Noticias para los medios
Fuentes Knight: “En los medios falta objetividad y conocimientos especializados”
Hace unas semanas, el presidente del diario elPeriódico, Jose Rubén Zamora, expresó algo que pocas veces reconocen dirigentes de los medios: la prensa no ha informado con suficiencia de las crisis que afectan al país. En efecto, una de las carencias notorias de las coberturas actualmente es el abordaje de la crisis fiscal de Estado, que repercute socialmente.
Sala de Redacción fue atendida por el ministro de Finanzas, Juan Alberto Fuentes Knight quien brinda sus opiniones sobre esta crisis y la cobertura de la prensa.
Por Evelyn Blanck y Yecenia Enriquez, periodistas
Ministro, infórmenos primero sobre las características de esta crisis fiscal, ¿es producto únicamente de la situación internacional o intervienen factores internos?
Hay una combinación de factores internos y externos, pero el fundamental es el externo, que se combina con un Estado tradicionalmente débil cuya capacidad de recaudación es pequeña, y eso significa que los márgenes de acción tampoco son tan grandes.
Lo que se ha producido a partir de de la crisis económica internacional es una reducción de las exportaciones, de la inversión extranjera y una desaceleración fuerte del turismo. Nos vemos frente a una situación dramática en términos de disminución de los recursos para el Estado, se estima una brecha de Q7 mil 500 millones con relación al presupuesto. Sin embargo, nuestra situación no es tan grave como en otros países de América Latina. Guatemala se encuentra entre los cuatro países en donde posiblemente no se experimentará una reducción del crecimiento anual, estamos mejor que el resto de naciones centroamericanas, con excepción de Panamá, mucho mejor que México, Colombia, incluso que Chile. Eso no quiere decir que la situación sea buena, es negativa.
La crisis nos ha obligado a pensar en medidas especiales, como la colocación de bonos, la obtención de otros recursos externos y una modesta reforma de la tributación indirecta. Además, impulsar acciones que incluyen coinversiones público –privadas y reformas a la Ley de Contrataciones. Tenemos una agenda clara, el problema se encuentra en el Congreso, que se niega a legislar para el cumplimiento de estas acciones. En la actualidad también impulsamos una política fiscal llamada anticíclica, que pretende compensar parcialmente, con más inversión pública, la reducción del consumo y de la inversión privada.
Menciona reformas a leyes, eso hace suponer como fundamental para salir del bache que el Congreso retome su actividad legislativa.
Absolutamente indispensable. Hay una agenda pendiente que incluye el tema de los bonos, la modernización tributaria, las alianzas para el desarrollo, la reforma a la Ley de Contrataciones, la Franja Transversal del Norte. Cada una de ésas tiene impactos diferentes y representa posibilidades de avanzar sin generar muchas controversias.
¿Y qué pasa si el Congreso se sigue negando a retomar la labor legislativa que dejó de lado ya hace unos meses?
Pueden producirse dos consecuencias graves: la primera es que el país caiga en una recesión por no poder generar ingresos y empleos, que a su vez generan consumo e inversión privada. La segunda es de índole política, restarle al Estado la capacidad de actuar y de responder a las necesidades básicas.
En ciertos círculos del Ejecutivo se decía hace unos días, con alarma, que la quiebra del Estado era inminente y que en septiembre podría llegar a pagarse a los trabajadores estatales con bonos, ¿es cierto?
Estamos haciendo todo lo posible por proteger la nómina. De acuerdo con nuestros cálculos hasta ahora, sí tenemos capacidad para cubrirla, pero eso también significa sacrificar inversión, compra de bienes y servicios.
¿Por qué cree usted que la prensa no ha expuesto con suficiente seriedad la problemática?
Les falta destacar que existe una agenda económica y que hay sectores importantes que la apoyan, pero en la medida en que seguimos confundidos y con tanta fragmentación hay peligro de que no se ejecute. Los medios de comunicación tienen un papel importante para aclarar hacia dónde debemos ir, tienen que darle un sentido estratégico a la agenda económica y no perderse en mil detalles. A veces se pierden en el tema de la austeridad, al creer que la brecha de los Q7 mil 500 millones se resolverá con el recorte de los viáticos, pasajes y telefonía, cuando ese rubro representa sólo el 0.3% del Presupuesto de la Nación. Para eso hay que recortar otro tipo de gastos o contener, por ejemplo, rubros grandes de compras de bienes y servicios de ciertos sectores.
¿Considera que hay suficiente persona especializado en los medios gautemaltecos para cubrir as áreas de economía y finanzas?
Hay diferencias. Son muchos los factores que inciden y que van desde el desconocimiento del tema hasta la falta de especialización. Pero el problema no son los reporteros que cubren la fuente, sino la dirección de los medios y a veces de las instituciones del Estado, que no prestan la suficiente atención. El conocimiento en las materias se puede ampliar mediante talleres de especialización.
¿Qué recomendaría usted a medios y periodistas para informar con seriedad las noticias de las finanzas del Estado?
Es importante la distinción entre la dirección de los medios y los reporteros. Muchos periodistas hacen bien su trabajo, pero cuando sus informes son presentados a los editores, es ahí donde surgen los cambios. Muchas veces no hay correspondencia entre el contenido y el titular, eso es una evidencia básica de mala orientación editorial en particular, hace falta más pluralismo de fuentes informativas y objetividad.
¿Y cuáles son sus recomendaciones para informar mejor sobre esta crisis?
Que analicen el contexto internacional. Al confrontar la situación guatemalteca con lo que pasa en Centro y Latinoamérica, e incluso en Estados Unidos y Europa, tendríamos una idea mucho más equilibrada de lo que realmente sucede en Guatemala. Lo digo en sentido positivo y negativo, puesto que hay áreas en donde nos va muy mal en relación al resto del mundo, en otras menos, pero hay parámetros de comparación. En el ámbito fiscal atravesamos por una crisis, sin embargo, la situación es muy distinta a la vivida en la década de 1980, cuando se disparó el tipo de cambio, la inflación se elevó al 60 por ciento y se produjeron despidos masivos de forma repentina. Desde el Ministerio de Finanzas hemos impulsado una política informativa no confrontativa y de constante explicación, pero muchas veces no se toma en cuenta lo que comunicamos, no se informa adecuadamente sobre las propuestas del Gobierno. Hay publicaciones que evidencian mala intención, información que se presenta como contradictoria y que no lo es.
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