Editorial
Necesaria unidad gremial
Guatemala es un país de dispersión y atomización gremial, y quienes trabajamos en la prensa no permanecemos al margen de esa dinámica que en poco contribuye a la cohesión. Muestra de ello es que las asociaciones periodísticas más añejas cuentan con pocos miembros, con limitada proyección más allá de la capital del país y con escasa influencia en la vida política nacional. Además, entre su membresía cada vez se cuenta con menos colegas activos en las redacciones y que salgan todos los días a la calle en busca de información y le tomen el pulso a la sociedad.
Aunque en casi todos los departamentos del país existen asociaciones y cámaras que agrupan periodistas, la relación entre ellas la establece la coyuntura y no los intereses propios del gremio, como la defensa de la libertad de expresión, el libre acceso a la información pública y la lucha por condiciones laborales decorosas. Ejemplo de ello es que cuando algún colega o medio es acosado por caciques locales, políticos, funcionarios o empresarios, muy pocos/as alzan su voz solidaria, como ya ha ocurrido al menos diez ocasiones en lo que va del año.
Asimismo, se ha perdido —si alguna vez hubo— la capacidad de propuesta y de interacción social en asuntos relacionados con el mundo comunicacional, como la necesidad de un marco legal que regule y clasifique a las radios comunitarias o que se contribuya en la definición de políticas y acciones para el uso de los medios oficiales y transformarlos verdaderamente en públicos, por ejemplo.
Todo lo anterior evidencia que el gremio periodístico cuenta con prestigio social porque defiende el sistema democrático y promueve derechos ajenos, pero que, a la vez, no ejercita los propios. Si así fuera, contaríamos con representantes paritarios para negociar actualizaciones salariales —lo que no ocurre desde hace 17 años— o exigiríamos el cumplimiento del mandato constitucional que establece que los propietarios de los medios deben contratar seguros de vida —parte final del artículo 35—, solo por mostrar dos botones.
Factores como los descritos obstaculizan la unidad gremial, contra la que también conspiran las posiciones conservadoras e individualistas. Sin embargo, ya es hora de comenzar a cambiar. Y para ello se requiere apertura y tolerancia a los criterios diversos, a sacrificar intereses personales y a dejar de lado los afanes de protagonismo, los que han redundado en la falta de cohesión sectorial.
La unidad no se debe ver como un fin, sino como un medio para mejorar las condiciones laborales y profesionales de los/as periodistas de Guatemala. Así todos y todas obtendremos beneficios: empleados, empresarios y audiencias.
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El problema de la falta de unidad gremial entre los periodistasm no es nuevo. Se ha asentuado más a partir de la década de los 90 y cada año el fenómeno empera. Es un hecho que a los periodistas nuevos no se les han inculcado valores como solidaridad y su concepto de gremio es casi nulo. A la gran mayoría de jóvenes periodistas les importa un pito la unidad, no les interesa pertenecer a ninguna asociación y cámara, porque dicen que “¿Para qué…?, que “prefieren ser independientes”, etc. El instinto gregario no existe para ellos. La APGha tratado, en varias ocasiones, de llamar a los nuevos periodistas para que ingresen a la Asociación, pero la respuesta ha sido casi nula. Y algunos critican que “en la APG ya sólo hay periodistas viejos, dinosaurios -como les llaman-, pero no están dispuestos a cambiar las cosas, a participar y a adueñarse del timón de esta entidad en el caso que ingresaran en un buen grupo y que, ya como socios, participaran en las elecciones anuales de la entidad.
¿Que hay que hacer? Seguir insistiendo, visitar las escuelas de Ciencias de la Comunicación y las redacciones de los medios, para insentivar a la juventud que tiene el privilegio de ser parte de esos medios, para inculcar en ellos el instinto gregario y que se organicen. Si no les parecen las entidades periodísticas actuales, que formen otra, solo de jóvenes y… ¡tal vez así..!
Habrá que escuchar otras opiniones y buscar otros medios para que los nuevos periodistas no sigan a la deriva y que cuando maduren y piensen en las ventajas de agremiarse,, que no les vaya a ser demasiado tarde..