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	<title>Sala de Redacción &#187; Primera plana</title>
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	<description>Revista especializada en periodismo</description>
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		<title>La prensa, en arenas políticas movedizas</title>
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		<pubDate>Tue, 13 Oct 2009 17:35:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sala de Redaccion</dc:creator>
				<category><![CDATA[Primera plana]]></category>

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		<description><![CDATA[Las acciones del Gobierno de facto de Honduras contra los medios masivos muestran que la libertad de expresión es amenazada en América Latina, tanto por los regímenes de tinte socialista como por los de derechas. 
<br />
América Latina ha comenzado a llamar la atención de otras potencias, pues ya no se le ve como un área completamente influida por EE.UU. y porque se considera, además, que la relevancia de la nación del Norte va hacia la baja. Otra circunstancia relacionada con el despegue es que su empresariado protagoniza más en el escenario continental, modificando comportamientos de intercambio comercial de la región.
 
Para los conservadores, América Latina enfrenta un período de recesión democrática. Para otros, está en una etapa decisiva de su empoderamiento.
]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h4>Las acciones del Gobierno de facto de Honduras contra los medios masivos muestran que la libertad de expresión es amenazada en América Latina, tanto por los regímenes de tinte socialista como por los de derechas.</h4>
<h5>Por Evelyn Blanck, periodista</h5>
<p>América Latina parece un polvorín hoy día. Como muestra, el presidente venezolano, Hugo Chávez, ha manifestado abiertamente su descontento por la decisión del mandatario colombiano, Álvaro Uribe, de autorizar a EE.UU. que sea instalada una base militar en La Guajira, área fronteriza entre Venezuela y Colombia. Al parecer, Chávez se ha enfurecido más porque el jefe de las fuerzas militares colombianas declaró a finales de agosto que su país está dispuesto a acoger hasta siete bases estadounidenses.</p>
<div id="attachment_678" class="wp-caption alignleft" style="width: 310px"><img class="size-medium wp-image-678" title="Primera plana, edición 77" src="http://saladeredaccion.com/revista/wp-content/uploads/2009/10/pp0177-300x186.jpg" alt="Hugo Chávez y Roberto Micheletti, presidentes de Venezuela y Honduras, respectivamente, representan extremos ideológicos. " width="300" height="186" /><p class="wp-caption-text">Hugo Chávez y Roberto Micheletti, presidentes de Venezuela y Honduras, respectivamente, representan extremos ideológicos. </p></div>
<p>El Consejo de Defensa de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) está ocupado estudiando el problema suscitado por la decisión de Colombia y también por el rechazo a la misma. El gobernante venezolano se opone porque asegura que EE.UU. desea controlar y espiar a los países vecinos de Colombia, ya que cuenta con claros intereses geopolíticos en la región. Uno, indica Chávez, es el Orinoco, que representa la reserva de petróleo más grande del mundo; otro, la Amazonía, de enorme riqueza en material de recursos naturales, y el tercero, la zona fronteriza compartida entre Brasil, Uruguay, Paraguay y Argentina, donde se haya la reserva de agua dulce más grande del planeta.</p>
<p>Colombia y otros países suramericanos, que intentan bajar el nivel de tensiones, aducen que la presencia estadounidense es necesaria para acabar de una vez por todas con la amenaza del narcotráfico y que no hay fines ocultos de la ayuda, que convirtió a Colombia en el tercer país en recibir más asistencia por parte de EE. UU.</p>
<p>Sin embargo, no son nuevas las resistencias al Plan Colombia, que data de 2000 y que es presentado por EE.UU. y los colombianos para procurar la paz en la región y combatir de manera efectiva el narcotráfico. Desde hace varios años, regímenes como el cubano lo definen como un plan imperialista, cuyos fines verdaderos son controlar valiosos recursos en América del Sur y acabar con las resistencias de los llamados regímenes neopopulistas o impulsores del Socialismo del siglo XXI.</p>
<p>Si algo dejan claro las situaciones descritas es que hoy el panorama es distinto al de finales de la Guerra Fría (1989). América Latina ha comenzado a llamar la atención de otras potencias, pues ya no se le ve como un área completamente influida por EE.UU. y porque se considera, además, que la relevancia de la nación del Norte va hacia la baja.</p>
<p>Otra circunstancia relacionada con el despegue de América Latina es que su empresariado protagoniza más en el escenario continental, modificando los que hasta ahora eran los comportamientos de intercambio comercial de la región. De hecho, las ideas originales de la fundación de la Unasur estaban orientadas a desarrollar acuerdos para infraestructura, energía y libre comercio. Ahora, con los presidentes Chávez, Lula da Silva, Rafael Correa y Evo Morales predominan los temas políticos.</p>
<p>Para los conservadores, América Latina enfrenta un período de recesión democrática, como lo ha dicho recientemente el canciller chileno, Mariano Fernández. Para otros, está en una etapa decisiva de su empoderamiento.</p>
<p><strong> </strong></p>
<h3><strong>Los efectos</strong></h3>
<p>Este nuevo panorama regional afecta a todos los países de distinta manera. En América Central, uno de los ejemplos más recientes es el golpe de Estado en Honduras contra Manuel Zelaya. A su llegada a la presidencia, en 2006, ese político era concebido también como un partidario de la libre empresa, miembro y presidente de cámaras y asociaciones industriales; una opinión errada dicen quienes recuerdan su papel en el Fondo Hondureño de Inversión Social. Una vez en el Gobierno, Zelaya y algunos miembros de su partido —incluso Micheletti, según fuentes diplomáticas— mostraron simpatías hacia la izquierda, que los llevaron a adherirse en octubre de 2008 a la Alianza Bolivariana de las Américas (ALBA) y a sostener una relación amistosa con Chávez.</p>
<p>Para ciertos sectores poblacionales hondureños, la adhesión al ALBA significó recibir beneficios por combustibles proporcionados con facilidades de pago, préstamos blandos y la donación de 100 tractores agrícolas, además de US$100 millones para las pequeña y mediana empresas, viviendas y servicios médicos para familias de escasos recursos.<span id="more-677"></span></p>
<p>Sin embargo, la influencia de las naciones bolivarianas y de sus mandatarios, que han empezado a combatir con acciones legales un sistema que según ellos ha permitido el imperialismo estadounidense, originó la reacción violenta de la derecha hondureña y provocó oleadas en la región.</p>
<p>Analistas consideran que en el continente se libra una lucha ideológica, que no es ajena a los fuertes intereses económicos ni al armamentismo suramericano. Esta pugna ha provocado que los Estados y grupos de poder en toda América Latina asuman posiciones.</p>
<p>Algunos de estos posicionamientos son explicados no sólo por la coyuntura, sino por los procesos históricos de cada región. En Colombia, por ejemplo, priman más los intereses de acabar con el narcotráfico y la guerrilla que los de desprenderse de la influencia de EE.UU. En Chile, donde no ha dejado de prevalecer el pensamiento conservador, privilegian los intereses de continuar marcando el paso del desarrollo económico en la región, con base en un modelo neoliberal.</p>
<p>En países como Guatemala y Honduras, por ejemplo, hay sectores con poder donde todavía impera la idea de que el capitalismo significa desarrollo y el comunismo o socialismo, atraso y dictadura. El capitalismo es visto, pues, como sinónimo de democracia, una idea fuertemente impulsada en la década de 1960 y antes, en espacios como la Alianza para el Progreso, una propuesta de John Kennedy.</p>
<p>El rechazo se extiende a cualquier cosa que parezca con tinte socialista: los grupos de izquierda, las ONG y la comunidad internacional, principal impulsora, por lo menos en el discurso, de modelos de gobierno que respeten y promuevan los derechos humanos.</p>
<blockquote>
<h4 class="nombre">Panorama</h4>
<h4 style="text-align: center;">“Salida es política”</h4>
<p>La crisis en Honduras, eminentemente política, no justifica la presencia de fuerzas multinacionales, considera un alto funcionario de la ONU que solicitó no ser nombrado.</p>
<p><img class="size-full wp-image-679 alignleft" style="border: 0pt none; margin: 2px 6px;" title="ONU" src="http://saladeredaccion.com/revista/wp-content/uploads/2009/10/pp0477.png" alt="ONU" width="94" height="78" />A su juicio, en el país centroamericano “no hay guerra civil, no hay conflicto interno, no hay grupos armados enfrentándose unos contra otros, no hay rebeldes armados desestabilizando al Gobierno, no hay presencia de ejércitos agresores extranjeros en suelo hondureño ni hay grupos distintos ocupando diferentes partes del territorio”.</p>
<p>Debido a que ninguna de las situaciones anteriores existe, el diplomático sostiene que la crisis se puede resolver mediante la negociación política, sin que la ONU envíe un contingente de Cascos Azules.</p>
<p>La salida ocurrirá, prevé, en las próximas semanas, “con la realización de elecciones generales que, dicho sea de paso, ya habían sido convocadas con anterioridad a la salida de Zelaya, con el agregado que no es el Gobierno el que convoca, sino el Tribunal Electoral Independiente, entidad completamente autónoma”.</p></blockquote>
<h3><strong></p>
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		<title>La necesidad de la autorregulación</title>
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		<pubDate>Fri, 11 Sep 2009 16:10:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sala de Redaccion</dc:creator>
				<category><![CDATA[Primera plana]]></category>

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		<description><![CDATA[Las acciones del Gobierno de facto de Honduras contra los medios masivos muestran que la libertad de expresión es amenazada en América Latina, tanto por los regímenes de tinte socialista como por los de derechas. 
<br />
América Latina ha comenzado a llamar la atención de otras potencias, pues ya no se le ve como un área completamente influida por EE.UU. y porque se considera, además, que la relevancia de la nación del Norte va hacia la baja. <br />
Para los conservadores, América Latina enfrenta un período de recesión democrática, como lo ha dicho recientemente el canciller chileno, Mariano Fernández. Para otros, está en una etapa decisiva de su empoderamiento.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h5>Por Sala de Redacción</h5>
<h4>Es frecuente que se detecten sesgos o imprecisiones en notas periodísticas y que a quienes resulten afectados se les niegue el derecho de aclarar lo divulgado. Eso debería ser contrarrestado con normas de autorregulación contenidas en manuales de ética donde, además, se incluya la cláusula de conciencia.</h4>
<p>Las principales corrientes éticas establecen que los periodistas son responsables, en primer lugar, ante las audiencias a las que se dirigen y no deben estar subordinados a poderes públicos u ocultos ni a grupos empresariales que buscan beneficios en detrimento de amplios sectores ciudadanos.</p>
<p>Por diversas razones —políticas, ideológicas o comerciales, por ejemplo— la mayoría de medios dejan de informar con equilibrio. Para muestra, recientes publicaciones de los matutinos elPeriódico y Prensa Libre.</p>
<h3><strong><img class="alignleft size-medium wp-image-287" style="border: 0pt none; margin: 0px 5px;" title="Sala de Redacción - Primera plana" src="http://saladeredaccion.com/revista/wp-content/uploads/2009/09/pp01-273x300.jpg" alt="Sala de Redacción - Primera plana" width="273" height="300" />elPeriódico y MadreSelva</strong></h3>
<p>El 16 de julio, <em>elPeriódico </em>publicó una página titulada “Métodos radicales contra la explotación de recursos”, donde hizo una crítica al <em>Manual de resistencia ecologista</em>, editado por el Colectivo MadreSelva.</p>
<p>Aun cuando en la nota se consigna que el manual llama a la realización de acciones pacíficas y enmarcadas dentro de la legalidad, la pieza es ilustrada con un vehículo en llamas. En el pie de foto se indica: “El documento manda la forma de actuar contra todo aquel a quien se considera su adversario. El 12 de enero de 2005, pobladores de Sololá quemaron un camión que transportaba un cilindro que iba dirigido a la empresa minera Montana”.</p>
<p>La ilustración con un hecho del cual MadreSelva fue ajeno, más la descripción que se hace del manual —como “documento con lineamientos similares a los de la guerra popular prolongada”— configuran un sesgo desfavorable a la imagen del grupo ecologista.</p>
<p>Lo más preocupante es que la publicación tergiversa contenidos del documento, con lo cual se hace creer a las y los lectores —quienes difícilmente tendrán acceso a éste y a verificar lo que publica el medio— que el Colectivo insta a las organizaciones comunales a realizar campañas negras o de guerra psicológica, así como descalificar propuestas y personajes. Como se lee en los contenidos del manual, en el subtítulo “Estrategias del adversario”, página 41, éstas son acciones que los integrantes de MadreSelva han observado realizar a las empresas interesadas en desarrollar megaproyectos. En ningún momento el Colectivo sugiere a realizar este tipo de acciones, sino que, por el contrario, muestra el camino legal para la defensa de los derechos colectivos y a un medioambiente sano.</p>
<h3><strong>Más descalificaciones</strong></h3>
<p>Un día después, el 17 de julio, el mismo medio, en su editorial, descalifica el documento de MadreSelva (“¿Resistencia contra el progreso?”, Pág. 14), en el cual se repite la opinión de que el manual posee “lineamientos similares a los seguidos años atrás por los activistas de la Guerra Popular Prolongada”.</p>
<p>En conversación sostenida con el presidente del diario, Jose Rubén Zamora, éste expuso que las notas, de las cuales se hizo completamente responsable —incluso, aseguró que ordenó que fueran publicadas a pesar de que otros miembros de elPeriódico<em> </em>se opusieron—, obedecen a su preocupación de que grupos como el Colectivo se opongan al desarrollo del país.</p>
<p>Su interlocutor principal, José Cruz, representante de MadreSelva, explicó que no se oponen a tales proyectos, sino a que éstos se hagan irrespetando los derechos de las comunidades afectadas. Zamora ofreció espacios en el medio para aclarar su postura, pero advirtió que haría otra publicación con su nombre sobre el tema.</p>
<p>El miércoles 29 de julio, Zamora publicó otra columna, en la cual cuestionó las formulaciones de Cruz y MadreSelva. Además, expresó: “Debemos desactivar la polarización en torno a recursos naturales-crecimiento-desarrollo. La polarización es pariente muy cercana de los dogmatismos y sirvienta de la intolerancia. Demasiado hemos sufrido los guatemaltecos por esas calenturas infantiles de los extremismos, para que volvamos a caer en las mismas”. Con ello insistió en presentar a la organización como bélica o confrontativa. Al mismo tiempo, hizo señalamientos personales en contra de la periodista Evelyn Blanck, quien acompañó a Cruz durante su encuentro con Zamora. Integrantes del Colectivo y la periodista enviaron comentarios aclaratorios, los cuales, sin embargo, fueron censurados; es decir, no expuestos públicamente en el <em>blog </em>del medio.</p>
<p>Un aspecto preocupante de las actuaciones señaladas es que MadreSelva goza de medidas cautelares, luego de haber formulado una denuncia por amenazas en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Actuaciones como éstas podrían incrementar los riesgos en contra de sus integrantes.</p>
<p>El Colectivo ha optado por anexar al expediente abierto en la CIDH las publicaciones realizadas en elPeriódico, ya que surgen en un contexto general de descalificación y campañas de desinformación contra grupos sociales.</p>
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		<title>Honduras: golpe de Estado y apagón mediático</title>
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		<pubDate>Thu, 10 Sep 2009 17:05:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sala de Redaccion</dc:creator>
				<category><![CDATA[Primera plana]]></category>

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		<description><![CDATA[Quienes defenestraron a Zelaya Rosales impusieron su voluntad a medios y periodistas, además de contar con el apoyo de un gran sector de la prensa conservadora local, en particular impresa y televisiva. “Desde la madrugada de ese domingo, los militares cortaron todo tipo de comunicación, excepto los teléfonos celulares. Durante la tarde de ese día se inventaron la historia de que Zelaya había renunciado y eligieron a Roberto Micheletti, con la complicidad de los medios” afines a los golpistas, relató el periodista hondureño Freddy Tejada.

Al respecto, Frank La Rue, relator de la ONU para la Libertad de Expresión, enfatizó: “Algunos de los grandes medios, que representan intereses que probablemente están de acuerdo con el golpe, se autocensuraron: mientras sucedió el golpe transmitieron caricaturas, y eso parece que no fue el Estado, sino una decisión institucional”.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h4>Censura, autocensura, persecución, intimidaciones y expulsiones de periodista son consecuencia del golpe de Estado contra el presidente hondureño, Manuel Zelaya Rosales, ocurrido el domingo 28 de junio.</h4>
<h5>Por Sala de Redacción</h5>
<p><img class="alignleft size-medium wp-image-464" style="border: 0pt none; margin: 0px 10px;" title="Honduras, golpe de Estado y apagón mediático" src="http://saladeredaccion.com/revista/wp-content/uploads/2009/09/primeraplana-140x300.jpg" alt="Honduras, golpe de Estado y apagón mediático" width="140" height="300" />Quienes defenestraron a Zelaya Rosales impusieron su voluntad a medios y periodistas, además de contar con el apoyo de un gran sector de la prensa conservadora local, en particular impresa y televisiva.</p>
<p>“Desde la madrugada de ese domingo, los militares cortaron todo tipo de comunicación, excepto los teléfonos celulares. Durante la tarde de ese día se inventaron la historia de que Zelaya había renunciado y eligieron a Roberto Micheletti, con la complicidad de los medios” afines a los golpistas, relató el periodista hondureño Freddy Tejada.</p>
<p>Al respecto, Frank La Rue, relator de la ONU para la Libertad de Expresión, enfatizó: “Algunos de los grandes medios, que representan intereses que probablemente están de acuerdo con el golpe, se autocensuraron: mientras sucedió el golpe transmitieron caricaturas, y eso parece que no fue el Estado, sino una decisión institucional”.</p>
<h3><strong>Oscuridad informativa</strong></h3>
<p>Contrario a algunos periodistas y políticos, la mayoría de población hondureña vivió horas de incertidumbre, pues los medios, presionados por los golpistas, dejaron de informar o lo hicieron parcialmente. Así, por ejemplo, fueron sacados del aire los canales 8 y 36, ubicados en la capital, y las radios Globo y Progreso. Otras estaciones emitían programas deportivos o de música tropical.</p>
<p>Incluso, fueron interrumpidas las transmisiones de cadenas internacionales —como CNN y Telesur— o de otros países cercanos —Guatevisión y Teletica, de Guatemala y Costa Rica respectivamente—. Mientras tanto, las ediciones online de los principales diarios reportaban con un sesgo favorable a los golpistas.</p>
<p>Con el objetivo de conocer el paradero de Zelaya, decenas de periodistas acudieron a la Casa Presidencial la mañana del domingo 28, pero fueron obligados a retirarse de ese punto por militares armados, quienes les apuntaron con fusiles.</p>
<p>Casi de inmediato, se conoció que al caricaturista Allan McDonald había sido detenido junto con su hija de 17 meses. Miembros del ejército lo sacaron de su casa, en Santa Lucía, a unos ocho kilómetros de la capital, de donde sustrajeron caricaturas de McDonald y las quemaron. Para esas horas, periodistas hondureños buscaban información del golpe de Estado en Internet o llamaban a otros países para conocer al respecto.</p>
<p>Al día siguiente, a siete periodistas de medios internacionales les fue privado su derecho de locomoción por 10 soldados, reportó la agencia Associated Press (AP). Adriana Sivori, María José García y Larry Sánchez, de Telesur, fueron detenidos junto con Nicolás García y Esteban Feliz, de la AP, más dos asistentes no identificados. Oficiales militares hondureños indicaron que habían sido detenidos por “medidas de seguridad”, mientras directivos de Radio Globo denunciaban haber sido acallados por un comando castrense. Los cortes de energía eléctrica continuaban, con sus consecuentes obstáculos para sintonizar radio y TV, más el acceso a Internet.</p>
<p>Durante esa jornada, la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, de la OEA, condenó “las limitaciones a la libertad de expresión en Honduras, ocurridas luego del golpe de Estado y la ruptura del orden constitucional en ese país”.</p>
<blockquote><p><img class="alignleft size-medium wp-image-463" style="border: 0pt none; margin: 0px 10px;" title="Honduras, golpe de Estado y apagón mediático" src="http://saladeredaccion.com/revista/wp-content/uploads/2009/09/primeraplana2-253x300.jpg" alt="Honduras, golpe de Estado y apagón mediático" width="162" height="192" /><br/>El 6 de julio, La Prensa divulgó una fotografía donde se ve el cuerpo de Isis Obed Murillo, auxiliado por otras personas. Al día siguiente, el diario publicó una disculpa con la fotografía de Murillo ensangrentado. “Por un error en su proceso, (…) la gráfica salió distorsionada, difiriendo de la original. Pedimos (sic) disculpas por la falla, que contradice la política editorial de LA PRENSA”. Ese medio, junto con otros impresos, ha sido calificado de proclive a los golpistas y de manipular la situación.</address>
</blockquote>
<h3><strong>Abusos por doquier</strong></h3>
<p>En un hecho aún no aclara, el 3 de julio fue asesinado el periodista Gabriel Fino Noriega, de 42 años, cuando salía de la Radio Estelar,  donde presentaba un programa informativo diario. <strong> </strong></p>
<p>De acuerdo con el Comité para la Libre Expresión de Honduras (C-Libre), Canal 36 reanudó transmisiones el 4 de julio, seis días después de estar fuera del aire. Sin embargo, Micheletti aseguró a la agencia Efe que ninguna estación de TV estaba intervenida. Si el 36 difundía su señal con irregularidades se debía a que “de repente han tenido sus problemas para iniciar por cualquier circunstancia”, excusó el gobernante de facto.</p>
<p>En contraposición, un reportero hondureño no nombrado por BBC Mundo reafirmó la censura: “La radio dice muy poco de lo que está pasando y la prensa tradicional está muy ocupada entrevistando a los nuevos funcionarios”.</p>
<p>Durante las primeras semanas de la crisis política, algunos medios contribuyeron “a ocultar aspectos de la situación, y en particular de la resistencia al golpe de Estado”, evaluó Reporteros sin Fronteras (RSF). Muestra de ello fue que el 5  de julio, mientras se esperaba al avión en que era transportado Zelaya Rosales, desde la capital de EE. UU., “el gobierno de facto impuso a los medios de comunicación locales la difusión repetida de declaraciones denunciando la incursión en territorio hondureño de grupos armados comanditados por Nicaragua y Venezuela. Esa información, no confirmada y enseguida desmentida”, según RSF, alimentaba “considerablemente el ambiente de tensión” y atizaba “las agresiones contra ciudadanos extranjeros”.</p>
<p>Con más o menor intensidad, los abusos contra medios continuaron. El 11 de julio, Radio Cadena Voces sacó del aire los programas “Tiempo de Hablar” y “La Bullaranga”, del Centro de Derechos de la Mujer (CDM) y del Centro de Estudios de la Mujer (CEM-H), respectivamente. En ambos se analizaría el golpe de Estado y sus consecuencias.</p>
<p>Los técnicos y la administración de Radio Cadena Voces notificaron a las conductoras Lícide Ortega y Deysi Flores que todas sus emisoras habían salido del aire y que no sabían el porqué. Minutos después la emisora transmitía música religiosa.<br />
La noche del domingo 12 de julio autoridades del régimen de facto detuvieron durante cuatro horas a 11 periodistas de Telesur y Venezolana de Televisión (VTV), quienes se vieron forzados a abandonar Honduras al día siguiente.</p>
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		<title>La Prensa y el caso Rosenberg</title>
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		<pubDate>Mon, 17 Aug 2009 16:52:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Sala de Redaccion</dc:creator>
				<category><![CDATA[Primera plana]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://saladeredaccion.com/revista/?p=106</guid>
		<description><![CDATA[Entre el 11 y el 25 de mayo, Guatemala vivió una de sus mayores crisis políticas de los años recientes. Se generó tras el asesinato del abogado Rodrigo Rosenberg Marzano, ocurrido el 10 de mayo, quien dejó grabado un video en donde acusó de su muerte al presidente Álvaro Colom; a su esposa, Sandra Torres; a su secretario privado, Gustavo Alejos, y a uno de sus principales financistas, Gregorio Valdez.
<br />
A partir de lo que las personas entrevistadas opinan y de criterios propuestos por Sala de Redacción, los principales problemas observados en las coberturas sobre la crisis desembocada por la denuncia en el caso Rosenberg pueden agruparse en cinco puntos...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h5>Por Sala de Redacción</h5>
<h4>Pareciera ser que un comportamiento generalizado de la prensa durante la cobertura de una crisis política es el miedo, pero no uno generalizado, sino uno muy particular: a que sus acciones abonen el terreno de la inestabilidad. Eso es lo que muestran resultados de estudios sobre el comportamiento de los medios en estas situaciones especiales.</h4>
<p>En Kenia, por ejemplo, la organización internacional Artículo 19, que vela por la libertad de expresión, organizó una Misión de Documentación que analizó las coberturas de los medios, durante una crisis política postelectoral, en 2008. En el informe con los resultados y las recomendaciones indicaba: “Quisiéramos haber visto el profesionalismo de los medios de comunicación difundiendo el conflicto con veracidad y sin ninguna licitación a la violencia”.</p>
<p>En el caso de Guatemala, el 85% de las opiniones recibidas por la revista digital Coyuntura favorecieron el No cuando las y los lectores calificaron la imparcialidad de los medios en la cobertura del caso Rosenberg. Eso coincide con la expresada por actores sociales y expertos en materia de medios y de libertad de expresión.</p>
<p>Entre el 11 y el 25 de mayo, Guatemala vivió una de sus mayores crisis políticas de los años recientes. Se generó tras el asesinato del abogado Rodrigo Rosenberg Marzano, ocurrido el 10 de mayo, quien dejó grabado un video en donde acusó de su muerte al presidente Álvaro Colom; a su esposa, Sandra Torres; a su secretario privado, Gustavo Alejos, y a uno de sus principales financistas, Gregorio Valdez.</p>
<p>A partir de lo que las personas entrevistadas opinan y de criterios propuestos por Sala de Redacción, los principales problemas observados en las coberturas sobre la crisis desembocada por la denuncia en el caso Rosenberg pueden agruparse en cinco puntos:</p>
<h3><strong><img class="size-medium wp-image-112 alignleft" style="border: 0pt none; margin: 6px 10px;" title="La Prensa y el Caso Rosenberg" src="http://saladeredaccion.com/revista/wp-content/uploads/2009/08/edicion74_primeraplana1-207x300.jpg" alt="Sala de redacción, edición 74" width="166" height="210" /></strong></p>
<p><strong>1. Miedo a agravar la situación</strong></h3>
<p>Si hubiera necesidad de dibujar una imagen histórica del panorama político guatemalteco, sin lugar a dudas, ésta sería la de una montaña rusa. Guatemala es un país de escándalos que se suceden uno tras otro, sin que por lo general medien soluciones o respuestas. También es un comportamiento histórico de la prensa ocultar información importante de estas crisis, por miedo a soltar “bombas” que, según las y los periodistas, la institucionalidad no soportará o las personas no aceptarán. Uno de los ejemplos históricos es la censura que hizo la mayoría de medios sobre algunos pecadillos de jerarcas católicos durante la cobertura por el asesinato de monseñor Juan Gerardi. En la actual ocasión, la prensa tampoco se ha animado mucho a brindar información sobre financistas del Gobierno.</p>
<h3><strong>2. El traslape de papeles</strong></h3>
<p>Una de las principales quejas sobre el comportamiento de los medios durante esta crisis, pero que tampoco es novedoso, fue que, en vez de ejercer su rol de informar profesionalmente, éstos se proyectan más como actores políticos interesados. Así, terminan actuando en consonancia con los deseos del grupo político en el poder o en contra de éste, ya sea sesgando u ocultando información. Durante esta crisis fueron evidentes las diferencias entre las coberturas de los medios impresos y la televisión. Al parecer, en cuanto a este último caso, los gobiernos no terminan de comprender que ningún favor hacen a la ciudadanía al contribuir a que se le oculte información. Y que tampoco deberían conceder tanto poder a determinados empresarios que pueden apoyarlos de manera coyuntural, a cambio de restringir derechos ciudadanos.</p>
<h3><strong>3. Falta de madurez e independencia frente a nuevos condicionamientos políticos</strong></h3>
<p><img class="alignright size-medium wp-image-111" style="border: 0pt none; margin: 4px 8px;" title="La Prensa y el caso Rosenberg" src="http://saladeredaccion.com/revista/wp-content/uploads/2009/08/edicion74_primeraplana2-300x186.jpg" alt="La Prensa y el caso Rosenberg" width="240" height="149" />Las sociedades latinoamericanas, en especial, se enfrentan a nuevos paradigmas por el resurgimiento de una izquierda con más que posibilidades de influenciar fuertemente el panorama político regional. Gobiernos como el de Álvaro Colom y Mauricio Funes, en El Salvador, ansían sumarse al grupo de gobiernos sudamericanos que abogan por una izquierda renovada del siglo XXI, y salir en la foto junto a personajes como Hugo Chávez, Fernando Lugo, Evo Morales o Luiz Inacio Lula da Silva. Ante la proliferación de estudios de comportamientos de medios desde la sociedad civil, personajes como los mencionados saben que los medios pueden convertirse en herramientas de dominación de los poderes hegemónicos, cuando no ejercen su labor con profesionalismo e independencia, algo que, lamentablemente, es más frecuente de lo que se quisiera. Es por eso que a nivel continental ha surgido una oleada de rechazo a los medios masivos que reafirman el status quo, por parte de los gobiernos de izquierda. Guatemala no es la excepción, y este tipo de comportamiento del Gobierno fue notorio, pues durante los primeros días de la crisis Álvaro Colom evitó brindar información a los medios impresos, que además se enfocaban también en centrar sus coberturas en las consecuencias posibles de la denuncia de Rosenberg en actores del Ejecutivo. Al asumir estas posturas, unos y otros contribuyen a vedarle a la ciudadanía su derecho a saber.</p>
<h3><strong>4. Poco ejercicio del periodismo de investigación</strong></h3>
<p>La metodología implícita en este tipo de periodismo obliga a fijar una ruta de investigación, partiendo, por ejemplo, de una denuncia o un rumor, durante la cual son consideradas todas las fuentes posibles y analizados los contextos. Una de las quejas generalizadas sobre el comportamiento de los medios durante la actual crisis es que las coberturas han sido meramente coyunturales, que faltan actores y contextos. Un ejemplo es que durante las actividades de protesta surgieron varias denuncias de asesinatos políticos atribuidos a este Gobierno, las cuales podrían haber abierto una línea de investigación. Los medios tampoco investigaron a partir de lo asegurado por Amílcar Méndez Urízar, activista de derechos humanos, en cuanto a que el empresario Gregorio Valdez está involucrado en el asesinato de su hijo, José Emanuel Méndez.</p>
<h3><strong>5. Casi nulo o nulo ejercicio de fiscalización en materia de derechos </strong></h3>
<p><img class="alignleft size-medium wp-image-110" style="border: 0pt none; margin: 4px 8px;" title="La prensa y el caso Rosenberg" src="http://saladeredaccion.com/revista/wp-content/uploads/2009/08/edicion74_primeraplana3-300x187.jpg" alt="La prensa y el caso Rosenberg" width="240" height="150" />Cuando se habla de democracia, una de las principales asignaciones de la prensa es la de ejercer un papel fiscalizador en el cumplimiento de derechos fundamentales con relación a ésta, como el de libertad de expresión. Durante esta crisis han sido conocidas quejas de que incluso los mismos medios censuraron a algunos columnistas. Por si eso fuera poco, no trasladaron denuncias ni investigaron sobre amenazas producidas contra la libre expresión. Tampoco han analizado a profundidad las implicancias en el caso de la demanda contra el cibernauta Jean Anleu, usuario de la red Twitter, que ha despertado interés mundial. “Lo hicieron muy tímidamente, no como deberían”, opinó una de nuestras consultadas. El caso reviste especial importancia, sobre todo si se considera a la Internet como una de las vías más favorables para ejercer la libertad de expresión.</p>
<p>En suma, hay periodistas y columnistas que en lo particular han realizado buenos esfuerzos por trasladarles a sus públicos información que les ayude a interpretar la crisis, pero, como ya se ve, la mayoría de personas consultadas no avala las coberturas de los medios.</p>
<p>Algunas de las recomendaciones formuladas a los medios por diversas entidades en materia de coberturas de crisis políticas son, entre otras, asegurar la pluralidad de las fuentes, utilizar metodologías de investigación de los procesos, oponerse y denunciar el silenciamiento de periodistas y de otras formas de impedir la libertad de expresión y, sobre todo, no perjudicar esta última utilizando como argumento la libertad de prensa.</p>
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