Primera plana

Honduras: golpe de Estado y apagón mediático

“Los actos de intimidación o de censura directa o indirecta, originados en la cobertura o la línea editorial de un medio y con el propósito de silenciarlo, violan flagrantemente el derecho de las personas a expresarse sin miedo a sufrir represalias, así como el derecho fundamental de la sociedad a recibir información plural y diversa sin ningún tipo de censura”, resaltó la Relatoría Especial de la OEA.

Al día siguiente (lunes 13), Liliet Díaz, de Radio Globo, denunció que le había sido restringida la cobertura de las actividades de Micheletti. “Llamaron a todos los colegas de los demás medios al despacho del señor Roberto Micheletti, medios afines a su postura, a los que lo tratan como señor presidente, pero a nosotros no nos dejaron ingresar para destacar lo que está sucediendo”, dijo Díaz, según C-Libre.

La situación no cambió de tónica y el 15 de julio Allan Martínez denunció haber sido despedido de Radio Alegre, de Tocoa, Colón, por calificar de golpista al régimen de Micheletti. Llevaba 13 años en la emisora, donde dirigía el programa “Libre Expresión”.

Martínez declaró a C-Libre que el propietario de Alegre, Carlos Hernández, le dijo que podría continuar en la radio pero “con bozal”. “Para estar con un bozal mejor renuncio: no quiero tener una ley mordaza”, le respondió.

A media luz

A juicio de RSF, los medios que mejor se han acomodado a los requerimientos del gobierno de facto son los impresos, en particular El Heraldo y La Prensa. El primero es propiedad del ex presidente Carlos Flores Facussé, del Partido Liberal, y el otro de Jorge Canahuati, cercano al Partido Nacional.

Las estaciones de TV no se quedaron atrás. El 24 de julio, cuando Zelaya Rosales cruzó la frontera desde Nicaragua, según AFP, difundían telenovelas, programas de dibujos animados y una marcha de apoyo a Micheletti.

En suma, los golpistas y sus aliados han conspirado contra la libertad de prensa y el derecho a la información, uno de los cuatro componentes de la ciudadanía civil, de acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Las consecuencias de ello se extenderán quién sabe por cuánto tiempo.

Ciudadanía, Contra el cerco

Como ya se ha vuelto costumbre cuando ocurren crisis políticas, sectores emergentes utilizan las nuevas tecnologías para dar a conocer sus posiciones. De esa cuenta, amplios segmentos de hondureños, dentro y fuera de su país, utilizaron las redes sociales para denunciar el rompimiento de la institucionalidad.

En Facebook, por ejemplo, se crearon los grupos “No al golpe de Estado en Honduras”, con casi 21 mil miembros, y “Latinoamericanos unidos contra el golpe de Estado en Honduras”. YouTube y Twitter también fueron utilizados para colgar cientos de videos sobre la crisis política y para informar de ésta minuto a minuto.

Además, decenas de sitios web —como indymedia.org, rebelion.org, agenciapular.org—  fueron alimentados con fotos, videos, grabaciones y textos de hondureños interesados en contribuir a la claridad informativa.

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