El ojo del editor

Cambio de época

Hace seis años y medio, en abril de 2003, la revista Sala de Redacción surgió con el objetivo de convertirse en referente del periodismo guatemalteco, pero más que como un fiscalizador como un espacio para la discusión y el debate de temas inherentes a la actividad periodística, la cual debe ser incluyente y democrática.

Cuatro fueron los resortes principales: la comunicación limitada dentro del gremio, el ambiente negativo y no proclive a la organización, la falta de impulso a las luchas para mejorar las condiciones laborales en la prensa y que en las redacciones de los medios prevalecen las decisiones de los empresarios y no de los y las periodistas.

En nuestras páginas han encontrado espacio temas de limitada difusión en los grandes medios: acceso a la información, desarrollo humano, discriminación de sectores emergentes, racismo y representación de las mujeres y la niñez, entre otros.

Hoy, luego de 77 ediciones, abandonaremos el papel, no porque creamos que ya no sea un recurso adecuado para llegar hasta los lectores, sino porque nos obliga el mejor aprovechamiento de las nuevas tecnologías, con su inmediatez y bajos costos.

Eso no significa decirle adiós al proyecto, que está en Internet desde el 18 de abril de 2007. En realidad, sólo se trata de una transición hacia lo que todo mundo apunta en la actualidad: los espacios virtuales. Por ello hemos rediseñado nuestro sitio en la Web, para generar más acceso a la información que los y las periodistas necesitan, pero también para elevar el nivel de interacción de quienes nos leen.

En nuestro renovado espacio en la Red, http://saladeredaccion.com, quienes nos visiten no sólo podrán leer nuestros acostumbrados artículos, sino también descargar mensualmente nuestras ediciones en versión PDF, incluso desde la número 1. Asimismo, podrán tener acceso a una biblioteca virtual sobre periodismo y un directorio de periodistas, con lo cual se contribuye a resolver dos de las principales carencias en el gremio.

Se podrá encontrar también conexiones con otras páginas de interés. No importa si se comulga o no con nuestros planteamientos, lo más importante para la profesionalización del gremio es el debate y actualizar nuestros conocimientos.

Sala de Redacción entra, entonces, en una nueva faceta, se incorpora de lleno en la era digital, con el mejor deseo de que juntos caminemos todos hacia un periodismo más profesional, con ese que coadyuve al crecimiento y desarrollo de nuestra sociedad. Pero eso sólo lo vamos a conseguir con el concurso de todos, con el debate civilizado de nuestras ideas y el convencimiento pleno de que una sociedad bien informada es una sociedad con mayor posibilidades de cambiar, crecer y desarrollarse.



Notas, edición 76

Solidaridad con el periodista Félix Waldemar Maas Bol

La madrugada del martes 18 de agosto desconocidos lanzaron cuatro bombas de fabricación casera contra la residencia del colega Félix Waldemar Maas Bol, presidente de la Asociación de Periodistas y Comunicadores Sociales de Alta Verapaz. Félix —director del noticiero Vídeo Prensa— no descarta que el ataque esté relacionado con su actividad periodística.
El equipo editorial de la revista Sala de Redacción se solidariza con el colega acosado y exige a las autoridades respectivas la investigación del hecho.


Cambios

TV Azteca - logoEl matutino Siglo Veintiuno, desde el 1 de agosto, tiene nuevas cabezas. Juan Carlos y Luis Eduardo Marroquín Godoy son el presidente  y el director, en su orden, de ese medio. Ambos son hermanos de Gonzalo y Oscar Clemente, directores de Prensa Libre y La Hora, respectivamente. A la vez, son primos de José Rubén Zamora, presidente de elPeriódico. Pese a los vínculos, se asegura que no toman decisiones en conjunto.

Menos de una semana después, TV Azteca Guatemala suspendió las transmisiones de sus noticieros matutino y del mediodía, además de su programa deportivo nocturno “Los protagonistas”. Ambas medidas empresariales provocaron pérdidas de fuentes de trabajo.



El Cartero, edición 76

Estas son las cartas de lectores recibidas en julio de 2009:

Me parece muy interesante su página web. Me pongo a disposición para apoyarlos desde Petén.
Atentamente,

Marvin Bámaca
Estudiante de periodismo, Centro Universitario de Petén (Cudep).
Petén, Guatemala.


Amigos y amigas, colegas, quiero felicitarlos por el contenido de la edición 75. Está interesante. La especialización de la que habla el ministro de Finanzas es un tema, creo yo, de importancia y en el que nuestro gremio debe esforzarse partiendo de la capacitación.

Hernán Guerra, revista Estrategia & Negocios,
Ciudad de Guatemala.


El contenido de la revista nos parece excelente y nos estimula mucho. Les deseamos éxitos en su labor periodística y los exhortamos a seguir adelante en este oficio tan difícil, pero a la vez tan bello, como lo dijera García Márquez.

José Luis López García, Asociación de Periodistas Integracionistas de Centroamérica (Apica)
Guatemala.




Sobre femicidio y cobertura mediática

El miércoles 26 de agosto dos medios impresos dieron cobertura al hallazgo del cadáver de una mujer, cuya muerte, indicaba el asesino en una nota, se produjo “por haber sido infiel”. Al intento de justificación del agresor parecía sumarse el de la cobertura mediática, ya que en el contenido noticioso no se ponía en cuestión ni el hecho ni el mensaje dejado junto al cadáver. Leído así, la mujer aparece ante quien lee la información como “culpable”.

En Guatemala, las cifras oficiales establecen que en 2009 se han producido más de 530 muertes violentas de mujeres, muchas de ellas, asesinadas por sus maridos, novios y/o ex maridos quienes entienden que el asesinato es una acción legítima al ver cuestionados los pilares sobre los que la sociedad construyó la masculinidad. Es decir, en una relación de dominio hacia las mujeres y de subordinación por parte de ellas.

El femicidio, como continuum de violencia que culmina generalmente en la muerte violenta, es un delito basado en la consideración de que las mujeres son seres inferiores cuyas vidas son propiedad privada de los hombres. Mensajes como “la maté porque era mía” o “porque me era infiel” están fundamentados en ese imaginario y lo refuerzan cotidianamente.

Eso explica, además, la saña que evidencian los cadáveres: violación, mutilación y desmembramiento son las evidencias concretas del desprecio y odio que, más allá del hecho concreto de la muerte, los agresores quieren dejar como mensaje explícito hacia las demás. En ese sentido, entonces, estas muertes violentas funcionan como mecanismo de control hacia las mujeres.

Por todo esto, si bien es cierto que los medios han cumplido un importante rol en cuanto a hacer visible un problema que durante siglos apareció como “privado”, también hay que decir que el tratamiento informativo ha sido cuestionable por ser sensacionalista y por no contribuir al debate social profundo de la problemática.

El peso en agenda de este tipo de enfoques y coberturas, más que problematizar el fenómeno y contribuir a la exigencia pública del derecho a la vida produce un efecto adormecedor de conciencias que naturaliza el femicidio. Es importante comenzar a erradicar los estereotipos y prejuicios del imaginario colectivo de forma tal que no impacten en el ejercicio profesional y mejore la calidad de las piezas informativas.

No se trata de ser políticamente correctos y “enfocar” correctamente una nota, sino de una tarea general que permita analizar, investigar, equilibrar las fuentes, evitar los lugares comunes, las generalizaciones, el sensacionalismo y la sobredimensión del dramatismo. Reconocer la dignidad de las muertas en Guatemala por medio de coberturas serias y responsables no sólo fomenta un mejor periodismo, sino que promueve importantes cambios sociales.