A título personal

Periodismo con Cultura

No debe uno explorar tanto para descubrir elementos culturales que merecen un mejor trato en los medios.

Por Manlio Buonafina Zea, comunicador social

Periodismo con CulturaEs indudable que a cada momento, o en cualquier parte del mundo, se está generando un hecho novedoso, digno de ser investigado y divulgado por un medio. O bien, cuando algún profesional del periodismo descubre nuevos o diferentes elementos que conforman una problemática social o económica, lo cual es meritorio de publicación en portada de cualquier renombrado impreso, ser la noticia de “última hora” en la radio o TV, o aparecer en las actualizaciones de páginas electrónicas de las empresas informativas.

De acuerdo con lo que plasmó el teórico de la información Emil Dovifat en su tesis didáctica sobre Periodismo, “las noticias son comunicaciones sobre hechos nuevos surgidos en la lucha por la existencia del individuo y de la sociedad”. En la práctica, los medios de información invierten en obtener y difundir esa “primicia”. Las cantidades destinadas logran traducirse en cifras considerables e inimaginables.

Esta “primicia”, como esencia del contenido mediático, en la mayor de las veces, responde a las exigencias del público que “consume” tal o cual informativo. Igualmente en el enfoque que se le da a lo publicado. En otras, lleva marcado el sello indeleble del medio por el cual se transmite la novedad, reflejo de las directrices recibidas por los grupos de poder. Esto es inevitable, pero requiere de un pizco de ética, raciocinio, sentido común y experiencia, que le imprime quien hace periodismo para que el resultado sean noticias objetivas, veraces, claras y concisas.

Lo que vende y lo que no

Este mercado de información responde al ir y venir de la oferta y la demanda. Las sociedades que viven en mayor contacto con la violencia demandan mayor cantidad de ella en sus informativos. Además, pareciera que algunos “cazanoticias” se especializan en la nota roja, eso lo hace más fácil, pues “la práctica hace al maestro”.

Día a día, son incontables las notas que resultan de acontecimientos lamentables. El espacio dedicado a éstos es, producto del mercado, casi siempre preferente y aventajado.

Guatemala, como país multiétnico, ofrece un sinnúmero de actividades, acontecimientos, sitios principales, costumbres y tradiciones muy propias de cada etnia. El legado que dejó el pasado en nuestras costumbres es único en el mundo. No debe uno explorar tanto para descubrir elementos culturales que merecen un mejor trato en los medios.

Los espacios de divulgación que ocupa lo que se relaciona con la cultura guatemalteca tienen abismales diferencias contrastadas. En la provincia hay eventos culturales muy bien organizados y que guardan estrechos vínculos con la historia casi olvidada de nuestra Guatemala.

Ese tratamiento desigual mantiene una evidente falta de identificación y pertenencia étnica que cede el paso a la influencia de culturas extranjeras. El reto para quienes hacemos comunicación social es divulgar lo cultural como una riqueza. Darle el valor que requiere, buscando que sea atractivo para quien lee, escucha u observa la información.

Es claro que no se trata de rechazar las culturas ajenas, sino darle el valor que merece a la nuestra, para mantenerla en el tiempo y que la comunicación social cuente con esos toques de cultural y guatemalteca que tanta falta le hacen.

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