DERECHO DE RESPUESTA A LA AVEMILGUA
Señores integrantes de la Asociación de Veteranos Militares de Guatemala
(Avemilgua):
Ante el campo pagado que publicaron el viernes 22 de julio, en nuestra calidad
de ciudadanas y ciudadanos guatemaltecos en pleno disfrute de nuestros
derechos y libertades, hacemos uso de nuestro derecho de respuesta a los
conceptos vertidos en el texto de marras.
Durante más de tres décadas, la población guatemalteca sufrió la agresión del
Estado y las fuerzas de seguridad (civiles y militares), cuya obligación era
protegerla. Lejos de cumplir con dicha responsabilidad, tal y como lo evidencian
testimonios de decenas de miles de víctimas, documentos oficiales de los
gobiernos de Guatemala y otros estados -finalmente accesibles al público-,
informes nacionales e internacionales sobre las graves violaciones a los
derechos humanos que sufrió la población, así como declaraciones en procesos
judiciales por crímenes de lesa humanidad; las autoridades, funcionarios e
integrantes de las fuerzas de seguridad, cometieron actos de genocidio contra
la población indígena, realizaron ejecuciones extrajudiciales, actos de tortura,
violaciones y abusos sexuales, desaparición forzada, exilio y desplazamiento
interno. Actos y crímenes que en su mayoría continúan en la impunidad.
En los últimos meses, procesos judiciales que estuvieron estancados por largos
años en los tribunales, han avanzado, llegando incluso a la detención para su
procesamiento en el marco de la ley, de algunos altos mandos militares del
período en el que el genocidio se aplicó como política de Estado. A diferencia
de la acción del Ejército y sus oficiales (quienes violaron la propia ley vigente y
actuaron con criminal crueldad contra sus víctimas), las familias de estas y
algunas víctimas sobrevivientes, han recurrido al estado de derecho y le han
ofrecido a los criminales el derecho de defensa y el juzgamiento con todas las
garantías que a estas víctimas siempre les fue negado. Esta actitud valiente de
parte de aquellas personas a las cuales el Estado les anuló todos y cada uno
de sus derechos de forma violenta y cruel, dista mucho de la acción cobarde de
quienes en la negación de los hechos pretenden ocultar su responsabilidad por
los actos cometidos.
Luchar porque se recupere la memoria histórica -perversamente acallada-,
porque se permita surgir libre a la verdad -tergiversada con el silencio y la
cobardía-, porque impere la justicia -adormecida por la impunidad-, lejos de ser
una insensatez, es una obligación de cualquier ciudadana o ciudadano que
aspire a vivir en una sociedad digna, justa y democrática. Algo obviamente
ajeno a los intereses y motivaciones de la agrupación que ustedes representan.
Plenamente convencidas y convencidos del valor de la paz y la democracia,
respaldamos rotundamente a las personas y entidades cuya valentía les ha
llevado a demandar justicia ante el sistema que tradicionalmente se las negó.
Respaldamos plenamente a la institucionalidad del Estado que ha empezado a
cumplir con su rol y ha llevado ante los tribunales, en el marco de la ley, a
quienes son responsables de los crímenes de lesa humanidad, profusamente
documentados.
La verdad, la memoria y la justicia, son un derecho irrenunciable de toda
persona humana que aspire a la vida con dignidad y en democracia. Nosotras y
nosotros aspiramos a esa vida y por ello, rechazamos sus afirmaciones y
reiteramos nuestra disposición de luchar por la verdad, la memoria y la justicia,
contra la impunidad, el olvido y el silencio.
Guatemala, 22 de julio de 2011
CONVERGENCIA POR LOS DERECHOS HUMANOS
Centro para la Acción Legal en Derechos Humanos (CALDH)
Centro Internacional para Investigaciones en Derechos Humanos (CIIDH)
Fundación Sobrevivientes
Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales de Guatemala (ICCPG)
Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala (ODHAG)
Seguridad en Democracia (SEDEM)
Unidad de Protección a Defensoras y Defensores de Derechos Humanos
Guatemala (UDEFEGUA)






