La voz de la Sociedad Civil
Los medios de comunicación y los jodidos
“Preocupa la participación de una empresa periodística en la difusión de ideas racistas”.
Por Ervin Fidel Us Alvarez, antropólogo social
Guatemala es un país dividido, aunque los emisarios de nuestra obtusa oligarquía lo quieran negar, pregonando el estribillo de la guatemalidad: un abismo separa a quienes están jodidos y quienes no, a quienes por más que se partan el lomo no podrán hacer su paso por este mundo con decoro y aquellos que pueden elegir entre pasar vacaciones en los alpes suizos o en el Mediterráneo. Somos, mundialmente, de los punteros en desigualdad.
Basta con revisar las estadísticas oficiales para darse cuenta de que esa pobreza tiene el rasgo particular de ser fundamentalmente indígena. Nacer, pues, indígena aquí es casi una condena.
Con este contexto de fondo, un grupo de estudiantes adolescentes de cierto selecto colegio de la capital, en un gesto despreocupado y cándido, por tratarse de su último año de estudios, deciden tirar por la borda las buenas formas y muestran en qué medida valoran al pueblo maya, al que seguramente lo tienen estereotipado como el que hace la limpieza, la que tortea, el vende chicles y lanzan su triunfal eslogan: Fuck the Mayas. “Es que como este año nos graduamos y como por ahí dicen que los mayas pronosticaron el fin del mundo, pues que se jodan los mayas”, han de haber pensado, mientras en alegre compartimiento decidieron usar ese “cool” eslogan. Este mensaje racista fue impreso orgullosamente en playeras que lucieron los muchachitos en una fiesta.
Ante esto, caben hacerse muchas preguntas: ¿Fueron estos muchachos prevenidos por sus mayores que divulgar este eslogan constituye en promoción del racismo? ¿Es lo que se sigue enseñando en los centros educativos? ¿O es lo que les inculcan sus padres en casa? ¿Qué conocimiento tienen de su país y de sus diferentes culturas?
Al parecer, los muchachos no encontraron obstáculo alguno para colgarse las dichosas playeras. El asunto pinta peor cuando Prensa Libre los publicita y, premiándolos, publica fotos de la fiesta en la que, orgullosos, estos jóvenes que muy probablemente sean futuros dirigentes de Guatemala, insultan sin más ni más a la mitad del país.
Sobre la última idea, preocupa porque la participación de una empresa periodística en la difusión de ideas racistas desempeña un papel condenable, en virtud de que el ejercicio de comunicación social debiera ser formativo y no fomentar el divisionismo y el odio racial. Y en honor a la verdad, eso es mucho más peligroso que la legítima toma de carreteras que satanizan algunos.
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