Primera plana

La prensa, en arenas políticas movedizas

La reacción en Guatemala

Las diferentes posturas de los países de la región se ven explicadas por sus antecedentes históricos y sus niveles de dependencia económica. En el caso de Guatemala, dirigentes de derecha y/o empresariales se muestran preocupados por el clima de “creciente polarización” que ocasiona la presencia de Chávez. Les inquieta lo que señalan como una práctica chavista de compra de voluntades, aunado al desgaste de Álvaro Uribe, por su continuismo en la presidencia.

Les preocupan también los impactos económicos en la región y debido a esos intereses políticos y económicos han mantenido un contacto muy cercano con Micheletti. Se asegura que las gestiones de acompañamiento ante la cancillería guatemalteca —dirigidas por Miguel Facussé— para que suavice las medidas comerciales contra Honduras han estado acompañadas de asesorías a Micheletti sobre sus actuaciones políticas.

Hay quienes indican, incluso, que las acciones de Micheletti de cortar agua, luz y alimentos a Zelaya y el resto de ocupantes en la embajada de Brasil en Honduras fueron motivadas por consejos de simpatizantes guatemaltecos.

El 28 de septiembre, el régimen hondureño de facto clausuró a Radio Globo y al Canal 36, en Tegucigalpa, un día después de emitir un decreto por medio del cual se restringieron libertades públicas. A ello se suman las agresiones contra periodistas locales y extranjeros y  la autocensura.

El 28 de septiembre, el régimen hondureño de facto clausuró a Radio Globo y al Canal 36, en Tegucigalpa, un día después de emitir un decreto por medio del cual se restringieron libertades públicas. A ello se suman las agresiones contra periodistas locales y extranjeros y la autocensura.

Fuentes del sector privado indican que el presidente Álvaro Colom no representa una amenaza en términos de la intervención venezolana en Guatemala. “Él no es considerado por Fidel un chico de los de la foto, como Chávez o Correa”, opinan, al recordar lo que señalan como desaire de Fidel Castro al mandatario guatemalteco, cuando el ex gobernante cubano adujo citas médicas previas y no acudió a recibir la Orden del Quetzal que le sería impuesta por Colom en Cuba. Sin embargo, sí les preocupa que se consolide una corriente chavista en el continente. “No deseamos intervenciones de tipo alguno, ni Venezuela ni Estados Unidos”, aseguran.

No obstante, observadores civiles consideran que el golpe de Estado en Honduras tendría como objetivo de fondo “detener en el Triángulo Norte centroamericano el avance de la izquierda, impulsada por el gobierno de Chávez”.

Los empresarios guatemaltecos se pronuncian en desacuerdo con el bloqueo comercial que la comunidad internacional ha impuesto a Honduras para presionar a sus dirigentes a entablar un diálogo con Zelaya. Indican que las medidas impuestas también afectan a la economía guatemalteca, pues la balanza comercial entre Honduras y Guatemala nos es favorable. Mientras Guatemala exporta entre US$380 millones y US$390 millones, apenas importa de Honduras unos US$40 millones. “Los primeros afectados son los exportadores guatemaltecos de perecederos”, señalan.

Lo cierto es que mientras en Guatemala parece haber un reafianzamiento de la derecha en reacción a lo que sucede en el bloque andino, Micheletti, apoyado o no, no cede ante dichas presiones.

Cómo entran los medios

Hace ya casi 90 años, los investigadores de la llamada Escuela de Frankfurt, que cimentó la línea crítica de la investigación en comunicación, lanzaron la teoría de los medios como industrias culturales. Y si bien han sido reformuladas teorías a partir de la crítica del marxismo, hoy en día se considera a los medios masivos a partir de su papel de reproductores de una estructura dominante que permite la distribución desigual de capital cultural. En otras palabras, reproducen y aseguran la ideología dominante.

No cabe duda de que esa línea de pensamiento ha motivado a quienes impulsan una ideología distinta a señalar ese papel cómplice y a promover cambios en los marcos legales, ya sea para abrir el mercado de los medios a otros sectores sociales o para controlar los contenidos que emiten las empresas ya establecidas.

Respecto de otras consideraciones, el politólogo Luis Fernando Mack estima que tanto las izquierdas como las derechas en América Latina visualizan el campo de la comunicación como una extensión de la lucha política y se muestran irritadas por las noticias que no se cuentan tal como quisieran sus actores. Al final y al cabo esta situación, estima Mack, es indicativa del agotamiento del modelo institucional en América Latina, que ha permitido posicionar una compleja red de actores clientelares. Éstos, opina, “únicamente se mueven por la negociación de cuotas de poder, prebendas y aspiran a mantenerse indefinidamente en el poder”.

En ese sentido, Mack señala que “la realidad latinoamericana atenta sistemáticamente contra la liberad de expresión y contra el ejercicio profesional e imparcial de los medios”.

Por su parte, la investigadora y activista humanitaria Claudia Samayoa, de la Unidad de Defensoras y Defensores de Derechos Humanos en Guatemala (Udefegua), señala que ante la existencia de democracias de papel en el istmo, que han provocado una realidad de grande depauperación de mayorías, se han generado respuestas políticas dentro de los sistemas. Éstas van desde las que obedecen más a un populismo de izquierda hasta aquellas que efectivamente tienen agendas socialdemócratas.

Pero también, opina, están aquellas respuestas que son populistas de derechas, que tratan de proponer cambios sin cambiar mucho, para enfrentar al creciente malestar ciudadano.

“La característica del momento social que experimentamos, como región, es que se da en un momento de crisis del sistema y de fragilidad de diversos modelos de pensamiento y de acción, lo cual ha generado un espacio para mayores niveles de intolerancia al pensamiento diverso y al opuesto (…). De ahí que regímenes ideológicamente opuestos como el de Chávez y Micheletti actúan de igual forma, censurando medios y desautorizando manifestaciones públicas”, señala Samayoa.

Siempre la defensa

Lo preocupante del momento es que empresarios de medios y determinadas entidades gremiales han comenzado a lanzar alegatos de violaciones a la libertad de expresión, pero desde posiciones polarizadas. Se oponen a lasacciones de Chávez, pero callan ante las de Micheletti.

Primera plana, edicion 77

Samayoa opina que muchos “empresarios de medios en Guatemala han deliberadamente censurado la voz de guatemaltecos y guatemaltecas que expresan una realidad que habla de los resultados de políticas públicas y privadas fallidas, de las impunidades que no son políticamente correctas, de las corrupciones privadas y públicas que se negocian. El caso más claro es el reciente de las Comisiones de Postulación para magistrados, en donde era preferible hablar del ‘exitoso’ proceso de auditoría social que de la burla cometida por los comisionados. ¿Por qué? Eso implicaría hablar de las negociaciones que se dieron entre 1 y 4 de la mañana del día lunes 21 de septiembre”.

Ante actuaciones como ésas, se señala que el verdadero reto para las y los periodistas en América Latina ante situaciones políticas tan inestables es evitar convertirse en herramientas en la polarización y asimismo reconocer que los derechos a informar, a ser informados y a la libre expresión son derechos ciudadanos y no exclusivos de la prensa. Pero también defender la libertad de prensa de manera imparcial, sin importar el color de quien la amenaza. Una tarea complicada cuando el terreno está muy inestable.

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