Foto: Sala de Redacción
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Publicado & archivado en Portada.

Por Ligia Flores (*)

Desde hace siete años los salarios mínimos establecidos por ley para la actividad periodística no han sido actualizados. Paulatinamente las condiciones laborales del gremio son más precarias, sin duda, lo cual vulnera más a las y los periodistas, quienes carecen de medidas de protección y seguridad.

Uno de los problemas graves es la inestabilidad laboral. En cualquier momento se les despide y no tienen el respaldo de una institución que vele por sus derechos y garantice su respeto. La Inspección General de Trabajo no cuenta con la cantidad suficiente de personal para verificar el cumplimiento de los derechos de la población trabajadora en general y, en particular, la de los periodistas. Las asociaciones de prensa no han cumplido un papel determinante en la defensa de los derechos laborales.

A diario, los periodistas enfrentan jornadas laborales extenuantes. Y frente a los cambios en la dinámica de los medios, como resultado del desarrollo de las plataformas digitales, su carga de trabajo se incrementa, sin que haya mejoras salariales. Y el panorama se hace más complejo según los escenarios donde los periodistas desempeñan su labor.

En la capital, por ejemplo, los trabajadores de medios firman contratos cuando inician la relación laboral con una empresa y, en casos extraordinarios, poseen seguros de vida. Pero es habitual que trabajen sin horarios establecidos para comenzar y finalizar la jornada. Cumplen turnos de fines de semana; sus rutinas diarias abarcan hasta 10 y 12 horas de trabajo, pero no reciben pago por horas extra.

En otros departamentos las condiciones son más severas. Los corresponsales pactan las condiciones laborales verbalmente, sin garantía alguna. No tienen prestaciones ni plaza fija ni seguro social. En los medios locales, muchas veces, el reportero es a su vez camarógrafo, editor, vendedor de anuncios, productor y el director del programa.

Ningún corresponsal de los diferentes medios tiene seguro de vida como lo establece la Constitución Política de la República en su artículo 35. Directivos de Prensa Libre, han dicho que gestionan la adquisición de los seguros de vida para sus corresponsales, pero que estos deben inscribirse en el registro mercantil como empresas, para poder optar al seguro.

Problemas como el de los atrasos en los pagos de salarios parecen afectar cada día a más periodistas en el país este año. Recientemente, un grupo de corresponsales de Corporación de Noticias, S.A., casa editora de Al Día y Siglo 21, publicaron una carta donde anunciaron el paro de labores debido a la falta de pago de sus salarios desde octubre de 2014. Uno de los directivos de la empresa dijo que el paro de corresponsales no era general. En cambio, reconoció que “hubo algunos retrasos en los pagos”, pero que “no son más de tres reporteros” a quienes les adeudan los pagos desde la fecha señalada.

“Cuando empecé me dijeron que me iban a pagar 100 quetzales por nota primaria, 50 por secundaria y 10 por terciaria; de salir a municipios podía pedir viáticos, pero todo debía ser facturado. Me pagarían cada mes, pero los pagos los hicieron cada dos meses y ahora se acumuló la deuda con más de cinco meses”, lamenta una corresponsal de la Corporación.

A Sala de Redacción han llegado quejas como esta al menos de 10 corresponsales. Aseguran que no han recibido sus pagos; algunos optaron por terminar su relación con el medio. Ninguno de los afectados denunció a la empresa en la Inspección de Trabajo.

El 13 de febrero de este año, luego del cambio de su razón social, Corporación de Noticias, S.A. despidió por “problemas financieros”, al menos a seis periodistas; entre ellos, un fotógrafo. Ninguno recibió de inmediato el pago de las prestaciones establecidas en el Código de Trabajo. Pasó un mes sin que la empresa les informara sobre la fecha en que efectuaría el pago; el fotógrafo acudió a la Inspección de Trabajo, ahí le dijeron que 19 de mayo de 2015 sería la audiencia de conciliación con la empresa. Actualmente hay reporteros, editores y foto periodistas de Corporación de Noticias, S.A., que reciben los pagos en fechas retrasadas. Situación similar enfrentan quienes trabajan en elPeriódico.

Hay medios, como Nuestro Diario, donde sus corresponsales son considerados “colaboradores”. Esto implica que cada uno trabaja por su cuenta, pues tampoco poseen prestaciones ni seguro de vida. Un editor del medio argumenta que hay colaboradores que ganan más que un reportero de planta, porque en sus regiones hay mucha información y además del pago por nota que publican en portada, reciben un bono. “Se asemejan un poco a la categoría de los periodistas freelance que pueden tener otra profesión o trabajan para otros medios”, dice el editor.

“Decididos a destruir el derecho tutelar de los trabajadores”

Entre 2014 y 2015 la Inspección de Trabajo recibió 17 denuncias de periodistas y locutores. Las quejas corresponden, en su mayoría, a periodistas de la capital; una proviene de Izabal y otra de Chiquimula. Solo una de las demandas fue desestimada y el resto de expedientes siguen abiertos.

El panorama laboral del periodista es reflejo de una situación generalizada. Según datos del Centro nacional de análisis y documentación judicial (Cenadoj), del Organismo Judicial, entre 2013 y 2014, ingresaron 30,111 denuncias de incumplimientos a los Juzgados de Trabajo. Cada año, en promedio, van a juicio seis mil. El abogado laboralista, Alejandro Argueta, estima que el 95% de las sentencias firmes favorables a los trabajadores son incumplidas por los patronos. (Lea también: Periodista demanda al Estado en la CIDH)

El movimiento sindical ha dicho que en el país existe una situación estructural de violaciones y desconocimiento de los derechos fundamentales de los trabajadores. También expone su preocupación por la existencia de “total impunidad”, debido a que los órganos del Estado no obligan a los patronos a cumplir las leyes.

El economista y defensor de Derechos Humanos, Jorge Santos, coincide con el movimiento sindical. Considera que en el país existe una problemática de indefensión, casi absoluta, de la clase trabajadora frente los abusos o delitos que se cometen en el ámbito laboral.

“Existe un andamiaje institucional y normativo que aparenta darle cobertura al trabajador, pero que en la práctica el mismo andamiaje le sirve poco para garantizarle la protección de sus derechos”, comenta Santos.

En 2010, la Organización Internacional del Trabajo, (OIT) calificó a Guatemala como el segundo país más peligroso de la región para ejercer el sindicalismo. Y en 2011, el gobierno de Estados Unidos, en el marco del Tratado de Libre Comercio con Guatemala, demandó al Estado por violación de Derechos Laborales.

Pero todo cambió hace poco. El Estado consiguió que se evitara la instalación del panel arbitral para resolver la demanda en su contra. También logró menguar la decisión de la OIT de activar el comité de encuestas, para verificar la situación actual de la actividad sindical; el Estado solo deberá entregar un informe sobre la situación.

Algo todavía más preocupante es que el actual gobierno presentó, en 2012, una Política de Empleo, en coordinación con el Programa Nacional para la Competitividad (Pronacom), cuya apuesta estratégica para enfrentar la subocupación y el desempleo se enfocó en el trabajo a tiempo parcial, lo cual resulta desventajoso a las y los trabajadores.

Actualmente en el Congreso de la República, hay una serie de iniciativas de ley que, a criterio de los entrevistados, “amenazan con destruir el derecho tutelar de los trabajadores”. Entre ellas está la propuesta para establecer los salarios mínimos diferenciados. Alejandro Argueta, experto en derecho laboral, opina que el Gobierno y los empresarios “no reconocen a los trabajadores en su calidad de ciudadanas y ciudadanos”.

“Los medios replican el modelo de explotación”

Información recopilada por Sala de Redacción sobre los salarios que reciben reporteros y reporteras.

Información recogida por Sala de Redacción sobre los salarios que reciben reporteros y reporteras de planta de distintos medios.

En Guatemala el sector de servicios de la Comunicación está conformado por monopolios, principalmente en la Internet, la televisión y la radio. Sus propietarios y administradores replican el modelo de explotación laboral de otros sectores económicos. Es decir que funcionan bajo las lógicas empresariales que priman en el país. Las empresas de medios, explica el economista Jorge Santos, buscan mecanismos, que les permitan la máxima obtención de ganancias y por eso “en ese contexto también pueden o están violentando garantías y derechos laborales fundamentales de sus trabajadores”, indica.

En tal panorama de desprotección los periodistas libran los riesgos que conlleva la profesión. “El país se ha revestido de una serie de características para disfrazar la relación laboral entre empresario y trabajador. Ahora vemos una serie de definiciones, como la de colaboradores en las empresas que, en el mejor de los casos, desproveen de una relación formal al trabajador con su empleador”, estima Santos.

El defensor de Derechos Humanos considera que tal situación tiene un impacto en la calidad del desarrollo de la profesión y en la Libertad de expresión, pues, como sus ingresos no les alcanzan como medio de vida, “(los periodistas) quedan sujetos a esquemas de cooptación y corrupción por parte de sus fuentes, fundamentalmente aquellas que tienen más poder que otras”, explica.

Ambos entrevistados coinciden en que es fundamental que quienes se dedican al ejercicio periodístico se reconozcan como sujetos de derechos y como trabajadores. Otro reto urgente que tiene el gremio es el fortalecimiento de sus organizaciones, para enfrentar de forma colectiva los riesgos y la inseguridad de la profesión, no solo en materia laboral, sino en la protección y la defensa de los derechos de libertad, de expresión y de prensa.

(*) Con información de Herberth J. Pineda.

4 Comentarios para “Una estrategia urgente para la defensa colectiva de los derechos laborales”

    • Ligia Flores

      Estimado Mario: Hemos coversado con algunos corresponsales quienes comentan que no tienen la certeza sobre lo que usted expone. Afirman que han recibido alguna dcumentación, pero desconocen si efectivamente el seguro ha sido contratado y los términos del servicio.
      Solicitamos información en Recursos Humanos de Nuestro Diario para conocer si en efecto la empresa ofrece seguros de vida o de servicios médicos a sus reporteros de planta y colaboradores, como llama a sus corresponsales, pero nunca recibimos respuesta. Saludos.

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  1. Ricardo Berganza

    Imaginen ustedes. Si estas son las condiciones con personas que trabajan en los medios de prensa. Qué podemos esperar de las condiciones en las maquilas.
    Estamos inmersos en un proceso de desmantelamiento de la institucionalidad responsable de proteger los derechos laborales. Un paso a la vez. Hoy se agrega un privilegio, mañana se incorpora un salario mínimo diferenciado, pasado mañana outsourcing de la redacción. En la mayoría de los casos bien se podría estar hablando de simulación de contrato, y parte de esa estrategia oculta, tiene que ver con los conceptos que se utilizan. De allí que ahora todo mundo es colaborador (a) y no empleado (a).

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  2. Eric Morales

    El no poseer un titulo hace de los empresarios unos aprovechados, en mi caso trabajo para un medio digital, en el que hago labor periodística, editor, camarógrafo y procesos de producción y realmente no gano ni el mínimo, tampoco poseo prestaciones laborales, también existe insolvencia por parte del medio, y si hablamos de jornadas laborales ni se diga, son largas y a veces no se descansa los fines de semana; lamentablemente aun no cierro mi carrera como productor audiovisual y se vio truncada por no poseer el capital necesario para continuar; ahora opte por cambiar de medio pero un no he tenido respuesta de otras empresas.

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