hallazgos. b) En mi caso nunca renuncié al cargo de Secretario en julio de 2010, como apunta la nota, sino al contrario, en la Asamblea General de ese mes fui electo para ocupar dicha posición en el Consejo Directivo, y, reconocido por muchos afiliados honestos, gracias a mi labor en la misma se inició el socavamiento de la férrea estructura que mantenía el ahora ex directivo sujeto a investigación. c) En su momento, el grupo de afiliados denominado “Alerta” denunció diversas anomalías, así que venir ahora a redescubrirlas no es nada nuevo. d) Un aspecto importante que no quedó claramento consignado en la nota aludida, es que se requiere que ingresen periodistas que han ejercido y sobrevivido de periodismo remunerado, como mínimo 5 años de forma contínua, para que no se beneficien personas que por conveniencia personal u otros factores alternos hagan periodismo por un lapso de tiempo y después se dedican a otra actividad económica, con lo cual se quedarían como afiliados al IPSP sin merecerlo, y lo peor, consumiendo los recursos destinados a los auténticos periodistas. e) Yo me pregunto: si pagan tan mal el trabajo como reportero o redactor en el interior del país, y por consiguiente no alcanza para sobrevirir, ¿para qué continuar en esa labor?; ovbiamente hay que realizar otras actividades que pueden ser las principales o complementarias para ganarse la vida, entonces, ¿se le puede calificar a alguien así como un periodista remunerado que sobrevive de su profesión? f) El título universitario claro que es muy importante para que no siga el empirismo y seamos cada vez mejores comunicadores sociales, pero, reitero, el mismo no es suficiente como acreditación para ingresar el IPSP, aunque sí lo es para asociarse a las entidades de prensa existentes en el país. g) Es totalmente falso lo que dicho análisis menciona: que se requieren de tres padrinos para comprar un formulario de solicitud de ingreso al IPSP. En ningún momento se ha tan siquiera mencionado tal aberración y mucho menos está consignada por escrito. Cualquiera puede comprar tal documento, que es de uso estrictamente personal, y h) Se tiene la impresión que el IPSP tiene en sus arcas dinero suficiente para dar cobertura social a todos y cada uno de los periodistas nacionales, lo cual no es cierto. Los ingresos por Timbre de Prensa llegaron a un límite y para hacer que empresas publicitarias o de comunicación social aporten se requiere de un gran esfuerzo, una enorme inversión que no compensaría los ingresos que se obtengan, ¿por qué razón?, por ser muy bajo el porcentaje que se cobra y porque nadie quiere cumplir con sus obligaciones impositivas. José Luis López Quiroa Presidente 2011-2012 del IPSP.

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  4. Luis López Quiroa

    Me excuso por escribir mal OBVIAMENTE, simplemente fue un mal teclazo. Att. JLLQ.

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  5. Fabiola Rodriguez

    Ahora, los Señores del Instituto, quieren ser tan estrictos con el ingreso. Dicen que Locutores y presentadores no, pero bien que tienen ahi adentro afiliados que nunca escribieron una nota periodistica, simplemente pasaron por buena suerte o compadrasgo. Locutores No, diganme, porque estan ahi y en que periodicos escribieron: Marco Vinicio Velasquez, Fredy Garcia Lemus, Jorge Oliva, Arturo Quiroa en el Quiche, por mencionar algunos.

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  6. Fredy Lopez

    OBVIAMENTE, cuando se empieza a tocar las heridas, todas duelen. Lastima que entre los que supuestamente hablamos y escribimos lo que mucha gente no sabe, y los que en muchas ocaciones defendemos la discriminaciòn, la manejemos con mucha habilidad; bien dice el viejo refran: ” Casa de herrero, cuchillo de palo”. Hay que habrirles las puertas a muchos que no tenemos sueldo, y otros que si lo tienen es una miseria de sueldo; muchos que callamos y que en ocaciones huimos y nos escondemos cuando nos amenazan; no hay que esperar que los asesinen para recibir una palabra de elogio y de apoyo.

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  7. Rony Véliz

    Yo creo que el papel que juega el IPSP es bueno, pero los directivos siempre tienen preferencia para determinado grupo. El papel de esta entidad es ayudar a los reporteros, pero en muchos casos no lo hacer. Cuando los comunicadores se quedan sin trabajo hacen engorroso el tramite para la cesantia y al final no la otorgan. Yo me quede sin trabajo, junto a todos mis compañeros en Nuestro Diario en el famoso caso (Prensa Libre/Nuestro Diario) y luego en lo personal en el Ministerio de Gobernación. Todas las juntas directivas han hecho lo mismo. Existen muchas pugnan internas entre directivos del pasado con los actuales. Todos hacen lo que quieren y los únicos perjudicados somos los afiliados. Hay afiliados que no son periodistas y los cazanoticias que han solicitado su ingreso no los han dejado ingresar. Hay muchas injusticias y todaas las juntas directivas han hecho lo mismo. Le dan el VoBo a sus amigos o “compadres”. hay taxistas que no son periodistas recibiendo pensiones. Pero todos los tramites son engorrosos y superburocraticos. Mejor debería el Congreso de la República intervenir esta entidad. Hay reporteros de la vieja guardia que siguen trabajando o han puesto algun negocio particular pero nunca los han querido recibir en el IPSP

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  8. Luis Morales Chúa

    Rescate moral del IPSP

    En términos generales la publicación, bajo la firma de la periodista Ligia Flores, recoge una parte de la problemática que enfrentó el Instituto de Previsión Social del Periodista en los años 2007,2008 y 2009, y cuyas consecuencias todavía se sienten.
    En cuanto a las declaraciones mías, quiero puntualizar lo que le dije al responder a una de sus preguntas, en el sentido de que en casos como el presente “no menciono nombres de personas, porque lo que interesa son los hechos”.
    Y le dije eso porque la elaboración de hipótesis y conjeturas sobre culpabilidad, es función exclusiva del Ministerio Público. Y serán los tribunales los que, al final de un debido proceso, determinen la culpabilidad o inocencia del o de los acusados.
    Pero, deseo agregar que a partir de los casos descubiertos por la Comisión de Fiscalización y Transparencia, y las denuncias que en su momento hizo el grupo Alerta, la Asamblea General y el nuevo Consejo Directivo vienen desarrollando un eficaz trabajo de rescate moral del Instituto y mejorando el sistema de controles financieros.
    Uno de los motivos de lo acontecido se origina en que los responsables de la crisis financiera trabajaban a espaldas de la Asamblea General, en secreto, como ha quedado constancia en algunas acatas. Ahora eso ha terminado. La Comisión de Fiscalización y Transparencia –en sus tres etapas -está funcionando y tiene permanentemente las luces enfocadas sobre el manejo de fondos. Lo que sucedió en el los años citados no se repetirá. Los procesos penales –antes inimaginables – servirán de disuasivos, sin duda.
    Con anuencia de la Asamblea se ha integrado una Comisión Preparatoria en la que están representados el Consejo Directivo, la Comisión de Legislación y Asuntos Jurídicos, la Comisión de Fiscalización y Transparencia, y varios miembros de la Asamblea General, a la que se le ha dado la misión de refundar el IPSP. Esto no significa “hacer otro Instituto” sino revisar el historial de la entidad actual y su desenvolvimiento durante los pasados veintidós años, para hacerla volver a sus principios originales y adaptarlos a los nuevos tiempos.
    Ello implica emprender estudios serios de la ley del IPSP y sus reformas; del reglamento de la ley; de los reglamentos de prestaciones específicas; del sistema electoral, etc., con la idea de que el instituto que actualmente otorga asistencia social a cerca de trescientos afiliados, algunos de 80 y 90 años de edad, sirva también en la mejor forma posible a las jóvenes generaciones de periodistas, muy especialmente a quienes no tienen cobertura de seguridad social.
    La razón de ser del proyecto de actualización es que la situación de muchos periodistas -verdaderos periodistas cuyos ingresos provienen del ejercicio del periodismo – es precaria. Dicho eso sin dejar de reconocer que las grandes empresas periodísticas han dignificado salarialmente a su personal. Los salarios están en esas empresas muy por encima del salario mínimo.
    Hay, en cambio, pequeñas empresas que viven asfixiadas por falta de fondos y mantienen niveles salariales muy bajos, según lo ha publicado recientemente Sala de Redacción.
    El caso de los señores locutores fue introducido por la periodista que hizo las entrevistas. Acerca de eso, añado lo siguiente: los requisitos para ingresar al IPSP están claramente establecidos en el decreto número 56-90 del Congreso de la República, y sus reformas. No admite excepciones.
    Y digo, finalmente, no sin antes advertir que nunca he sido directivo del IPSP, que las demandas por una justicia reparadora y pronta– iniciadas por el actual Consejo –, ya se encuentran en manos del Ministerio Público. La impunidad está por terminar.
    Luis Morales Chúa

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  9. Alfredo Tilmans

    Tiene usted toda la razon señor Veliz: Yo presente mi solicitud de ingreso en octubre del 2010 y a la fecha no se nada, de nada. Trabaje muchos años en la redaccion del desaparecido Diario El Grafico en el Deportivo. Actualmente soy Director de Deportes de una importante cadena de radio. Pero de repente no tengo ahi adentro un buen padrino y mi papeleria deficilmente pase el filtro de los dueños del Instituto.

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  10. Gerson Ortiz

    Importantísimo aporte que hace la Sala de Redacción para acercarnos a esta institución tan criticada pero poco conocida. Agradezco especialmente a Ligia Flores por su investigación que nos da un panorama muy claro del Instituto desde su creación hasta la actualidad, pero también aprovecha para señalarnos la parte de la disparidad que hay entre periodistas “capitalinos” y “departamentales” cuando para la Constitución todos y todas somos iguales en derechos y obligaciones, pero en todo caso en materia de derechos humanos los primeros en acceder deberían ser los periodistas departamentales que puedan acreditar su experiencia porque evidentemente trabajan en condiciones más adversas y estamos hablando de una entidad de previsión social, es decir: “protectora” del gremio, ¿verdad?.

    Gracias a Sala por el tema y por fijarse un poco en los problemas que enfrentamos las y los periodistas en nuestras jornadas.

    :o)

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