Una aventura periodística que empieza en la cabina
“El periodismo es como la sangre y el oxígeno de mi vida”, asegura Carlos Alberto Salgado, periodista retalteco con 40 años de experiencia.
Por Yecenia Enriquez, periodista
Su sueño era ser piloto aviador, pero un accidente previo a los exámenes de admisión se lo impidió. En 1969 empieza su aventura periodística, en un programa deportivo, en la cabina de la desaparecida Radio Modelo, de Retalhuleu. Actualmente, es director del semanario El Defensor, en su natal departamento.
Durante 20 años fue corresponsal del radioperiódico El Independiente, transmitido por radio Nuevo Mundo, en donde también se desempeñó como narrador de futbol, locutor comercial, entrevistador y, algunas veces, como comentarista.
Asimismo, fue director de las emisoras Reu Estéreo y Costa Sur, de Retalhuleu; Radio Nacional TGMS y Satélite, de Mazatenango, Suchitepéquez.
Su voz se ha escuchado también en las emisoras Sur y Palmeras, en Escuintla, y Trópico, en Coatepeque, Quetzaltenango.
Recuerdos de un tiempo aciago
Salgado rememora que la década de 1980 fue la época más dura que ha vivido como periodista: “En ese lapso nadie tenía la seguridad de salir de la radio y llegar con vida a casa”. En aquellos años, el gremio periodístico fue perseguido y silenciado por las condiciones de violencia y terror institucionalizado.
“A inicios de 1980, una de las radios que dirigí fue hecha pedazos y dejaron mensajes de muerte. En esa ocasión, los responsables hicieron dos tumbas y dejaron sobre ellas una cruz”, relata Salgado y añade que, en 1986, miembros de la desaparecida Policía Nacional intentaron secuestrarlo e incendiar su casa. Aquello provocó daños y miedo en su familia, que temía que una de esas amenazas se concretara.
Periodista y locutor de éxito
“Durante más de 35 años coseché grandes éxitos al lado de connotadas figuras de la locución a nivel nacional, entre ellos, el empresario Humberto González Gamarra, asesinado en 1990”, cuenta este comunicador retalteco. Asegura que otras de sus pasiones, que es como la sístole y diástole de su vida, es el periodismo escrito, que le ha brindado herramientas y oportunidades para comunicar, opinar y entrevistar.
Para este veterano colega, que se autodefine como un periodista transparente, combativo y nunca alineado, “el locutor que se forma en la provincia de Guatemala es polifacético, ya que sabe tomar la escoba para barrer su lugar de trabajo, producir y grabar, ponerse frente a cualquier micrófono, hasta subir a una torre de 300 ó 500 pies para colocar y guiar las antenas de transmisión o recepción”.







