Primera plana

Relatos de un suceso lamentable

En los dos últimos días, las y los lectores de Sala de Redacción han manifestado su interés y preocupación por los sucesos del pasado 15 de enero en Quiché, donde se produjeron agresiones entre periodistas locales y otros contratados para cubrir las actividades del Partido Patriota (PP). Algunos prefirieron callar, pero recabamos varios testimonios, con el fin de brindar la mejor información posible que permita arribar a conclusiones, antes de realizar pronunciamientos.

Esperamos que este material nos permita detectar y analizar problemas internos como gremio, en prevención de otros incidentes en un año electoral que no debiera ser ensombrecido por más violencia entre colegas. Los publicamos como testimonios, para que cada quien concluya por sí mismo. Hay ya un desistimiento de acciones legales, firmado por los involucrados. Nuestra intención como Sala de Redacción no es ahondar más en el conflicto, sino llamar a la reflexión y al aporte colectivos para no repetir un suceso lamentable.

Crédito fotografías: Bernardo Montúfar, Ericka Marroquín y Oscar de León.

Relato Anónimo

“Todo empezó durante la conferencia que brindó el general Otto Pérez Molina, los periodistas se estaban codeando por encontrar el mejor ángulo. Pero el asunto se agravó al finalizar la misma. El general se retiró del lugar y se dirigió, junto a un grupo de dirigentes, hacia la pista en donde abordaría un helicóptero, mientras los  periodistas se quedaron en un corredor esperando que regresara el secretario departamental, porque lo querían entrevistar. En un lapso de aproximadamente 15 minutos, Girón regresó a provocar a los reporteros y con palabras subidas de tono increpó a Jorge Toledo. Éste le respondió de la misma manera, sin embargo, en ese mismo momento un tío de Jorge se metió e instó a su sobrino a que respondiera a la agresión, de igual forma participa en el pleito Ericka Marroquín y le dice que el problema era con Jorge, es aquí donde las cosas se salen de control. Rudy Toledo camina hacia donde está Ericka y le pega un puñetazo en la cara, en ese instante el camarógrafo interviene y todos se tiraron patadas y manotazos (todos se golpearon parejo).

Pero Jorge Toledo no se quedó conforme y fue por una piedra (y eso está grabado) y se la tiró al camarógrafo y a ella, por poco y le pega. Girón se quitó la pedrada y empezó a correr con trípode en mano a Jorge Toledo, posteriormente  éste se tropieza y cayó, lo que permitió que Girón le diera alcance e  intentara golpearlo con el trípode. Al ver esta situación hubo otros periodistas que se metieron para tratar de calmar los ánimos, también llega Ericka Marroquín para defender a Girón y le pega a Norman Rodas en la cabeza con la cámara.

Luego de este pleito hubo algunos periodistas que le dijeron a Girón que se calmara y dejara las cosas como estaban, pero se negó y dijo que él se retiraba hasta que llegara la Policía. Hubo gritos de “linchémoslo”, pero el fin no era armar una turba para que llegara, sino para que se calmara”.

Norman Rodas

“No quiero hablar ya de este asunto. Ese día se calentaron las cosas, hubo jaloneos empezados por Girón, quien llegó junto a Ericka con una actitud abusiva y prepotente al lugar donde se estaba celebrando la conferencia de prensa. No estoy acostumbrado a estar en los juzgados y esas cosas. Es más, hoy iré a la Fiscalía a retirar la denuncia que interpuse en contra de Ericka Marroquín, porque ya no quiero más problemas, esto me ha causado muchos problemas; incluso Ericka puso una denuncia en contra de nosotros los periodistas de Quiché, yo lo que quiero es evitar más problemas y  desligarme de este asunto porque me llaman unos y otros. Se han tergiversado mucho las cosas y creo que ya tiene intereses políticos y aquí hay sectores poderosos”.

Ericka Marroquín

Periodista y relacionista pública

“Junto con mi compañero Édgar Girón formamos una pequeña empresa productora y ofrecemos servicios de coberturas. El Partido Patriota (PP) nos contrata en algunas ocasiones, en otras no. Es un servicio privado. El sábado 15 de enero nuestra misión era documentar lo sucedido en la reunión privada del PP y luego grabar y atender la conferencia de prensa. Posteriormente nos moveríamos a otra localidad. Nuestro tiempo siempre es muy corto, porque la gente del partido viaja en helicóptero, pero nosotros vamos por tierra, eso nos obliga a acelerar el paso.

Ese día llegamos a Quiché, corriendo, cuando empezaba la reunión privada entre Otto Pérez Molina, el capitán Galdámez y los precandidatos a alcalde de El Quiché. Afuera de donde ésta se realizaba, en la antesala, estaba ya la mesa lista para la conferencia. Había ya unos periodistas en el lugar, al parecer, de televisión por cable. Como la seguridad del PP ya nos conoce, permitieron el ingreso de Édgar, yo me quedé afuera, ya que mi presencia en la reunión era innecesaria. Comencé a escuchar que algunos periodistas expresaban su molestia, con palabras fuera de tono ‘¡Por qué a ese gordo.. (términos ofensivos)… además de que llega tarde sí entra y nosotros no?, expresaron, entre otros comentarios similares. En esos casos, mi trabajo es decirles que esperen sólo un ratito y que ya luego atenderán a todos, pero preferí coloca el trípode  en el centro, frente a la mesa de los conferencistas, para que estuviera listo cuando ellos salieran de la reunión privada.  Me despegué de allí y fui a atender otros asuntos.

Cuando terminó la reunión, fui a la antesala y noté que nuestro trípode había sido retirado de donde lo había colocado y arrinconado en una pared. Édgar lo tomó y montó la cámara, luego se dirigió a un periodista y le dijo ‘Vos, sólo dame un tirito para meter mi trípode’, pero el reportero le contestó: ‘Nel, mano, si nosotros llevamos horas de estar acá’. Entonces Édgar fue con el reportero de Nuestro Diario y le dijo: ‘Vos, ¿no me das chance?’. Este corresponsal también le dijo que no y repitió que ellos llevaban rato de estar esperando. Al tercer intento de Édgar por conseguir un espacio, los reporteros cerraron el grupo y le fue imposible conseguir un espacio. Nos ubicamos lo mejor que pudimos, en una esquina, y sólo le advertí a los conferencistas que vieran para allá cuando respondieran las preguntas.

Ya casi hacia el final de la conferencia, como Édgar tenía la cámara alzada y hacía mucho esfuerzo para que no le temblaran los brazos, un periodista se condolió y lo dejó pasar y hacer unas tomas mejores. Cuando la conferencia terminó, Édgar se disculpó por haberle quitado un poco el espacio y le agradeció el gesto. Fue entonces cuando un periodista comenzó a recamarle con palabras fuera de tono que qué nos creíamos, que sólo porque veníamos de fuera.  Eso dio inicio a los actos violentos.

Del localito donde estábamos ala calle había una grada muy alta, ahí recibí el primer manotazo en el ojo. Yo no conocía al periodista, después me enteré que se llamaba Jorge Toledo Ruano, un chico muy joven. Mi única reacción fue cerrar los ojos, luego me lanzó otro a la quijada. Yo me desestabilicé y solté el trípode, Édgar entonces lo tomó. Me ofusqué y confronté decididamente a mi agresor. Entonces me tiraron otro manotazo, uno más metió su mano entre mi chumpa, para jalarme de la blusa y me la rompió; entonces se armó un jaloneo, que finalmente acabó cuando otros periodistas trataron de calmar la situación.

Como debíamos trasladarnos a otro lugar, preferimos irnos de ahí, pero antes de pasamos a una gasolinera. Ahí estábamos cuando sentí una patada en la espalda y una manada en la nuca. Me desequilibré. Era Jorge Toledo de nuevo, quien traía una gran piedra y comenzó a amenazarnos a Édgar y a mi, hasta que finalmente decidió lanzársela a Édgar. La piedra impactó en algunos toneles que había en la gasolinera. Luego de ese momento mi compañero tomó el trípode y comenzó a perseguir a Toledo, quien le decía a sus compañeros: ‘¡Vénganse, vénganse!’. El perseguido tropezó y fue cuando Édgar lo alcanzó y le pegó con el trípode. Norman Rodas, al parecer pariente de Jorge,  ha recogido el trípode y se lanza a Édgar. Mi reacción de defensa de mi compañero es pegarle con lo que yo tenía a la mano, que era la cámara fotográfica, y le pego en la cabeza, llegan otros y entre más o menos seis periodistas comienzan a agredir a Édgar, a patearlo. Édgar recoge el trípode y lo blande, retrocedemos y nos metemos al vehículo. Ahí estábamos cuando los periodistas comienzan a gritar: ‘¡Lichémolos, linchémolos!’. Al escuchar eso, el encargado de la gasolinera se acerca a nosotros, nos pide que nos vayamos, pues tiene miedo de que le vayan a quemar la gasolinera’.

Estábamos en esas cuando el corresponsal de Nuestro Diario en Quiché llama a la Policía. En pocos minutos llegan agentes y yo sentí un gran alivio. Nos trasladan a la comisaría y estando ahí aparece el corresponsal de Nuesto Diario, que iba identificado con el logo de la empresa en su vestimenta y me dice: ‘Ya llamé a Zapeta y ya vas a ver lo que te va a pasar’. Luego agrega: ‘Ya hablé en la cárcel y tengo mis contactos adentro y ahí te van a violar, los van a violar a los dos’. Luego se dirige al corresponsal de Guatevisión: ‘Ya tenemos luz verde, dice Mario Rivera que los jodamos’. También agrega después: ‘Zapeta dice que sí, que puede encargarse’. Le pregunté a un policía quién era Zapeta y este agente me dijo que era una autoridad que movía a la comunidad para los linchamientos. Cuando la Policía oyó eso, reforzó la seguridad. Los periodistas gritaban; ‘¡Que se identifiquen, que se identifiquen!’. Édgar comenzó a desmayarse y entonces lo llevaron a un hospital, los periodistas se fueron detrás yo me quedé en la comisaría.

Estando yo en ese lugar, llegó la fiscal del MP. Yo tenía golpes visibles, mi blusa destrozada como prueba y también la piedra que nos habían lanzado, pero ni la fiscal ni la policía me tomaron declaración ni me pidieron las pruebas. Cuando les pregunté, me dijeron que lo harían después. Yo pensé que la policía nos estaba cuidando, pero no, resultó que en realidad habían capturado a Édgar, quien permanecía en el hospital. Decidí hospedarme en un hotel y sólo salí de ahí durante unas horas, encubierta, para recoger unos chips que Édgar tenía. Luego, me dijeron que le dictarían arresto domiciliario, pero como la notificadora nunca llegaba, salimos a buscarla. Ella, que se llama Susana Vino, dijo que se había perdido. Al finí logramos sacar a Édgar, la policía nos escoltó con varias patrullas para salir de Quiché.

Otto Pérez Molina y Roxana Baldetti estuvieron llamándonos para ofrecernos apoyo, yo les dije que no era necesario, porque creía que la Policía nos cuidaba. En los últimos días hemos recibido de ellos por lo menos tres llamadas, pero he dejado de contestar, porque no quiero que esto se politice. En realidad fue una agresión a trabajadores privados. Se comunicaron con nosotros la Oficina de Responsabilidad de la PNC y la del Procurador de los Derechos Humanos, para investigar si recibimos protección suficiente. Lo sucedido estuvo muy feo, muy feo. Llamé a la gente de Guatevisión para advertirles del comportamiento de su corresponsal en aquel lugar”

Por fortuna, el jueves 20 fuimos a reunirnos con Los Toledo a Quiché y acordamos que ellos retirarían la demanda y nosotros desistiríamos de iniciar cualquier tipo de proceso. Ayer con Édgar, durante el regreso, conversamos que nos sentimos satisfechos lo que hicimos y logramos ver en los ojos de los Toledo que estaban los arrepentidos, quizá en ese momento de ofuscamiento nosotros no hicimos algunas cosas correctas, pero sí lo justo, porque lo hicimos para defendernos”.

Héctor Cordero

Corresponsal

“Yo llegué a la comisaría a las 17:30, el lugar estaba lleno de gente del Patriota, el abogado y otra vez había insultos de ambos lados. Se exigía que se dieran los nombres de estas personas del PP. Ver a tanta gente de ese partido caldeó más los ánimos de los periodistas. En ese entonces el Comisario no estaba, llegó como a las seis de la tarde muy molesto y como con 20 elementos. Quisimos buscar su versión y él dijo que eso estaba ya en poder del MP y que él no podía informar. Que eso había sido un pleito entre los periodistas, el camarógrafo y su acompañante.

A eso de las 18:30 llegó el auxiliar del MP y se reunió a puerta cerrada con el Comisario. Al final dispusieron que no se iban a dar los nombres de la gente del Patriota, había molestia. A las nueve de la noche, se nos indicó que el camarógrafo del PP tenía problemas de presión y que lo iban a trasladar al hospital. También se produjo molestia, lo llevaron al hospital y los periodistas lo siguieron. En el hospital, el médico dijo que había un problema de presión alta y le dio ingreso. Yo me fui de ahí como a las once.

En la comisaría hubo cruce de palabras, en algún momento, alguien dijo ‘¡Línchenlos!’, pero era más bien una expresión de disgusto, es ilógico pensar que se iba a linchar a alguien dentro de una comisaría. Además, yo personalmente estoy en contra de los linchamientos y me he expuesto a situaciones peligrosas por mantener esa postura. Lo que pasa es que había mucha molestia porque se manifestó mucha prepotencia de la gente del PP.

Sucede también que ya ha habido experiencias previas con gente de prensa de los candidatos que llegan de la capital, con mucha prepotencia. Se producen encontronazos por eso. A mí me pasó ya, en Pachalum, con dos reporteros de televisión”.

Bernardo Montúfar

Corresponsal

“El Partido Patriota convocó a una conferencia de prensa, los periodistas del Quiché llegaron a la sede de la agrupación política con bastante tiempo de anticipación y colocaron sus equipos de grabación. Dio inicio la conferencia y minutos después llegó este individuo (Girón) y con lujo de fuerza intentó meterse entre el grupo de reporteros. Primero llegó al lugar donde yo estaba y me dijo: ‘mirá, hacete a un lado, ¿vos estás grabando?’. ‘Simón, estoy grabando’, le dije, luego se dirigió a otros dos compañeros, igual se negaron y le contestaron que ellos habían llegado temprano para cubrir la actividad. Girón ya un poco exaltado dijo “¡Ála puta, mierda!”. Nosotros nos sorprendimos, porque no estábamos buscando ningún tipo de problema, entonces el expandió su trípode y puso la cámara y creímos que el problema ya había terminado.

Al finalizar la conferencia, nos quedamos en las afueras de la sede del Partido Patriota por espacio de unos 15 minutos, a la espera de obtener algunas entrevistas. En ese lapso llegó este señor bastante enfurecido y se dirigió en contra de uno de mis compañeros y éste le pidió que agarrara la onda, porque ellos (los periodistas) no tenían ningún problema, pero siguió alegando varias cosas y se abalanzó en contra de otro colega, entonces vi que esta muchacha o señora trató de defenderlo y le pegó a otro reportero, fue ella la que agredió, el compañero lo que hizo fue separarse y ella lo desafiaba para que le pegara, entonces me dije: ‘¡qué tipo de periodistas son!’.

Acto seguido, este señor agarra su trípode y se lo fue a deshacer en la espalda de Jorge Toledo, entonces Norman Rodas trató de separarlos, pero esta señora se acerco por detrás con un objeto y le pegó en la cabeza a Rodas, ocasionándole una herida profunda, que necesitó una saturación de ocho puntos. Lo único que le dije en ese momento a este señor fue: ‘¡Mirá, vos,  ya viste lo que le hiciste a mi amigo!’. Lo que nosotros tratamos de hacer fue separarlos.

Lo que hicimos fue accionar esto ante las autoridades, de hecho desde casi las 4 de la tarde hasta las 23:30 estuvimos en la policía para que se le diera el trámite respectivo a la denuncia, porque yo  fui denunciante ante la PNC. Lo único que pretendíamos nosotros era que se sentara un precedente por la agresión que sufrieron los compañeros, todo el grupo de periodistas estamos consternados con este hecho y lo repudiamos, no permitiremos que alguien que se hace pasar por un periodista venga agredirnos sin ningún motivo.

Yo en ningún momento la amenacé, nunca crucé palabras con ella.  Ella no tendría argumentos para señalar, porque los únicos que ocasionaron esa situación fueron ellos.

El problema lo inició este señor con su actitud, la primera impresión de nosotros fue un poco de susto por su accionar violento, ya que nosotros en ningún momento lo provocamos. Su actitud es antiprofesional y antiética.  A ella se le vio agrediendo a los periodistas, incluso hay videos donde ella aparece”.

Edin Palma

Comisario

“Lo que sucedió ese día es que la señora que venía dijo que ella también quería poner una denuncia y se le dio espacio. Desconozco el contenido de la misma. Nosotros no redoblamos la seguridad por una posible amenaza de linchamiento, lo que sucede es que siempre que hay un problema y se junta mucha gente se refuerza la seguridad, como medida preventiva. Ese día había como 10 gentes de aquí y como tres de la capital, además, había cambio de guardia”.

Aura Teresa Colindres,

Fiscalía Especial de Delitos contra periodistas y Sindicalistas

El caso se encuentra en la Fiscalía Distrital de Quiché, el fiscal aún evalúa si trasladará el caso a esta Fiscalía. Hasta el momento desconocemos las denuncias que existen, pero si recibimos el expediente, le daremos el trámite correspondiente.