Jóvenes en Guate

Como si fuéramos un botín

Flor de María Flores

Los riesgos que muchos de los jóvenes guatemaltecos enfrentan a diario al utilizar el transporte urbano y extraurbano del país parecen no tener fin, los robos cometidos a bordo de los buses sigue siendo alarmantes. Pero si esa situación ya es mala, empeora en el caso de las mujeres.

El 12 de marzo pasado, en un bus de la ruta 203, hacia la Universidad de San Carlos de Guatemala, junto con el resto de pasajeros de la unidad fui víctima de robo por seis hombres armados. Al momento del atraco, no me angustiaba el robo de los objetos que llevaba, mis miedos eran otros. Los ladrones se llevaron mi dinero, mi reloj, mi teléfono celular, así como cargaban con cualquier pertenencia de valor que tuvieran a la vista. Mientras lo hacían, se escuchaban las voces de las mujeres jóvenes que iban en el bus, víctimas de un terrible manoseo de los ladrones cuando las despojaban de sus pertenencias. Hasta libros de texto se llevaron.

Días después de el asalto comentaba con un amigo lo ocurrido dentro del bus y una de sus observaciones fue: “Te lo dejaron barato”. Me indigné y le pregunté por qué y seguidamente él me contó que el jueves de esa misma semana, alrededor de las nueve de la mañana, dos tipos abordaron la unidad de transporte donde una amiga cercana de él viajaba, de Chimaltenango a Guatemala. A los ladrones no les bastó con despojarla de sus pertenencias, la bajaron del autobús y la violaron brutalmente. Quedó a la orilla de la carretera, lastimada y casi sin poder hablar.

Reflexionaba sobre cómo para cualquier tipo de delito la violación sexual a mujeres se convierte en un botín más para el agresor. Que conste que lastimosamente no son únicamente los extraños quienes abusan sexualmente de nosotras, esto ocurre con mayor frecuencia en el seno familiar y social donde nos desenvolvemos.

Es necesario trabajar más en una cultura de denuncia y en una educación sexual integral, para que desde una temprana edad las personas sepan que puede y que no puede ocurrir con su cuerpo.

Es inconcebible y repudiable la manera como aun en estos tiempos el cuerpo femenino es visto como un objeto del cual cualquier otro ser puede hacer uso. La violencia sexual es un hecho que debe de ser denunciado y erradicado de la sociedad guatemalteca, no puede ser posible que se nos siga educando acerca de cómo evitar una violación sexual, pero no se eduque a los demás sobre no violentarnos.