Cita con la prensa

“Periodistas tallados con machete”

“El periodista es un canal para informarle a la gente, no es la estrella de la película ni es el más importante, sólo es un servidor que traslada información, por eso la humildad desempeña un papel importante”, afirma Axel René Sosa, presidente de la Asociación de Periodistas de Chiquimula (APCH).

Por Odeth Alvarado, comunicadora social

cclpDesde niño tuvo la inquietud de ser periodista, pues jugaba con tubos de vinil para simular micrófonos: uno para hablar, otro para cantar y el tercero para entrevistar. Fue durante su adolescencia (tenía 15 años) cuando incursionó por primera vez en un medio: la radioemisora Perla de Oriente, de la Organización Radial Alius. Aquello ocurrió en 1978 y a partir de entonces se desempeñó como locutor, operador y reportero.

Ese año, tuvo la oportunidad de ser locutor comercial y operador del radioperiódico Correo de las siete, que se transmitía en la misma emisora. “Me levantaba a las cuatro de la mañana, todos los días, para esperar e ingresar junto con la persona que abría la radio, porque si llegaba después de las cinco, echaba llave y ya no bajaba a abrirme”, recuerda.

También formó parte del equipo de Radio Payakí, en Esquipulas, donde se desempeñó como presentador y reportero del noticiero Semanario informativo.

En 1985 se traslada a Cobán, Alta Verapaz, para emplearse, junto con Eduardo Sam Aldana (ya fallecido) como presentador del radioperiódico Correo del Norte, de Radio Norte. Al año siguiente, regresa a su natal Chiquimula para reincorporarse a la Perla de Oriente, esta vez sólo como locutor de noticias del Regional Informativo y de Correo de las siete.

Trabajó, además, para la radio Sultana de Oriente y, simultáneamente, formó parte del equipo del programa de televisión por cable Chiquimula de Visión. En 1990 condujo un programa propio, al que llamó Agenda, siempre alternado con la radio. Dirigió el radioperiódico Kerigma Noticias, en Esquipulas. De igual forma, fue corresponsal de Patrullaje Informativo, de Emisoras Unidas y, eventualmente, colaboró para los diarios Siglo Veintiuno y Al Día.

En la actualidad dirige y conduce el radionoticiero Vanguardia Informativa, en radio Chiquimuljá, y el telenoticiero Noticentro, en Telecom, en Chiquimula.

La credibilidad es fundamental

Tras 10 años de experiencia como administrador de medios y director de programas noticiosos, Sosa asegura que su satisfacción más grande “es haber podido conservar la integridad, no recibir señalamientos de ninguna persona”. Para él tienen un valor muy importante la integridad y la transparencia, como se maneja el periodismo, cuidar la imagen y, sobre todo, la credibilidad.

Gracias a esa credibilidad lograda, hace cuatro años convocó a sus colegas para formar la APCH. Su objetivo era unir al gremio para cualquier circunstancia, ya que, según él, “hay muchos poderes paralelos que afectan al periodismo. La lucha ha sido mantener esta asociación”.

Otro sueño que Sosa comparte, y que ahora es una realidad, es profesionalizar al gremio periodístico de oriente: “Nos hemos tallado con machete, somos periodistas de machete, porque no teníamos escuela y nos formamos con la experiencia. Treinta años después me di cuenta de que había que hacer un cambio”.

Luego de varios años de bregar en el oficio, su criterio en torno a la profesionalización es que ésta “debe ser la prioridad para la juventud que desea incursionar en el periodismo. Ahora, el panorama es distinto; y hay oportunidades para hacerlo, si les gusta y apasiona el periodismo, que vayan a la universidad, para después entregarse con pasión”, concluye.



“El título de periodista me lo dio el pueblo”

Conocido como El Tigre de la noticia, Marco Antonio Figueroa Valiente es de los pocos “periodistas de la vieja guardia” que se mantiene vigente en el oficio. Hijo de labriegos, nació en San Antonio Huista, Huehuetenango, el 22 de septiembre de 1936.

Por Godo de Medeiros, escritor

Marco Antonio Figueroa Valiente

Durante 13 años trabajó en San Marcos como guardalmacén, en la Dirección General de Caminos. Hacia 1971, cuando concluyó su contrato en aquella dependencia, Figueroa Valiente produjo semanalmente un programa radial que se llamó Cita con el recuerdo, cuyo formato, además de poemas y canciones románticas, incluía entrevistas con personajes de la comunidad. Se transmitía en Radio Nacional TGSM, de San Marcos.

“Debido a una rivalidad histórica entre los habitantes de la cabecera departamental y el municipio de San Pedro Sacatepéquez, la Radio Retama me regaló el tiempo de aire para que también los sampedranos sintieran como suyo el programa”, recuerda.

La cita con el periodismo

Mientras radicaba en Quetzaltenango, en 1972, fue contratado por Emisoras Unidas para integrarse al equipo del programa Catedráticos del deporte. Ese año, nos cuenta, ocurre un suceso anecdótico: “En los días de Semana Santa, se habían perdido unos niños que iban del brazo de su mamá. Entonces, César Higueros Carrillo, el director de la radio, me pidió que hiciéramos un patrullaje por las calles para encontrar a esos niños. En ese momento se gesta el nombre de Patrullaje Informativo, que se oficializa el 11 de marzo de 1973”.

Desde 1973 fue corresponsal en Quetzaltenango del Patrullaje, hasta que el 15 de agosto de 1978 se estrena como reportero de planta en la ciudad de Guatemala. Su primer reportaje lo hizo en la feria de Jocotenango, entrevistando a vendedores de comida y a los padres de familia que subían a sus hijos en la “rueda de caballitos”.

La quema de la Embajada

A las 9.50 del 31 de enero de 1980, Figueroa Valiente recibió un mensaje anónimo en el que le comunicaban que en la Embajada de España habría “una gran noticia”. “Esa fue la vez en que mi vida estuvo en peligro. Desde el segundo piso me aventaron una pelota de papeles, en los que se hallaba uno en el que me pedían que trasmitiera, porque adentro estaban oyendo Patrullaje Informativo”.

En aquel tiempo había una red de emisoras que operaba con el nombre de Servicio Centroamericano de Noticias (Sercano) y el periodista comenzó a grabar. “Yo llevaba dos grabadoras, una de ellas escondida en un maletín y otra en la mano. Cuando vi que un grupo de policías judiciales metió en un carro al abogado Mario Aguirre Godoy, intenté grabar el número de la placa y entonces me comenzaron a vapulear; me golpearon, quebraron la micrograbadora que llevaba en la mano y se llevaron la cinta. Sin embargo, pude transmitir todo lo que vi, porque no se dieron cuenta de que llevaba otra grabadora”.

El contenido de la cinta con la narración de la masacre cometida por autoridades gubernamentales fue transmitido por la colombiana Radio Caracol, y parcialmente por Emisoras Unidas. “Augusto Bauer Arzú y Odette Arzú, que eran de la Cruz Roja, intentaron ingresar en la Embajada para salvar a los campesinos que la ocupaban. Pero los judiciales no lo permitieron”, rememora Figueroa Valiente, quien el 31 de octubre de 1981 renunció de Emisoras Unidas para trasladarse dos días después a El Independiente, de Radio Nuevo Mundo, donde aún labora y donde fundó, a partir de 1982, las franjas especiales anuales de transmisión en directo de la Huelga de Dolores, la Semana Santa, el desfile del 1 de Mayo y la marcha del 20 de Octubre.

De aquella experiencia aciaga en la sede diplomática española, Figueroa Valiente recuerda que él fue el único que grabó las primeras palabras del embajador Máximo Cajal y López. “Logró salvarse, pero cuando salió de la Embajada los judiciales intentaron llevárselo en uno de aquellos autobuses que se conocían como ‘pájaro azul’. En ese momento me acerqué a él y entonces me dijo: ‘Los policías son unas bestias’. Ya no dijo más palabras”.

Un debut maravilloso

El sábado 2 de noviembre de 1981, se inició en El Independiente y ese día lo recuerda como “un debut maravilloso”, por lo que le ocurrió: “Yo estaba en el balcón que da hacia la Sexta Avenida, cuando se asomó una pareja de indígenas y me dijeron: ‘¿Aquí es la Radio Nuevo Mundo? Pues mire que se está quemando’”. En realidad, lo que se estaba quemando era el cine Sexta Avenida, que estaba en la planta baja del inmueble que ocupaba la emisora.

“Aquella fue mi primera narración en vivo en la Nuevo Mundo”, recuerda Figueroa Valiente, y añade que esa misma tarde recibió una llamada de un corresponsal en Sololá informándole que la guerrilla había tomado la gobernación departamental: “En ese momento, cuando hablábamos por teléfono, oí unas detonaciones. El corresponsal fue asesinado en el momento en que hablaba por teléfono conmigo. Por eso digo que mi debut fue maravilloso, no por los hechos trágicos, sino porque me tocó una jornada difícil”.

Donando su legado

Hace cuatro años, Marco Antonio Figueroa Valiente donó su archivo histórico a la Escuela de Ciencias de la Comunicación y a la Radio Universidad, ambas de la Universidad de San Carlos de Guatemala (Usac). Se trata de un extenso legado de cintas magnetofónicas que contienen las transmisiones en vivo de los acontecimientos que cubrió a lo largo de su carrera como reportero y enviado especial. En estas cintas se hallan reportes del conflicto armado, de la quema de la Embajada de España, de huelgas y marchas de trabajadores, del golpe de Estado de Jorge Serrano y de otros acontecimientos que han signado la historia de Guatemala en las décadas recientes.

El Tigre de la noticia dejó las calles a partir de 2006, luego de que sufriera un desprendimiento de retina y se sometiera a una operación. “Los propietarios de la radio me dijeron que ya no saliera más a cubrir noticias a la calle. Por eso ahora sólo me mantengo en la oficina coordinando y redactando reportes que me mandan los compañeros”, asegura.

Origen de El Tigre

Cuenta que, en 1978, fue asignado para una transmisión en vivo desde el zoológico La Aurora sobre el celo de unas leonas. Su fuente era Mario Dary Rivera, fundador de la Escuela de Biología de la Usac y ex rector de la carolina, abatido en 1981.

“Íbamos a transmitir en vivo. Y en el momento en que mi voz debía salir al aire, por el micrófono abierto se coló el rugido de un león. Entonces, Mario Dary me dice: ‘Antes de responderle, permítame bautizarlo, a partir de hoy, por su sagacidad y rapidez, como El Tigre de la noticia’. Ese es el origen del apodo”, relata este periodista para quien su formación se la debe, dice, a “la universidad de las calles”. Y en tono orgulloso, concluye: “Para mí, el título de periodista me lo dio mi pueblo”.

Marco Antonio Figueroa Valiente