A título personal

A 10 años de la muerte de Roberto Martínez

El martes 27 de abril se cumplió una década del asesinato del fotógrafo y periodista Roberto Martínez. Su legado de experiencia y capacidad permanece latente en las secciones de fotografía de los diferentes medios impresos de Guatemala, aunque la sociedad ya lo olvidó.

Por Samuel Flores, reportero gráfico

Era el quinto día de bochinches originados por el incremento a la tarifa del transporte urbano (autorizado por el alcalde Fritz García-Gallont, amigo personal del actual alcalde Álvaro Arzú). Fue una política irresponsable que no sólo castigó la economía de los capitalinos, sino que además produjo una de las mayores crisis sociales que convulsionaron a la sociedad.

Como todos los días, esa mañana Roberto salió en compañía del redactor Julio Lara a darle seguimiento a las protestas, que luego se convirtieron en enfrentamientos con las autoridades y saqueos producidos por pandillas de delincuentes que se adueñaron de las calles y avenidas del Centro Histórico, ante la impotencia de la Policía Nacional Civil, que una vez más demostró su incapacidad ante los delincuentes.

A las 12:00 horas, encontré a Roberto frente al Mercado Sur 2, más conocido como “La Placita”, y me entregó 10 rollos de película con fotografías históricas de la confrontación entre policías y la turba, saqueos, agresiones, destrucción, suficientes para llenar las ediciones impresas de todos los periódicos de ese día.

Sin imaginarlo, 15 minutos después me enteré por la radio de que Roberto había recibido varios impactos de perdigón —uno en la frente—, a inmediaciones de la 7a. avenida y 19 calle de la zona 1, y agonizante fue trasladado a la sala de urgencias del hospital general San Juan de Dios.

Cuando llegué a los pasillos del hospital, encontré en una camilla el cuerpo de Roberto, cubierto con una sábana celeste, y junto al periodista Elder Interiano lloramos a la par del “viejazo”.

Sentimientos de impotencia, ira, rabia y coraje se adueñaron de su servidor al atestiguar la pérdida de uno de los mejores periodistas y reporteros gráficos que ha tenido Guatemala, que compartió sus conocimientos sin egoísmo con jóvenes que hoy ocupan puestos clave en las secciones de fotografía de los diferentes periódicos.

Hoy que se conmemoran 10 años de su muerte, elevo una plegaria al Supremo Creador y únicamente me queda pedir que se haga justicia contra quienes provocaron los bochinches que culminaron con la muerte del “viejazo”.

Por un lado, el ex alcalde Fritz García-Gallont, quien en forma irresponsable autorizó el incremento a la tarifa del transporte, y en segundo lugar, al ex vicepresidente Francisco Reyes López, quien —como presidente en funciones— fue incapaz de intervenir para que fuera restablecido el subsidio a los transportistas. La pugna entre el Frente Republicano Guatemalteco (FRG) y el Partido de Avanzada Nacional (PAN, que dirigían el Ejecutivo y la alcaldía capitalina en el año 2000) generó esa crisis que enlutó al gremio de periodistas.

También son responsables los propietarios de las unidades del transporte urbano, quienes en su desmedido afán de enriquecerse no dudaron en incrementar la tarifa originando el caos, tal como sucede recurrentemente en nuestros días.

En esta fecha, hago un llamado al gremio de reporteros gráficos y periodistas en general para que recordemos ese 27 de abril, fecha en que la muerte de Roberto nos unió para pedir el castigo de los responsables.

No olvidemos que somos los colegas de Roberto quienes arriesgamos nuestras vidas diariamente en las calles para convertirnos en los ojos de nuestros lectores a fin de trasladar la noticia en forma gráfica a la población.

Desde este espacio, conmemoro los 10 años de la muerte de Roberto, reiterando mi respeto y admiración por el trabajo que permanece latente en el gremio periodístico guatemalteco. No lo hemos olvidado y esperamos que su sacrificio permanezca vivo en nuestras mentes para que las futuras generaciones conozcan los riesgos del ejercicio periodístico en Guatemala.



Mi paso por la TV Maya

Por Ajkej Elvin Ajquejay, ex director general de Tv Maya

En el 2009 hubo logros en la televisora de la Academia de Lenguas Mayas de Guatemala (ALMG) que deben ser compartidos.

Tik’ulu’ jun rutzil awäch, ninrayb’ej chi ja ta ri Ruk’u’x Kaj Ruk’u’x Ulew xtisaqirisan ri asamaj. (Kaqchikel)

Por primera vez se conformó una parrilla con programación de 24 horas diarias, con producción propia y videos bajados del satélite de la Asociación de Televisoras Educativas y Culturales de Iberoamérica, con sede en España. Muchos de esos segmentos se transmitieron vía Internet por  www.almg.org.gt y www.ustream.tv/channel/tv-maya.

Las dos marcas que lanzamos el año pasado lograron una producción de 63 telerevistas de Ri Qachoch, que pueden consultar en la página web de Ustream, así como 29 videoforos Kojtzijon. A partir de marzo, nuestra producción fue difundida a través de la frecuencia de Canal 5, Internet y más de 12 canales de cable y diversas instituciones locales y extranjeras. Por ejemplo, Tv Usac, Vea Canal, Cable DX, Momo Visión, Cable de Santa Clara, Canal 15 de la Universidad de Costa Rica, Museo Audiovisual Indígena de Nueva York y la Comisión Presidencial contra la Discriminación y el Racismo contra los Pueblos Indígenas en Guatemala (Codisra).

Además, se realizaron los primeros enlaces en directo desde la Universidad Rafael Landívar (URL), el Ministerio de Relaciones Exteriores y hoteles, desde donde pudimos dar a conocer las distintas actividades que sus instituciones realizaban. Eso fue parte de la lucha por diversificar los medios y que se reduzca la invisibilidad de los pueblos indígenas como actores vivos en el desarrollo del país.

Ampliar la cobertura fue una de las metas claras: a finales de  2009 ya se había puesto a funcionar la Planta de Transmisión en el Cerro Alux que permitió el incremento de la cobertura a la capital y municipios vecinos.

Pendiente

A pesar de los logros alcanzados, debemos reconocer que faltan muchas cosas por hacer, que hemos cometido errores, que no tenemos el apoyo de varios sectores, que existen muchas amenazas, crisis económica y debilidades que se deben afrontar con mucha más determinación y de manera más estratégica, con una mentalidad abierta a hacer alianzas.

Hoy debo lamentar que al Consejo Superior de la ALMG no le haya parecido mi retorno a la dirección de TV Maya, como sucediera a finales del 2006, ni que le hayan parecido aceptables los logros que no se había conseguido en cinco años de vida del canal, puesto que no se renovó mi contrato para el presente año; se alcanzaron todas las metas, se obtuvo buena calificación del presidente de ALMG y en ningún momento hubo una llamada de atención por no realizar una buena gestión.

También se logró un Plan Estratégico de TV Maya con la muy acertada participación de Aecid y Codisra. Sin embargo, me pregunto de qué sirve cuando la Unesco realizó un proyecto en el 2005 en donde se recomendaba que el puesto de director del Canal 5 permaneciese por un período mínimo de cinco años que garantizara la continuidad de la gestión. Esa misma recomendación ha sido recibida de las instituciones que han apoyado a TV Maya. Son recomendaciones que no hace falta escuchar, porque son muy razonables y hasta la fecha hemos pasado cinco directores por el canal y mi persona por segunda ocasión. Esta vez ninguna persona de la Junta Directiva del 2009 seguirá en sus cargos este año. ¿Quién dará seguimiento a los compromisos?

Estabilidad

Más que un superdirector lo que se necesita es un superequipo que involucre a toda la ALMG y todas las instituciones identificadas con el proyecto. Es algo a lo que no se puede aspirar cuando el personal de la ALMG cambia por lo menos un 20% año con año. Parece que los cambios anuales de Junta Directiva no benefician a la institución y los documentos que podrían servir para darle seguimiento a las gestiones no son atendidos.

Realmente las calumnias, mentiras, egoísmo, burocracia, malas gestiones, malos salarios, crisis económica, irresponsabilidad, ignorancia, negligencia, ansias de poder, ataques mediáticos y sabotajes que se han dando en TV Maya sólo levantan una gran polvazón en donde es muy difícil distinguir quién es el gran enemigo de TV Maya.

Tampoco pretendo ser apocalíptico y menos cuando mediáticamente el 2012 da tanto de que hablar, pero de esta manera las cosas seguirán caminando muy lentamente y los resultados de la TV Maya seguirán posponiéndose, perdiendo credibilidad, desaprovechando la experiencia que se adquiere en la gestión, etc.

Finalmente, la invitación es para seguir apoyando y reclamando la TV Maya como servicio público al que se tiene derecho, como de todos los otros servicios que presta el Estado, para que sea eficaz y eficiente en su misión y visión.

Reitero el agradecimiento a todo el apoyo recibido, puesto que estoy seguro de que todas las cosas de la vida se consiguen en conjunto y que como seres humanos somos totalmente interdependientes. La lucha sigue por vencer la desigualdad en los medios masivos de comunicación para los pueblos indígenas, la apropiación de las nuevas tecnologías, las producciones locales y el uso del lenguaje audiovisual como medio de expresión y comunicación.