Información y Educación
Por Sergio Reyes Mazariegos
Jutiapa
Sin libertad no hay justicia, sin justicia no hay paz y los medios de comunicación están llamados a ser uno de los pilares fundamentales que sostienen estos bastiones de la democracia, para que podamos vivir en plena convivencia entre los seres humanos. La Declaración Universal de los Derechos Humanos dice: “La libertad, la justicia y la paz en el mundo se basan en el respeto a los Derechos Humanos y de la dignidad humana”.
Sin embargo, cotidianamente apreciamos que en muchos medios de comunicación escritos, televisivos o radiales, en vez de imperar esta visión, prevalece la del lucro y, como consecuencia, nos brindan muy poca formación que permita el desarrollo de una cultura general del lector, radioescucha, así como del televidente.
Cuando vemos la radio, nos resulta increíble su penetración en pleno siglo XXI. Este medio continua vigente como nunca, su magia envuelve a niños, jóvenes y adultos, ¿dónde no está presente un receptor? Su valor es imprescindible en una sociedad sedienta de ponerse al día en los acontecimientos cotidianos, la música, el deporte, entrevistas, en fin, llena un espacio que no lo puede ocupar otro medio de comunicación social. La televisión es, sin lugar a dudas la cajita mágica que cautiva a la sociedad, ya que nos brinda ante nuestros ojos el movimiento y el color de las cosas y objetos que actúan, pero no tiene aún la misma cobertura que la radio. La prensa escrita, a pesar del esfuerzo realizado por los empresarios, tampoco cubre a la mayoría de los habitantes de un país, sino que más bien llega a buen porcentaje del área urbana. Es importante señalar a la internet, que también beneficia a un grueso sector estudiantil y profesional para sus investigaciones. Ahora bien, la pregunta del millón es: ¿Cuál de estos medios informa y educa?
Las personas tenemos los derechos de informar y de ser informados, pero en este sentido debemos hacer constar que los medios presentan fortalezas y debilidades.
El periodismo puede ser casi una ciencia, es un arte, es el vehículo por excelencia que informa y educa, pero también debemos aceptar que el periodismo es emoción, es democracia, es solidaridad, es parte de uno mismo. No cabe duda que, por ello, muchas veces los medios de comunicación se exceden y no juegan papel al que están llamados en una sociedad necesitada de que medios y periodistas asumamos de manera responsable el reto histórico de contribuir con el desarrollo.







